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Domingo, 12 Septiembre 2010 06:53

ARQUEOLÓGICO SÍ, MODERNO TAMBIÉN

Museo Arqueológico Nacional en Madrid.
Museo Arqueológico Nacional en Madrid.

Cuando hace dos años comenzaron las obras de restauración del Museo Arqueológico Nacional , el edificio sufría todas las deficiencias imaginables. Era un coloso repleto de tesoros, sí, pero un coloso obsoleto, un gigante dormido y anclado en el pasado. Y, sobre todo, un museo incómodo y démodé. No sólo sus magníficas piezas (las damas de Elche y Baza, el tesoro de Guarrazar….) se estaban exponiendo en deficientes condiciones: también se contravenían las más elementales normas de seguridad (incendios, accesos…) en un edificio que comparte estructura con la Biblioteca Nacional (un tercio es museo y el resto Biblioteca), algo que complicaba la rehabilitación del espacio.

Pero por fin ha sonado la hora del renacimiento para el Arqueológico Nacional. El museo, que exhibirá su nueva cara a partir del verano de 2011 pero mostrará al público una de sus remodeladas alas el próximo mes de octubre, presenta ya un aspecto que corta definitivamente con su pasado y entra de lleno en el siglo XXI. Para resolver el espinoso tema de las colecciones y su necesaria reordenación, el Ministerio de Cultura abrió el 3 de agosto un concurso museográfico público que deberá resolverse también en el próximo mes.

El responsable de esta radical transformación es el arquitecto Juan Pablo Rodríguez Frade (Madrid, 1957), cuya rehabilitación del Palacio de Carlos V, en la Alhambra granadina, logró el Premio Nacional de Restauración en 1995. Las cifras básicas dan idea de la envergadura del proyecto: el espacio del museo ha pasado de 14.350 metros a 20.510, y el espacio expositivo que existía, 7.300 metros, ha aumentado hasta 9.715. El presupuesto límite es de 35 millones de euros y la fecha de terminación se ha dilatado un año.

El nuevo aspecto del Museo Arqueológico se aprecia ya desde la entrada principal. Se ha mantenido y concedido aún más protagonismo a la bella y protegida escalinata que va a dar a la calle de Serrano en medio de unos de los escasos jardines históricos que se pueden ver en el madrileño barrio de Salamanca. Una de las principales novedades en el lifting del edificio se refiere a los accesos: en el nuevo Arqueológico, el público entrará por unas puertas laterales; éstas confluirán en un espectacular vestíbulo que servirá de punto de encuentro, información y venta de entradas; dos salones de actos para 100 y 200 personas, cafetería, ascensores, rampas para minusválidos y dos salas de exposiciones temporales.

Desde ese vestíbulo, el visitante se adentra en lo que el arquitecto considera como la joya de la obra y su gran apuesta creativa: la recuperación de los patios romano y árabe de 20 metros de altura, 30 de largo y 14 de ancho cubiertos con cristal. Presididos por sus fuentes originales, están rodeados de las salas en las que se exhibirá la colección permanente. Una vistosa escalera interior hecha de madera remata la zona central.

La Dama de Baza.
La Dama de Baza.

Los materiales empleados en la resurrección del edificio son otro de los capítulos esenciales.En las tres plantas del edificio se ha utilizado madera de Merbau ranurado para las paredes, mientras que los suelos serán recubiertos de mármol travertino. Son materiales que diferencian visualmente estos espacios respecto a otros museos y que no han sido especialmente costosos, según el arquitecto. Juan Pablo Rodríguez Frade explica que ha querido hacer una operación de limpieza del interior: «Mi trabajo ha consistido en depurar, en evitar agregar barreras prescindibles. Me interesa la Museografía que emociona en silencio, que facilita la contemplación. Soy de los que opina que hay que conjurar todos los elementos posibles para que se cree una intimidad total entre la obra contemplada y el público», explica.

Pero conseguir ese ambiente no ha sido sencillo, según el autor de la remodelación: «El ambiente de aparente simpleza se ha logrado con tecnología de última generación que está oculta a los ojos del visitante», explica. Y como ejemplo, señala los cristales que cubren las bóvedas de los patios: unos cristales que experimentan transformaciones en función de la intensidad de la luz y el calor. En caso de incendio, serían los primeros en abrir se de manera automática para expulsar el humo.

Otro de los retos cuya resolución técnica más ha satisfecho el arquitecto es la organización de lo que es actividad pública o privada del museo. El mundo de quienes allí trabajan se cruzaba con la parte expositiva. «Los laterales de las antiguas salas eran espacios ciegos que ahora he podido aprovechar para que las actividades no se mezclen. En la tercera planta está una de las joyas del edificio y ya está ocupada por las 300.000 monedas que integran la colección numismática del museo; las monedas han sido instaladas en estantes metálicos en los que se garantiza una protección eficaz contra el paso del tiempo, algo que no aseguraban las antiguas repisas de cristal.

Los nuevos almacenes pintados en rojo y amarillo acumulan en un orden militar los armarios en los que se guardan las piezas de los numerosísimos tesoros propiedad del museo. La fría temperatura y la tenue luz cumplen las exigencias impuestas por los últimos avances en conservación museística.

