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Viernes, 28 Agosto 2009 11:29

La visión conjunta de las texturas

Por Armando P. Martínez Alfaro. Arquitecto

La visión conjunta de distintas texturas resulta crucial para el dialogo entre el observador y lo observado. Por ejemplo la textura de la launa o de una piedra pizarra, puede convertirse en punto focal de un paisaje. En el caso de las construcciones, las texturas de paredes y cubiertas resultan fundamentales en la percepción visual de la escena. La diversidad de materiales de construcción existentes en el mercado constituye una ayuda importante para la elección del recubrimiento adecuado del edificio y sobre todo la disminución del impacto ambiental.

La textura se puede definir de tres maneras diferentes, según el criterio que se emplee:

a) Como atributo a un objeto: es la disposición que poseen los elementos microscópicos constitutivos de un cuerpo o tejido. Es una definición genérica que afecta más al aspecto material que al visual.

b) Como propiedad óptica: es la manifestación visual que da la relación de entre luz y sombra motivada por las variaciones existentes en la superficie de un objeto.  La formación de la textura resultará por la manera de reflejar la luz (difusa o especular): texturas mates y brillantes.

c) Como atributo de una escena: es la agregación de pequeñas formas o mezclas de color que constituyen un modelo continúo de superficie. Se manifiesta no solo sobre los objetos individualizados sino también sobre las superficies compuestas.

La textura dependerá de la distancia. Así podremos distinguir entre infratextura (ej.. rugosidad de la piedra), textura (la disposición de las piedras en una fachada) y supratextura (el conjunto de fachadas de un pueblo).

Por lo tanto, los arquitectos tenemos la obligación de estar comprometidos espacialmente con estos tres “tipos” de texturas. Como ejemplo podría mencionar un pueblo “X” a cierta distancia no será posible distinguir cada una de las piedras como objetos individualizados, sino que la masa se percibirá como una superficie compuesta por las fachadas de los diferentes edificios.

A continuación se puede observar algunos tipos de texturas y su apreciación de diferentes puntos de de vista.

Ladrillos de adobe.
Ladrillos de adobe.
Muro de bloques de piedra.
Muro de bloques de piedra.
Ruinas de edificaciones de piedra.
Ruinas de edificaciones de piedra.
Viviendas de adobe.
Viviendas de adobe.
Otro tipo de viviendas en adobe.
Otro tipo de viviendas de adobe.
Martes, 25 Agosto 2009 11:18

El encalado y la piedra

Por Mª José Gámez Portillo. Arquitecta Técnica

La utilización de estos materiales está condicionado por razones evidentes: aprovechamiento de los recursos disponibles (si hay piedras gratis y cercanas, no tiene sentido comprar ladrillos) añadido a las dificultades para su transporte.

Vista panorámica de Ferreira en pleno corazón del Marquesado del Zenete./ M. J. Gámez
Vista panorámica de Ferreira en pleno corazón del Marquesado del Zenete./ M. J. Gámez

La cal es un producto natural que exige muy poco procesado para su utilización, por lo que es un material ecológico, siendo su principal desventaja la necesidad de mantenimiento periódico (prácticamente anual).

Además de ser utilizada como elemento higienizador y embellecedor también le da a los muros la transpiración necesaria, por lo que el encalado es un buen sustituto de pinturas acrílicas o plásticas que son bastante más impermeables. Su color blanco hace que refleje la radiación solar, con lo que los muros absorben menos energía calorífica, obteniendo así interiores más frescos en las viviendas.

Esta técnica del encalado es muy sencilla y económica  y se sigue utilizando en la actualidad en numerosos nucleos de población aunque puntualmente se han modificado los colores  o se han colocado aplacados en fachadas.

El uso de la launa se remonta a la Edad del Cobre-Bronce, en el asentamiento de los Millares. Ha sido el material característico de las cubiertas de la mayor parte de los pueblos del sur de España. Estéticamente se integra perfectamente en su entorno igualándose casi con el terreno que le rodea. En algunos lugares (una minoría considerable) se ha conservado y se sigue utilizando como cubrición de la vivienda, sin embargo en los primeros, está siendo olvidada decantándose por cubiertas de teja curva o de fibrocemento consiguiendo  así una arquitectura contaminada.

Existen núcleos de población en Granada y concretamente en la falda de la sierra donde no se ha fomentado con el paso del tiempo, la utilización de los materiales anteriormente descritos, bien porque los nuevos (teja, o en el peor de los casos placas de fibrocemento,…) eran más fáciles de colocar, bien porque no necesitan mantenimiento. Con lo que en dichas poblaciones nunca se ha tenido conciencia de restauración, de conservación del patrimonio o como poco conservadora de la construcción tradicional haciendo muy al contrario de la realidad alarde de ello.

Buena culpa de ello la tiene una buena, o mala en este caso, redacción de la normativa de cada municipio, que en cada caso debería ser algo más restrictiva con las formas de construir, con los materiales de revestimiento a utilizar, con las alturas permitidas, etc, y con ello, definir más concretamente el aspecto que debería tener nuestro pueblo, así nunca tendríamos una falsa imagen de lo que son pueblos típicos y tradicionales.

Lunes, 24 Agosto 2009 11:16

La cal y la launa

La cal se introduce como elemento higienizador y embellecedor, tratándose del único elemento utilizado en la construcción tradicional que es ajeno al entorno más próximo. En cualquier caso, su presencia generalizada en todos los núcleos de la comarca, los singulariza haciéndolos destacar por el contraste con los terrenos oscuros en los que se asientan. De esta manera se ha convertido en uno de los elementos más significativos en la percepción de los pueblos de la comarca, y cualifica de manera especial el espacio urbano al estar presente tanto en las fachadas de las casas, como en los muros de contención de los huertos urbanos, petos y barandillas, etc…

La launa es el revestimiento por excelencia, empleado en las cubiertas como material impermeabilizante. La presencia de una cierta proporción de limos en su composición hace que admita una menor cantidad de agua que otras arcillas, y que tenga contracciones y fisuraciones más bajas. Su color plateado brillante la convierte en un material reflectante que ayuda a mantener las condiciones térmicas del edificio.

La combinación entre estos dos elementos es lo que determina en mayor medida la singular belleza de los pueblos alpujarreños.

La cal se convierte en un elemento muy importante./ Javi Callejas
La cal se convierte en un elemento muy importante./ Javi Callejas
Detalle de acabados tradicionales./ Javi Callejas
Detalle de acabados tradicionales./ Javi Callejas