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Esta semana este blog cumple 4 años. En un momento donde todo cambia y nada permanece, nos tenemos que alegrar que esta aventura continúe ofreciendo un espacio de difusión y debate para todo aquel que quiera acercarse a los principios que mueven La Ciudad Comprometida. Prueba de ello son los casi 1.000 artículos y más de 3.300 comentarios que alberga la web.

Para celebrar este aniversario os proponemos recordar durante las siguientes dos semanas algunos de los artículos más destacados del último año.

Hoy comenzamos recordando el artículo titulado “¿Degradación o revitalización? ¿Ruptura o integración?

¿DEGRADACIÓN O REVITALIZACIÓN? ¿RUPTURA O INTEGRACIÓN?

En «La Ciudad Comprometida» hablamos bastante, como sabéis, sobre la necesidad de  reciclar los edificios. Y lo hacemos desde una triple perspectiva: primero desde el punto de vista de la sostenibilidad, ya que la rehabilitación permite alargar la vida útil de los edificios y reducir por tanto su huella ecológica; segundo porque la rehabilitación nos permite conservar y revitalizar los mejores ejemplos de la arquitectura heredada (sea de interés monumental, tipológico o ambiental, y ya se trate de bienes culturales de valor histórico, defensivo, industrial, o etnológico), a modo de pequeñas joyas que con su  presencia cualifican nuestros entornos urbanos y rurales; y tercero porque en el caso de los centros históricos las estrategias de rehabilitación urbana son imprescindibles para garantizar su autenticidad cultural, como alternativa a la práctica lamentablemente utilizada en tantas ciudades que consienten la sustitución progresiva de sus inmuebles  lo que suele llevar a una transformación  tipológica y también social, que los despoja de valor cultural y de vida…

Pero en el presente artículo querría centrarme en la polémica que muchas veces suscitan algunas intervenciones «supuestamente rehabilitadoras» en los círculos profesionales o en los colectivos  más sensibilizados con el patrimonio histórico, sea por la excesiva transformación arquitectónica que proponen, sea por proponer un cambio de uso del edificio original, sea por propiciar la transformación del carácter del entorno originario…. Es decir, ¿Hasta dónde debemos llegar con la rehabilitación de los edificios?

Convento Jesus del Valle. Granada

Convento Jesus del Valle. Granada

Y para ilustrar este tema propongo rescatar una polémica que cíclicamente se abre en mi ciudad de Granada (Andalucía, España) sobre la rehabilitación/transformación para uso hotelero del antiguo Convento de Jesús del Valle, en las riberas del río Darro, y a la sazón en el entorno territorial de La Alhambra, que siempre suscita una fuerte oposición por parte de los sectores sociales relacionados con la defensa del patrimonio o los de corte ecologista… Recordaremos que se trata de un conjunto conventual inscrito recientemente en el Catálogo General del Patrimonio de Andalucía pero que tras años de abandono (y, porqué no decirlo, de expolio) hoy sufre un alto deterioro físico y patrimonial que amenaza incluso a la integridad de sus estructuras… y que ha supuesto la «desaparición» de la práctica totalidad de sus bienes muebles (carpinterías, armaduras, rejería, etc) y de su valor cultural arquitectónico. Y recordemos asimismo que se encuentra ubicado en un contexto rural de alto valor cultural al estar relacionado con la captación de la Acequia Real de La Alhambra y por constituir un memorable paisaje lleno de matices históricos y ambientales.

Patrimonio de la Aglomeración Urbana de Granada, con Jesus del Valle al fondo
Patrimonio de la Aglomeración Urbana de Granada, con Jesus del Valle al fondo

