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XXIX FESTIVAL DE MÚSICA TRADICIONAL DE LA ALPUJARRA EN ALMÓCITA
El Festival de Música Tradicional de la Alpujarra que se celebra el próximo día 8 de agosto de 2010, es la manifestación más importante del folclore alpujarreño. Se celebra con carácter anual desde 1982, en el mes de agosto, en alguna localidad de las Alpujarras granadina o almeriense, que varía para cada ocasión, siendo ALMÓCITA, el emplazamiento elegido para esta edición de 2010.
Cartel del Festival.
Tiene carácter de concurso, otorgándose varios premios según especialidades. Paralelamente al Festival Musical se llevarán a cabo las siguientes actividades: Itinerario Turístico de Espacios Escénicos Interactivos, en los cuales se recogerá la cultura y costumbres más representativas de la Alpujarra; Programa de actividades de turismo activo para los más jóvenes; Stands de productos típicos de la zona; etc.
El año pasado, la Comisión Organizadora del XXVIII Festival de Música Tradicional de La Alpujarra dedicó este evento al arquitecto y urbanista autor de este blog Juan Carlos García de los Reyes, por sus estudios y publicaciones sobre la arquitectura y urbanismo de La Alpujarra.
El XXIX Festival de Música Tradicional de la Alpujarra está organizado por las delegaciones provinciales de Cultura de la Junta de Andalucía en Almería y Granada, las diputaciones de ambas provincias, la Mancomunidad de Municipios de la Alpujarra granadina, el Parque Nacional y Espacio Natural de Sierra Nevada, los ayuntamientos almerienses de Bayárcal y Alcolea, los consistorios granadinos de Nevada y Murtas, además de la Asociación Abuxarra, promotora de esta iniciativa, y colectivos como la Asociación de Mujeres Fuente Los Naranjos, la Asociación Músico-Cultural Los Tres Caños, la Asociación de la Tercera Edad Cerro Capitán, y la Asociación de Jóvenes ‘AL3-con Futuro’.
Vídeos de las actuaciones/prácticas de las Jornadas /Taller de Tradición Oral
Centro de Interpretación de la Arquitectura Árabe de Ferreira
Fotografía: Torcuato Fandila / Texto: Antonio Tejada
Dentro de la restaurada Alcazaba árabe y ocupando algunas dependencias de la también remodelada casona morisca conocida como ‘Casa Grande’, el Centro de Interpretación, por medio de un discurso fresco y pedagógico, nos acerca al legado árabe presente en el Marquesado del Zenete, ya sean sus baños, castillos, torres vigía o aljibes. Todo ello utilizando las más variadas tecnologías, desde el tradicional audiovisual hasta modernas recreaciones virtuales, esconografías, hologramas y personajes corpóreos.
El valor didáctico del Centro de Interpretación queda subrayado por la presencia de distintos personajes que explican la historia de la comarca, así como la arquitectura y las costumbres de la época.
La torre de la alcazaba del siglo XIII, muestra al público la vida de los musulmanes en Andalucía y la forma en que resistían los asedios.
La torre y su patio de acceso son los únicos elementos que se conservan de la antigua alcazaba. Junto al patio existen tres salas que pertenecieron al antiguo palacio y que se han utilizado como refugio y como casa de labranza.
En el centro se ofrece al visitante un recorrido por los restos de los usos arquitectónicos utilizados durante la época árabe en el Marquesado, donde se conservan importantes restos de edificios militares y civiles. En sus dependencias se puede encontrar una muestra del legado árabe de la zona a través de su arquitectura, así como una ilustración de lo que se puede encontrar en la Ruta del Legado Árabe del Marquesado.
Desde entonces, han sido muchos los visitantes de la comarca y turistas procedentes de otros puntos de la geografía andaluza y española los que se han animado a visitar este centro ubicado en la antigua Alcazaba de época medieval del municipio, concretamente en su torreón principal, lo que ya constituye en sí mismo un aliciente para visitarlo. Se trata de un edificio anexo a la casa morisca en la que se encuentra ubicado el edificio municipal del Ayuntamiento, lo que hace posible que algunas dependencias puedan ser compartidas.
La alcazaba fue destruida en torno al siglo XVI y sobre ella se edificó la vivienda señorial que ahora alberga la nueva sede consistorial y la biblioteca del municipio.
Después de setecientos años, los restos de la antigua alcazaba son un reclamo y un emblema para el pueblo.
El Centro de Interpretación de la Arquitectura Árabe de Ferreira se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de la zona desde su apertura al público y un elemento dinamizador.
Los pueblos tradicionales de La Alpujarra y su personalidad
Por Lucía Valero Martín. Arquitecta
Basta con que nos paremos a observar una imagen de estos pueblos desde la distancia para darnos cuenta de la delicadeza con la que se implantan en el territorio, definiendo y dando personalidad al paisaje natural que los rodea.
Su arquitectura tradicional ha utilizado los materiales del entorno con que podía contar y energías renovables, las únicas inagotables y que no producen residuos. El diseño de las edificaciones se ha desarrollado en función de su máximo aprovechamiento, de las características físicas de su emplazamiento, del tipo de paisaje y por supuesto, del clima, tan determinante en la vida y costumbres de la zona. La suma de todos estos aspectos determina la calidad de vida de los que los habitan al definir el soporte físico de la mayor parte de las actividades.
El diseño de estos pueblos escalonados es, por tanto, el resultado de la agregación de edificaciones que se adaptan a la topografía y a su entorno natural. Al contrario, si dirigimos la mirada hacia algunas zonas de nuestro litoral, donde la geografía ha sido manipulada, en el sentido más peyorativo del término, podemos observar la explotación sin contemplaciones de los recursos turísticos que ha tenido lugar. En estos casos se ha priorizando un crecimiento desmesurado, que da como resultado “parques temáticos”, carentes de significado, cuyo fin es saciar las expectativas de los visitantes y sin ánimo alguno de conservar los elementos de interés que son legado de nuestros antepasados, dando la espalda de manera rotunda a su propia identidad, y generando de esta forma una bonanza económica artificial, no sostenible en el tiempo ni en el espacio, y con fecha de caducidad.
En contraposición a actuaciones de este tipo, no me cabe más que felicitar a nuestros pueblos de la alpujarra por la sensibilidad que demuestran, sobretodo en los últimos años, y animarles en la labor que han emprendido para la salvaguarda de su propia identidad con actuaciones encaminadas a la promoción de propuestas y directrices para la rehabilitación y la conservación de su patrimonio tangible e intangible y la reactivación funcional de los núcleos de población sin renunciar, en ningún caso, a un desarrollo equilibrado y sostenible.
Todos coincidimos en que las buenas prácticas en la Alpujarra, dan como resultado pueblos apetecibles, con un trazado humano y numerosos espacios de relación de escala controlada que hacen sentirse cómodo tanto al visitante como al autóctono.