Sin duda alguna, uno de los principales alardes arquitectónicos es el practicado en la biblioteca del edificio, en el espacio abuhardillado, donde metal, madera y cristal crean un espacio que recuerda las estaciones ferroviarias parisienses. Los fondos documentales de los tesoros del museo se instalarán aquí, protegidos de polvo y luz.

En la azotea del edificio confluye la maquinaria que da vida al edificio. Las espléndidas vistas sobre el centro de Madrid se mezclan con el cableado regulador de las necesidades vitales del museo. Todo un mundo que habla de una brutal transformación tanto del aspecto interior como exterior del edificio.

Para el arquitecto y su equipo, las obras han entrado ya en una etapa en la que se nota por fin como las piezas van encajando, y el resultado está próximo. «Ha habido momentos en los que aquí han trabajado simultáneamente 30 empresas diferentes, cada una con un cometido específico», recuerda Rodríguez Frade, «parecía un milagro que no hubiera encontronazos. ¿Lo más difícil? Hacer todo este trabajo mientras que el museo seguía abierto al público. Sólo se ha cerrado durante el verano».

Como testigos mudos de las palabras del arquitecto, en una de las salas de la planta baja, perfectamente embaladas, se acumulan algunas de las piezas más valiosas del museo. Las damas de Baza y Elche no se distinguen ahora de las momias egipcias o esculturas griegas y romanas que centran la atención del público. Se despojarán de sus peculiares camisas de fuerza a finales de octubre para una selectiva muestra de los fondos. La colección permanente tendrá que estar preparada para el próximo verano.

Antes de la obra, el MAN reunía todas las deficiencias de espacio y seguridad

El nuevo museo abrirá sus puertas al público en el verano de 2011

Publicado en El País por Ángeles García el día 11 de septiembre de 2010

Publicado en Noticias y Actualidad
Jueves, 08 Abril 2010 09:40

ARTE PREHISTÓRICO Y PAISAJE CULTURAL

Por Malgorzata Janusz. Paisajista de GRarquitectos

Tamgaly de Kazajstán.
Tamgaly de Kazajstán.

El arte prehistórico es un fenómeno artístico de los primeros pobladores conservándose hasta nuestros días, se han mantenido numerosas obras procedentes de todas partes del mundo realizadas en distintos períodos. Dentro de la variedad de manifestaciones artísticas, distinguimos las pinturas rupestres, los grabados, las esculturas y los petroglifos. Su temática está relacionada con seres humanos, animales y el medio ambiente, es decir, su medio de vida y su entorno; representan pues, las escenas de la vida cotidiana, como por ejemplo la caza o la recolección de los frutos.

Monte Matobo en Zimbabwe.
Monte Matobo en Zimbabwe.

Todos sabemos que, las pinturas rupestres, son los dibujos prehistóricos que fueron realizados en paredes rocosas, las más próligas, las cuevas. Forman parte de las expresiones artísticas más antiguas del mundo, ya que algunas pueden llegar a tener 40.000 años de antigüedad. Los colores que se utilizaban, en la elaboración de las pinturas, eran en la mayoría, de origen vegetal o animal. Bien conocido es el uso de la sangre de animales cazados, el de inmortalizar su  imagen sobre la roca con el color de su sangre. Rojos, ocres, grises, componen un paisaje natural que hoy solo acertamos a imaginar. Llama la atención, el hecho de que los dibujos fueran encontrados en varias partes del mundo, que pertenezcan a distintos periodos del tiempo, y que demuestren algunos rasgos similares como la temática,  los colores, la técnica y los materiales utilizados para su elaboración.

Gobustan de Azerbaiyán.
Gobustan de Azerbaiyán.

Un destacable ejemplo reconocido por Unesco como paisaje cultural está en Montes Matobo, en Zimbabwe, en África, la cuna de la humanidad. Allí dentro de un conjunto de formaciones rocosas encontramos una serie de refugios naturales que fueron ocupados por los seres humanos desde la Edad de Piedra. Las paredes están cubiertas por un  gran número de dibujos que describen la actividad diaria de sus primeros habitantes. Hoy, la magia del lugar, aún pervive, los Montes Matobo, todavía constituyen un centro de interés para la población local. Allí disponen de una gran cantidad de lugares sagrados y santuarios, por lo que el habitante, valora y respeta e interpreta su propia realidad desde la cercanía con los espíritus, con el pasado.

Otra pintura de Tamgaly en Kazajstán.
Otra pintura de Tamgaly en Kazajstán.

Otros lugares del mundo donde ha sido y es importante de arte prehistórico, es el que aparecen petroglifos. Los petroglifos son representaciones gráficas grabadas en rocas o piedras. Por eso, es importante señalar en este Blog, lugares especiales y paisajes culturales únicos, como los de Gobustan de Azerbaiyán y en Tamgaly, de Kazajstán. Ambos lugares contienen un gran número de petroglifos, que transmiten el mensaje de cómo era la vida cotidiana de nuestros antepasados, lugares con historia, inicio de vida, de civilizaciones.

Un nuevo ejemplo en Tamgaly de Kazajstán.
Un nuevo ejemplo en Tamgaly de Kazajstán.