Pero mientras que se dirime el larguísimo debate sobre todas esas cuestiones que sin duda son esenciales para definir las características de la intervención, tales como la definición de los valores patrimoniales de este conjunto arquitectónico, si debería expropiarse o no, a que uso o usos podría destinarse, sobre la mayor o menor compatibilidad para ampliar su superficie construida, o incluso si su recuperación podría afectar negativamente a su entorno paisajístico…. La realidad es entre tanto y tanto debate sobre qué hacer finalmente con este inmueble, sus valores patrimoniales van degradándose paulatinamente tanto por la inacción de sus propietarios (que ya sea por dificultades económicas, sea por la indefinición sobre su destino final, sea por intereses especulativos, están incumpliendo el deber por imperativo legal de su conservación); como, obviamente, también de las administraciones (en este caso la municipal, Granada, y la regional, Andalucía) que subsidiariamente podrían intervenir acometiendo al menos obras de consolidación y de conservación, ya que la legislación cultural así lo prevé, pero… está claro que ya sea porque no se trate de una actuación prioritaria para una u otra administración, o ya sea porque los recursos económicos y la capacidad de gestión de las administraciones públicas en general son limitados y por tanto insuficientes para atender desde lo público a tanta riqueza patrimonial existente, la realidad es la que es y cada vez nos queda menos edificio y menos patrimonio, y por tanto  menos necesidad de rehabilitar… Y como este caso, decenas de situaciones en todas las ciudades y en todos los países, por supuesto. De modo que junto a las dificultades económicas y/o de gestión de las administraciones que ni tan siquiera cuentan con recursos suficientes para atender a las necesidades de conservación de sus propios edificios, nos encontramos una y otra vez con tediosos debates en los que muchas veces se sobreactúa, y que se vuelven irracionales, ineficaces y, por qué no llamarlo así, perniciosos para la defensa del patrimonio que supuestamente buscan.

Por tanto, difícil panorama para la preservación y la puesta en valor de este bien patrimonial (como podría ser de cualquier otro ejemplo), porque a todo lo anterior habría que añadir la notable dificultad, y esta si que es real, para conciliar los puntos de vista de los tres agentes implicados: propietario (empresarial), municipio  (urbanístico y social) y administración cultural (tutela patrimonial).

En fin, os he narrado uno de tantísimos ejemplos que demuestran una gran ineficiencia social, atribuible desde mi punto de vista a todas las partes, fruto de la dificultad/incapacidad de concertación entre las administraciones públicas, de sistemas de toma de decisiones claramente mejorables, y con seguridad de déficit en la planificación urbanística y patrimonial de nuestras ciudades y territorios, lo que impide que ciertas cuestiones esenciales sobre el alcance de la intervención  en este tipo de bienes, ya esté predeterminado en lo posible  de antemano. Por tanto, en general, y no solo en este caso que nos sirve de ejemplo, se necesario exigir a los tres agentes implicados que actúen con responsabilidad, claro, pero también con flexibilidad: ya que corresponderá a los propietarios y a sus arquitectos (y demás asesores claro) intervenciones ejemplares; como corresponderá a las administraciones claridad en sus planteamientos de protección de modo que una vez establecidos sus criterios no se modifiquen y que sean estables, racionalidad a la hora de establecer las exigencias específicas de protección, eficacia para evitar la superposición de competencias de unas y otras, capacidad de concertar soluciones con otros organismos, y agilidad, toda la agilidad posible, porque no hay actuación empresarial que soporte varios años de tramitación… (¡Con la que está cayendo!) Y porque, en definitiva, el daño del abandono, de la rigidez, o de la demora en la intervención lo sufre en última instancia el patrimonio.

La experiencia nos dice que los mejores edificios históricos suelen ser además magníficos contenedores para usos bien diversos, y que incluso muchos de ellos ya lo han experimentado a lo largo de su vida útil. De ahí que, sin negar que en muchos casos pueda ser conveniente que diversos edificios patrimoniales se destinen a usos equipamentales, no deberíamos obcecarnos con esta medida dado que ni los recursos públicos son ilimitados, ni está claro que el mejor destino para dotar de nueva vida a todos los inmuebles que han quedado obsoletos pase por su uso público. Mas bien al contrario, porque no es tan fácil dotar de nuevo uso a los edificios cuyas funciones originales quedaron obsoletas, sobre todo si se trata de complejos de cierta envergadura. Y, claro, no es posible destinarlos todos a usos museísticos o culturales…

