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Monte Perdido, Ordesa.
Monte Perdido, Ordesa.

Monte Perdido constituye el segundo paisaje cultural declarado por la Unesco en España. Situado en el extremo límite sur de las grandes glaciaciones europeas del cuaternario, este extraordinario paisaje montañoso que compartimos con Francia ocupa la superficie de 30.639 ha y está centrado en el pico de Monte Perdido, un macizo calcáreo que se eleva a 3.352 m. El sitio fue declarado debido a sus valores naturales y culturales, donde esta vez el hombre ha sido humilde frente a la maravillosa naturaleza estableciendo una relación de convivencia muy respetuosa hacía ella.

Ramond, ilustre naturalista y escritor de la época romántica describe el Monte Perdido en el año 1802 de la siguiente manera:

«Estas formas sencillas y graves, estos cortes netos y atrevidos, estas peñas tan enteras y tan sanas cuyos anchos asientos se alinean en murallas, se encorvan en anfiteatros, se labran en gradas, se lanzan en torres donde la mano de los gigantes parece haber aplicado la plomada y el cordel»

Paisaje rural.
Paisaje rural.

En continuación destacamos los valores más llamativos que podemos admirar visitando el Monte Perdido:

Aspectos naturales

  1. Los dos cañones más grandes y profundos de Europa
  2. espectaculares paredes de circo
  3. variedad de los paisajes escénicos situados en las laderas de montañas (destacando entre otros prados, lagos, cuevas y bosques)
  4. la excepcionalidad de flora y fauna nacida de la historia oroclimática de los circos y los cañones
Cañón de Añisclo.
Cañón de Añisclo.

Aspectos culturales

  1. paisaje agro-pastoral que permaneció aquí desde la antigüedad (se conservaron algunos  vestigios megalíticos) formando un paisaje rural de alta montaña, que corresponde con una serie de ‘instalaciones’ propias:
  • pueblos,
  • granjas,
  • campos,
  • pastos de montaña
  • caminos de montaña.
Valle de la Pineta.
Valle de la Pineta.

El Monte Perdido, el paisaje cultural situado entre España y Francia, constituye una zona excepcional. La división entre estos países aumenta su singularidad recogiendo las influencias culturales de ambos que junto con el estilo de vida que proporciona la montaña recogen elementos propios de paisaje rural de alta montaña ya poco frecuente en Europa.

Otro ejemplo de paisaje rural.
Otro ejemplo de paisaje rural.
Domingo, 16 Agosto 2009 10:42

Arquitectura modulada

La arquitectura tradicional de la Alpujarra-Sierra Nevada presenta un indudable carácter unitario que supone uno de los elementos más característicos de la comarca. Los sistemas constructivos empleados, la fuerte pendiente de las laderas y el alto grado de fragmentación de la propiedad propician una tipología edificatoria que se hace característica por el carácter aditivo de sus volúmenes prismáticos sencillos, constituyéndose esta singular irregularidad en uno de los invariantes arquitectónicos de la zona.

Vista de Trevelez, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)
Vista de Trevelez, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)

La construcción a base de muros con luces pequeñas en cualquier sentido permite obtener planos de apoyo a la altura justa, con un grado de despiece que se va adaptando a la configuración del terreno. De esta manera, los volúmenes se fragmentan mediante escalonados y cambios de alineación apenas perceptibles, adaptándose a las laderas de fuerte pendiente.

Las cubiertas planas de launa, rematadas por aleros de lajas de pizarra, son el elemento que remata las edificaciones y las dota de la percepción prismática que las caracteriza.

Las parcelas son estrechas y profundas, ocupando la edificación normalmente todo el espacio disponible. Las casas suelen disponer de una sola fachada, en el lado menor, orientada al Sur. Se consigue así aprovechar las escasas ventajas climáticas del lugar. La arquitectura se asoma hacia el valle, el cual se percibe por encima de las cubiertas de las construcciones inferiores. En las fachadas traseras, por contra, predominan los paños ciegos y los muros bajos que permiten ver el paisaje sobre ellos.

Predomina la arquitectura unifamiliar, con un carácter modular y aditivo. Las construcciones se van adaptando mediante la adición de volúmenes que van colmatando los espacios libres en las parcelas según las necesidades familiares.

Panorámica de Busquistar, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)
Panorámica de Busquistar, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)

Se trata de una arquitectura sencilla, lógica, utilitaria y funcional que busca soluciones eficaces y baratas como respuesta a las necesidades de vivienda y a la solución de problemas concretos. No existen pretensiones ornamentales, limitándose éstas al encalado de las casas y a los elementos vegetales que aparecen en las fachadas.

Aún así el resultado es el de una arquitectura tradicional de gran belleza formal, por su perfecta adaptación a un medio muy cualificado paisajísticamente.

Los pueblos se perciben desde las cotas inferiores a los mismos como, un conjunto de volúmenes blancos, de textura rugosa y aleros de piedra. Desde el punto de vista superior se dibujan como un conjunto integrado de paratas de tierra que constituyen las cubiertas de los edificios y que representan una analogía plana del terreno natural.

Barrio de Pórtugos, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)
Barrio de Pórtugos, Granada./ Javier Callejas (Archivo GR)