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Domingo, 16 Agosto 2009 10:42

Arquitectura modulada

La arquitectura tradicional de la Alpujarra-Sierra Nevada presenta un indudable carácter unitario que supone uno de los elementos más característicos de la comarca. Los sistemas constructivos empleados, la fuerte pendiente de las laderas y el alto grado de fragmentación de la propiedad propician una tipología edificatoria que se hace característica por el carácter aditivo de sus volúmenes prismáticos sencillos, constituyéndose esta singular irregularidad en uno de los invariantes arquitectónicos de la zona.

Vista de Trevelez, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)
Vista de Trevelez, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)

La construcción a base de muros con luces pequeñas en cualquier sentido permite obtener planos de apoyo a la altura justa, con un grado de despiece que se va adaptando a la configuración del terreno. De esta manera, los volúmenes se fragmentan mediante escalonados y cambios de alineación apenas perceptibles, adaptándose a las laderas de fuerte pendiente.

Las cubiertas planas de launa, rematadas por aleros de lajas de pizarra, son el elemento que remata las edificaciones y las dota de la percepción prismática que las caracteriza.

Las parcelas son estrechas y profundas, ocupando la edificación normalmente todo el espacio disponible. Las casas suelen disponer de una sola fachada, en el lado menor, orientada al Sur. Se consigue así aprovechar las escasas ventajas climáticas del lugar. La arquitectura se asoma hacia el valle, el cual se percibe por encima de las cubiertas de las construcciones inferiores. En las fachadas traseras, por contra, predominan los paños ciegos y los muros bajos que permiten ver el paisaje sobre ellos.

Predomina la arquitectura unifamiliar, con un carácter modular y aditivo. Las construcciones se van adaptando mediante la adición de volúmenes que van colmatando los espacios libres en las parcelas según las necesidades familiares.

Panorámica de Busquistar, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)
Panorámica de Busquistar, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)

Se trata de una arquitectura sencilla, lógica, utilitaria y funcional que busca soluciones eficaces y baratas como respuesta a las necesidades de vivienda y a la solución de problemas concretos. No existen pretensiones ornamentales, limitándose éstas al encalado de las casas y a los elementos vegetales que aparecen en las fachadas.

Aún así el resultado es el de una arquitectura tradicional de gran belleza formal, por su perfecta adaptación a un medio muy cualificado paisajísticamente.

Los pueblos se perciben desde las cotas inferiores a los mismos como, un conjunto de volúmenes blancos, de textura rugosa y aleros de piedra. Desde el punto de vista superior se dibujan como un conjunto integrado de paratas de tierra que constituyen las cubiertas de los edificios y que representan una analogía plana del terreno natural.

Barrio de Pórtugos, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)
Barrio de Pórtugos, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)
Por Lucía Valero Martín. Arquitecta

Basta con que nos paremos a observar una imagen de estos pueblos desde la distancia para darnos cuenta de la delicadeza con la que se implantan en el territorio, definiendo y dando personalidad al paisaje natural que los rodea.

Su arquitectura tradicional ha utilizado los materiales del entorno con que podía contar y energías renovables, las únicas inagotables y que no producen residuos. El diseño de las edificaciones se ha desarrollado en función de su máximo aprovechamiento, de las características físicas de su emplazamiento, del tipo de paisaje y por supuesto, del clima, tan determinante en la vida y costumbres de la zona. La suma de todos estos aspectos determina la calidad de vida de los que los habitan al definir el soporte físico de la mayor parte de las actividades.

El diseño de estos pueblos escalonados es, por tanto, el resultado de la agregación de edificaciones que se adaptan a la topografía y a su entorno natural. Al contrario, si  dirigimos la mirada hacia algunas zonas de nuestro litoral, donde la geografía ha sido manipulada, en el sentido más peyorativo del término, podemos observar la explotación sin contemplaciones de los recursos turísticos que ha tenido lugar. En estos casos se ha priorizando un crecimiento desmesurado, que da como resultado “parques temáticos”, carentes de significado, cuyo fin es saciar las expectativas de los visitantes y sin ánimo alguno de conservar los elementos de interés que son legado de nuestros antepasados, dando la espalda de manera rotunda a su propia identidad, y generando de esta forma una bonanza económica artificial, no sostenible en el tiempo ni en el espacio, y con fecha de caducidad.

Barrera visual de medianeras./ Archivo GR
Barrera visual de medianeras./ Archivo GR

En contraposición a actuaciones de este tipo, no me cabe más que felicitar a nuestros pueblos de la alpujarra por la sensibilidad que demuestran, sobretodo en los últimos años, y animarles en la labor que han emprendido para la salvaguarda de su propia identidad con actuaciones encaminadas a la promoción de  propuestas y directrices para la rehabilitación y la conservación de su patrimonio tangible e intangible y la reactivación funcional de los núcleos de población sin renunciar, en ningún caso, a un desarrollo equilibrado y sostenible.

Todos coincidimos en que las buenas prácticas en la Alpujarra, dan como resultado pueblos apetecibles, con un trazado humano y numerosos espacios de relación de escala controlada que hacen sentirse cómodo tanto al visitante como al autóctono.

Publicado en La Ciudad Comprometida
Miércoles, 29 Julio 2009 09:31

Huertos urbanos

El lento proceso de crecimiento, evolución y transformación de los núcleos tradicionales a partir de los pequeños asentamientos rurales primigenios ha supuesto la ocupación progresiva de los espacios cultivables existentes entre los cortijos y eras.

A pesar de este proceso, existen en algunas poblaciones huertos que se mezclan en la trama urbana con las edificaciones residenciales, manteniéndose la actividad productiva en muchos casos.

Huerto urbano en Mairena (Granada)./ Javier Callejas
Huerto urbano en Mairena (Granada)./ Javier Callejas (Archivo GR)

En otros casos se han reconvertido como espacios libres de desahogo, extensión del espacio residencial privado, con unas cualidades ambientales y espaciales reseñables.

Estos espacios suponen un esponjamiento de la trama y son elementos de gran interés etnológico, destacando los muros que definen los abancalamientos como elementos cualificadores del espacio público.

Huerto urbano en Nechite (Granada)./ Javier Callejas (Archivo GR)
Huerto urbano en Nechite (Granada)./ Javier Callejas (Archivo GR)
Otro ejemplo de huerto urbano./ Javier Callejas (Archivo GR)
Otro ejemplo de huerto urbano./ Javier Callejas (Archivo GR)
Publicado en La Ciudad Comprometida