De ahí que, desde mi punto de vista, la clave estaría en determinar, a ser posible a priori, los parámetros específicos que garantizarían la bondad de una intervención futura, obviamente dando prioridad a las cuestiones patrimoniales, y dejar lo más abierto posible el uso final en la medida en que su implantación pueda ser compatible con las necesidades de protección y de conservación de sus valores específicos. Es decir, controlar las intervenciones arquitectónicas y funcionales que los vuelvan a llenar de vida, y no tanto en perdernos en los debates que a la postre impidan su regeneración…

Junto a buenos ejemplos de buenas intervenciones de recuperación y cambio de uso, tenemos lamentablemente otros menos ejemplares, pero sobre todo tenemos innumerables casos de edificios abandonados, sin uso, degradándose a marchas forzadas, en lo que sin duda es un pecado por inacción o por rigidez que no deberíamos permitirnos….

Antiguo Convento de Santa Paula, actualmente con uso hotelero
Antiguo Convento de Santa Paula, actualmente con uso hotelero

Para ello, la experiencia demuestra que los planes específicos para la protección de los centros históricos, los planes directores de los monumentos y bienes más complejos, junto con la elaboración de los catálogos de protección del patrimonio, constituyen adecuadas herramientas para la tutela y también para el impulso de la revitalización del patrimonio heredado.

Plan Especial de Protección y Catalogo del Sector Alhambra. Granada
Plan Especial de Protección y Catalogo del Sector Alhambra. Granada
Plan Director del Conjunto Conventual de San Antón. Granada
Plan Director del Conjunto Conventual de San Antón. Granada
Ejemplo de Ficha de Catálogo de Protección del Patrimonio Cultural
Ejemplo de Ficha de Catálogo de Protección del Patrimonio Cultural
Publicado en La Ciudad Comprometida

Por Sandra Álvarez. Geógrafa de GRarquitectos

Sobre una hoja en blanco, con mi lápiz, he dibujado una línea ascendente, sin llegar al final del folio, dulcificando el trazo al final del recorrido, perdiéndose en el vacío. Así de fácil puede ser trazar sobre un plano una carretera, pero la realidad nos invita a tener en cuenta que el folio blanco no existe.

Carretera autonomica A-317.
Carretera autonomica A-317.

Este artículo, pretende señalar los factores relacionados con las exigencias de calidad paisajística y dar unas pinceladas sobre la capacidad de interacción de las carreteras con el paisaje, tanto desde el punto de vista del control de los cambios a que le inducen como de las posibilidades de promover nuevas relaciones entre las personas y el territorio.

Por tanto, es necesario señalar la capacidad de interacción de las carreteras en el paisaje que las contiene, como factor de cambio al que le inducen; y empezar a dar pinceladas y trazos meditados, bajo parámetros de calidad paisajística que conlleven nuevas posibilidades de relación entre el territorio y quién lo habita o disfruta.

Carretera autonómica A-391.
Carretera autonómica A-391.

Nadie duda, que a lo largo de la historia, las carreteras han tenido un papel destacado en la definición de la forma urbana de muchos núcleos de población. De igual manera, el trazado lineal de las infraestructuras y el gris del asfalto ejercen un fuerte contraste con las líneas orgánicas y el cromatismo del paisaje. Tampoco cabe duda, ya que vamos a contar verdades, de que la segregación urbana, la interrupción de los conectores ecológicos y la desarticulación de los patrones paisajísticos son impactos potenciales de las infraestructuras viarias. La definición del trazado, los sistemas constructivos adoptados y la selección de materiales son factores que determinan la imagen final.

Los factores que condicionan el diseño de las carreteras son varios. Cobran peso los relacionados con las necesidades funcionales, como la conectividad, la seguridad, la comodidad, sin menospreciar las necesidades económicas y ambientales.

Al hablar de la incidencia paisajística de las infraestructuras viarias, tenemos que tener en cuenta dos posiciones como observadores: mirar desde fuera, observar desde dentro, como usuario de la vía y como observador externo a la vía.

Si observamos el paisaje desde la vía, nos convertiremos en observadores de elementos dominantes, que estructuran y definen el paisaje, a la vez que la infraestructura condicionará nuestra percepción, en función de variables como velocidad del vehículo, intensidad de tráfico…

La observación del paisaje hacia la vía nos posiciona en un plano superior horizontal. Esta posición permite percibir el grado de integración de la carretera en el territorio. La visión somete a examen el proyecto; si se ha resuelto con éxito la relación vía-territorio, la carretera formará parte del paisaje. Por el contrario, un diálogo negativo de la vía con el territorio se entenderá como un impacto crítico, y la percepción del observador será de rechazo a la misma.

Carretera provincial AL-7107.
Carretera provincial AL-7107.

Esto significa que las carreteras son componente del paisaje y el medio más utilizado para su observación (¿Te gusta conducir?).

Como recomendación de buenas prácticas, debemos de dejar claro que el proyecto de trazado de nuevas vías debe ser realizado desde la reflexión de las dos posiciones del observador: el paisaje desde las vías y desde el paisaje hacia las vías. No podemos obviar las características únicas o concretas de cada ámbito paisajístico que será la base de su recorrido, tanto para paisajes naturales o culturales, así como paisajes urbanos en las proximidades a los núcleos.

La planificación de las vías y el diseño del proyecto, para cumplir con el territorio, debe de evitar las siguientes incidencias negativas sobre el paisaje: la intrusión visual, el efecto barrera, la artificialidad, la fragmentación de unidades funcionales y la pérdida de vegetación.

Propongo un ejercicio de evaluación: pensemos en una carretera o una autovía cercana existente; reflexionemos sobre las incidencias negativas en el paisaje; seamos capaces de aplicar esta recomendación en cada proyecto futuro; seamos capaces de aprender de los errores y no olvidemos integrar al paisaje en el proceso de concepción, construcción y gestión de la infraestructura; aprovechemos la oportunidad para contribuir a la ordenación y mejora, del territorio.

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Las fotos corresponden a la carretera autonómica A-317, 4345 carretera provincial AL-7107 y carretera autonómica A-39 donde la infraestructura está bien integrada. En el primer caso, el tratamiento del puente y de los muros de protección es excelente, aunque actualmetne resultaría muy costoso; en el segundo caso, los árboles suavizan la incicencia visual de la carretera y en el tercer caso, se respeta en gran medida la topografía natural y los taludes no son demasiado pronunciados. Ninguna de estas condiciones se da, en cambio, en la foto (enfrente de Acebuches), que recoge un anterior trazado de la CN-323 y un nuevo enlace a la autovía A-44.

Por José María Rueda Gómez. Secretario General PSOE Granada

Chema Rueda, también concejal del Ayuntamiento de Granada por el PSOE, nos ha remitido este artículo en el que el político granadino cita las conclusionesde de los foros de debate ‘La Ciudad Comprometida’ para publicarlo en el blog. Como ya sabrán todos nuestros lectores, esta bitácora está abierta a todos aquellas personas que quieran escribir en ella sobre temas relacionados con la arquitectura y el urbanismo, ya sea a través de comentarios, artículos, ‘posts’, etc.
Chema Rueda en una conferencia en la UGR.
Chema Rueda en una conferencia en la UGR.

El objetivo fundamental en la construcción de la ciudad del siglo XXI, desde una óptica socialista, tiene que estar fundamentado en una nueva cultura política que prime el criterio de responsabilidad a la hora de abordar su diseño.

Para conseguir este objetivo hay que tener en cuenta la dimensión urbana y espacial que van a generar aspectos tales como el refuerzo del empleo, la reforma económica y la cohesión social, siendo imprescindible abordar aspectos como la organización del trabajo, la igualdad de oportunidades, la integración social y el desarrollo sostenible, además de propiciar la revisión del concepto de vivienda, tanto desde el punto de vista de la sostenibilidad como desde la concepción social, ya que los modelos sociales  no son los mismos que hace 20 años, tal y como establecen las conclusiones de los Foros de debate de “La ciudad comprometida”.

La sociedad ha cambiado y por lo tanto hay que adaptarse a las nuevas necesidades (nuevas agrupaciones, nuevas costumbres, nueva relación entre lo reproductivo  y lo productivo…).  Es por ello que la vivienda tendrá que estar en continuo diálogo con las infraestructuras y equipamientos que se insertan en la ciudad. Y éstos, insertados en un modelo urbano equilibrado, precisan para su uso óptimo por la ciudadanía, de una apuesta clara por una movilidad colectiva, que desplace al vehículo privado de los cascos históricos y zonas consolidadas de la ciudad y favorezca los desplazamientos fluidos de la población.

Los servicios juegan también un papel importante en el diseño equilibrado de la ciudad, ya que su correcta ubicación respecto a la vivienda, o viceversa, va a contribuir a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, así como a una integración social homogénea para todos.

Y en esta lógica, el barrio se alza como elemento unificador y soporte de todas las funciones descritas: hogar, comercio, ocio, actividades, etc. De ahí que un justo equilibrio entre todos los barrios de Granada sea un elemento clave en nuestro discurso, así como la citada apuesta por una nueva movilidad.

Un hombre 'comprometido' con la ciudad.
Un hombre 'comprometido' con la ciudad.

Nuestra ciudad ofrece un amplio abanico de realidades territoriales, necesitadas de acciones políticas decididas y audaces. Nuestro centro histórico, al que pertenecen los barrios del Albaycín, Sacromonte, Realejo, Barranco del Abogado, la Churra y el propio Centro, en el que se aprecia un deterioro físico y algún aspecto de degradación social.

Existen en él, problemas de infravivienda y de accesibilidad, así como pérdida progresiva de población y ausencia de servicios, lo que hace más difícil el mantenimiento de la población existente, en buena parte, dependiente de los servicios de dependencia y proximidad.

La recuperación de espacios públicos y la instalación de equipamientos emblemáticos, así como el estímulo a la rehabilitación de viviendas para alquiler, han de abordarse desde la necesaria coordinación entre los Planes de vivienda municipales y los planes urbanísticos (Plan general y planes especiales del Albaycín y Centro), única manera de no desaprovechar esfuerzos y de rentabilizar las fuertes inversiones que se puedan acometer, desde la coordinación administrativa. En Granada, pese a lo mal que se ha gestionado este extremo en el pasado, aún no es tarde.

Los barrios periféricos de la Chana y el Zaidín comprenden zonas de nueva expansión de la ciudad, junto a espacios degradados socialmente. Subsisten viejas reivindicaciones de regeneración urbana, así como la urgente necesidad de aprovechar la cercanía de los nuevos desarrollos urbanos, universitarios y científicos, auténtica oportunidad para la evolución de estos barrios, que sin perder su esencia, como por ejemplo, su pujanza comercial tradicional, deben proyectarse hacia el futuro como oportunidades de crecimiento humano y económico de la ciudad.

El distrito Norte, también caracterizado por las zonas de expansión, aún necesitadas de completar su red de equipamientos docentes, sanitarios, socio-culturales y deportivos, también necesita en sus partes más degradadas un impulso regenerador que acompase la acción social y educativa, con la inserción y la formación para el empleo, así como una decidida e irreversible regularización de su parque de viviendas, verdadera escuela de convivencia y habitabilidad para sus gentes.

El equilibrio y la justicia urbana entre todas las zonas de Granada se convierte así en un principio irrenunciable para planificar el futuro de nuestra ciudad, y es para el PSOE su verdadera guía de actuación.

Chema Rueda en la participación de los Foros 'La Ciudad Comprometida'
Chema Rueda en la participación de los Forosde 'La Ciudad Comprometida' junto a Isabel Nieto (PP), Lola Ruiz (IU) y Eduardo peralta (director de IDEAL).
Publicado en Noticias y Actualidad
Martes, 06 Octubre 2009 10:08

Bibliotecas accesibles

Por José Antonio Brenes. Documentalista «Asociación Sí, Podemos»
Las barreras arquitectónicas siguen estando presentes en nuestras ciudades.
Las barreras arquitectónicas siguen estando presentes en nuestras ciudades.

Las bibliotecas no son sólo los edificios que guardan libros, su razón de ser es facilitar el acceso de los lectores a toda la información en ellas depositada. Sin embargo, aún hoy en día su uso universal dista de ser una realidad, en la actualidad muchas personas siguen sin poder participar de sus recursos en igualdad de condiciones que el resto de la ciudadanía, originando situaciones de exclusión y coartando el derecho imprescindible del acceso al libro y a la lectura. Las bibliotecas, por su carácter social, educativo y cultural, representan las instituciones clave para lograr la completa integración de las personas con discapacidad, por lo que si no son capaces de asegurar el acceso y disfrute de sus servicios a la totalidad de la sociedad jamás podrán cumplir íntegramente con sus responsabilidades.

Diversos organismos internacionales se han preocupado por esta situación y han marcado una serie de pautas para atender las necesidades de toda la población y alcanzar el ansiado acceso universal al conocimiento. Así, la UNESCO en sus Directrices IFLA/UNESCO para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas (2001) en su Capitulo 1 apartado 1.6 señala que “habrá que tomar las medidas apropiadas para que los servicios sean igualmente accesibles a los grupos minoritarios que, por el motivo que fuere, no puedan utilizar los servicios generales (…)” y en otro párrafo indica que “el diseño de los edificios y sus horarios deben planificarse teniendo presente el concepto de acceso universal como principio indispensable”. En el apartado 1.11 expone que “los edificios de las bibliotecas públicas desempeñan un papel muy importante en las prestaciones que dispensan. Deben estar diseñados de modo que reflejen las funciones del servicio de bibliotecas, ser accesibles a todas las personas de la comunidad y lo suficientemente flexibles como para adaptarse a servicios nuevos y a cambios en los ya existentes”. En el Capitulo 3 apartado 10.4 manifiesta que “la biblioteca debe garantizar un acceso fácil a todos los usuarios, en particular, para las personas con alguna discapacidad física o sensorial (…)», ”la biblioteca debe eliminar las posibles barreras que limiten su uso, no debe existir ningún elemento del diseño que impida que alguna persona o grupo utilice alguna parte de la biblioteca, se deben evitar las escaleras en la medida de lo posible, tanto en el interior como en el exterior, las bibliotecas de dos o más plantas deben estar provistas de ascensores cercanos a la entrada y adaptados para sillas de ruedas, periódicamente la biblioteca debe llevar a cabo una revisión de su accesibilidad para confirmar que no existen barreras que dificultan o impiden su uso y habrá que seguir las normas locales, nacionales o internacionales sobre accesibilidad a los edificios públicos de las personas discapacitadas”. Por su parte, la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 13 de diciembre de 2006, en su artículo 30 reconoce “el derecho de las personas con discapacidad a participar, en igualdad de condiciones con las demás, en la vida cultural y se adoptarán todas las medidas pertinentes para asegurar que las personas con discapacidad tengan acceso a lugares en donde se ofrezcan representaciones o servicios culturales tales como teatros, museos, cines, bibliotecas (…)”.

Entre todos, podemos...
Entre todos, podemos…

A nivel nacional, la Ley 10/2007, de 22 de junio, de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas en su Capítulo V, Artículo 12 declara que “las administraciones públicas, en el ámbito de sus respectivas competencias, garantizarán el acceso de los ciudadanos a las bibliotecas (…). Los principios y valores de las bibliotecas son (…) la igualdad para que todos los usuarios accedan a los materiales, instalaciones y servicios de la biblioteca, sin discriminación por razón de origen, etnia, religión, ideología, género u orientación sexual, edad, discapacidad, recursos económicos o cualquier otra circunstancia personal o social”. En el Capítulo 14 se expresa que “las bibliotecas integradas en el Sistema Español de Bibliotecas deberán ser necesariamente accesibles para las personas con discapacidad. Las de nueva creación, lo serán desde su puesta en funcionamiento; las que ya existan, y que no reúnan los requisitos de accesibilidad, deberán acondicionarse (…)”. Y, por último, en su Disposición adicional tercera señala que “las administraciones públicas, en el ámbito de sus respectivas competencias, promoverán el acceso de las personas con discapacidad a la lectura, al libro, y a las bibliotecas, velando por un uso regular, normalizado y sin discriminaciones de este tipo de servicios, bienes y productos culturales”.

Aunque las directrices anteriormente citadas apuntan en la dirección correcta para que las bibliotecas, como puertas de acceso a la cultura y herramientas indispensables para el desarrollo intelectual de las personas con discapacidad, cumplan con su función social, aún queda mucho por hacer y en esta labor todos estamos implicados: Administración Pública, arquitectos, bibliotecarios y, por supuesto, los colectivos con discapacidad participando en la mejora de sus instalaciones y concibiendo entornos que con normalidad puedan ser utilizados por todos los ciudadanos.

www.asociacionsipodemos.org

Publicado en La Ciudad Comprometida
Por Mathieu Lèbre. Arquitecto paisajista

Hoy en día no hay duda de que Las Alpujarras son un ejemplo e incluso un manifiesto de la justa integración del hombre en el territorio, con respeto y humildad. La búsqueda de las soluciones más sencillas, adaptándose al medio y sacando provecho de los hechos naturales, ha conferido a este paisaje una singular belleza reconocida por diferentes figuras de protección tanto a nivel ambiental como cultural.

Pero lo más interesante del paisaje de Las Alpujarras es que nos abre los ojos sobre otras maneras de interactuar con el territorio de forma general. Las ciudades actuales han olvidado la importancia de tomar en cuenta los valores de lo “existente” a la hora de crecer, de evolucionar o de remodelarse. En estos últimos años se ha apostado por modelos de ciudades donde lo más importante eran preocupaciones a corto plazo: rendimiento económico, especulación inmobiliaria… La llegada de la crisis actual en gran parte debida a la burbuja inmobiliaria pone en duda todo el modelo de desarrollo, ya que desvela la insostenibilidad de este sistema tanto a nivel económico, como ambiental y social.
Cada vez se valorizan más los elementos patrimoniales de nuestro entorno, y de hecho, el paisaje se ha empezado a considerar también desde el punto de vista de su conservación como elemento patrimonial. Rompiendo con esta percepción, el Convenio Europeo del Paisaje (Florencia 2000) define el paisaje como “cualquier parte del territorio tal como la percibe la población, cuyo carácter sea el resultado de la acción y la interacción de factores naturales y/o humanos”. Por lo tanto, el paisaje ya no es solo un elemento patrimonial a preservar, sino también un reflejo de las relaciones del ser humano con el territorio. Esto implica que cualquier lugar es un paisaje, y entonces cualquier lugar tiene un carácter propio, así como valores y conflictos de orden paisajísticos que hay que tomar en cuenta en cualquier acción humana emprendida sobre ello.

Un lugar tan emblemático como Las Alpujarras pone en evidencia la importancia de la consideración del paisaje en el desarrollo y la ocupación del suelo por los seres humanos. Precisamente los lugares donde el paisaje se valora por su interés patrimonial son los que deben servir de modelo. Es fundamental sacar, de las lecciones que nos dan estos lugares, las herramientas para extrapolar este modelo de desarrollo a cualquier otro lugar del mundo:

– Donde siempre hay sentimientos, sensaciones, y aspiraciones… elementos de la dimensión social del paisaje.

– Donde siempre hay un suelo con sus condiciones particulares, unas pendientes por las que corre el agua…elementos de la dimensión territorial y ambiental del paisaje.

– Donde siempre hay huellas, restos de la actividad humana pasada… elementos de la dimensión cultural del paisaje.

– Donde siempre hay orientaciones, espacios interrelacionados y conexiones… elementos de la dimensión perceptiva del paisaje.

– Donde siempre hay un proyectista, y personas queriendo mejorar o modificar el lugar… elementos de la dimensión proyectual y urbanística del paisaje.

El paisaje esta en continuo movimiento, en continua evolución… se trata de un proceso en el que el hombre es solo uno de los actores. Por eso todo lo que proyectamos sobre el territorio para acomodarlo a nuestras necesidades debe tomar en cuenta todas esas dimensiones del paisaje. No solamente porque haya que preservar o proteger algunos lugares excepcionales como Las Alpujarras, pero sencillamente porque estamos aquí de paso y que cualquiera de nuestros actos puede tener una repercusión durante años sobre nuestro entorno. Habrá que seguir mirando y leyendo el paisaje para entender como algunas veces se ha conseguido una cierta armonía, y aprender de estas experiencias para mejorar nuestro futuro…

Una cierta mirada hacia el futuro./ Santiago Salas Martin
Una cierta mirada hacia el futuro./ Santiago Salas Martín