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Miércoles, 26 Agosto 2009 11:20

¿Ruptura o integración?

A propósito de las reflexiones en el post de ayer sobre Ferreira en particular y del Marquesado del Zenete en general quería comentar algo…

Estamos asistiendo al progresivo deterioro de la imagen de nuestros núcleos urbanos como consecuencia de la introducción de tipologías impropias; la edificación de volúmenes inadaptados; la ruptura de la escala en las promociones; la repetición de soluciones estereotipadas; los nuevos materiales que cambian la textura y el color; los acabados ajenos a la tradición: la progresiva densificación de nuestros pueblos y la paralela desaparición de los huertos, del arbolado, de la presencia del agua: el ocultamiento creciente del paisaje desde las calles y desde las viviendas… Estamos asistiendo, en definitiva, a una pérdida inútil de nuestro patrimonio cultural al tiempo que nuestras casas, nuestros pueblos y nuestro paisaje se van volviendo vanos y van perdiendo poco a poco su excepcionalidad y su singularidad.

En este contexto, parece urgente la necesidad de sensibilizar a los ayuntamientos sobre la importancia de dotarse de planes urbanísticos municipales que den respuesta pormenorizada a las necesidades de protección y puesta en valor de la arquitectura, del urbanismo tradicional y del paisaje de sus respectivos municipios, posicionándose claramente a favor de acciones encaminadas hacia la conservación y la integración, frente a sus alternativas de abandono y ruptura.

¿Ruptura?
¿Ruptura?./ Archivo GR
¿O integración?
¿O integración?./ Archivo GR
Lunes, 24 Agosto 2009 11:16

La cal y la launa

La cal se introduce como elemento higienizador y embellecedor, tratándose del único elemento utilizado en la construcción tradicional que es ajeno al entorno más próximo. En cualquier caso, su presencia generalizada en todos los núcleos de la comarca, los singulariza haciéndolos destacar por el contraste con los terrenos oscuros en los que se asientan. De esta manera se ha convertido en uno de los elementos más significativos en la percepción de los pueblos de la comarca, y cualifica de manera especial el espacio urbano al estar presente tanto en las fachadas de las casas, como en los muros de contención de los huertos urbanos, petos y barandillas, etc…

La launa es el revestimiento por excelencia, empleado en las cubiertas como material impermeabilizante. La presencia de una cierta proporción de limos en su composición hace que admita una menor cantidad de agua que otras arcillas, y que tenga contracciones y fisuraciones más bajas. Su color plateado brillante la convierte en un material reflectante que ayuda a mantener las condiciones térmicas del edificio.

La combinación entre estos dos elementos es lo que determina en mayor medida la singular belleza de los pueblos alpujarreños.

La cal se convierte en un elemento muy importante./ Javi Callejas
La cal se convierte en un elemento muy importante./ Javi Callejas
Detalle de acabados tradicionales./ Javi Callejas
Detalle de acabados tradicionales./ Javi Callejas
Jueves, 06 Agosto 2009 09:52

Ambiente urbano

Además de la arquitectura tradicional, contribuyen a la creación del especial ambiente urbano de los pueblos de la Alpujarra-Sierra Nevada otros elementos: la textura del suelo resuelta con escalonado, con contrahuella encalada y atarjea central, la resolución de rampas con lajas de pizarra colocadas de canto para aumentar el rozamiento ante las fuertes pendientes, los juegos con la rasante de la calle estableciendo escalones de acceso a vivienda, o rampas según sea aquella alta o baja; bancos, farolas, barandas, la abundante vegetación en las fachadas y balcones, en incluso el sonido del agua que discurre por las acequias que atraviesan los pueblos, todos ellos generan una gramática que produce un resultado de verdadera arquitectura vernácula.

 

Estos elementos se enriquecen además con la presencia constante del paisaje en la escena urbana.

Todos los detalles son importantes./ Javier Callejas (Archivo GR)
Todos los detalles son importantes./ Javier Callejas (Archivo GR)
El paisaje se integra en el ambiente urbano./ Javier Callejas (Archiva GR)
El paisaje se integra en el ambiente urbano./ Javier Callejas (Archiva GR)
Ambiente singular de los pueblos de la Alpujarra./ Javier Callejas (Archivo GR)
Ambiente singular de los pueblos de la Alpujarra./ Javier Callejas (Archivo GR)
Publicado en La Ciudad Comprometida
Martes, 28 Julio 2009 08:44

El paisaje de Órgiva

Por María Aragón. Ex-presidenta de Abuxarra

No se concibe la ordenación de un territorio separando el casco urbano del entorno natural, pero la simbiosis necesita la diferenciación de ambos.  La separación, curiosamente  se produce, cuando el primero engulle al segundo. Gran parte del entorno que rodea a los pueblos y ciudades son vegas, que tienen un doble valor. Por una parte el paisaje agrario y por otro el aprovechamiento económico que hace a la población más estable.

Olivo centenario en Órgiva./ Archivo GR
Olivo centenario en Órgiva./ Archivo GR

Órgiva tiene una vega magnífica. Como paisaje es muy singular por la densidad de su olivar, que le confiere una personalidad extraordinaria. Los que hemos crecido con esa imagen, la hemos interiorizado tanto, que forma parte de nuestra vida. Siempre he estado convencida, que para vivir es necesario ver el entorno como algo propio, vivirlo y sentirlo.

Económicamente, la vega de Órgiva, es un gran potencial. En estos momentos se está intentando revalorizar el olivar con la creación de una almazara, organizada como cooperativa de aceite ecológico. Son las hortalizas, en algunas zonas de la vega tempranas, para venta  ó autoconsumo, aspecto este último nada despreciable, pues significa un buen ahorro para aquellas familias que tienen alguna parcela. En los últimos años este valor se ha incrementado con el turismo rural, cuyo reclamo es el paisaje de olivos centenarios. 

No todo el mundo ve claro, que la vida de un municipio es su riqueza endógena. Consecuencia de ello son las barbaridades que se han producido: El arranque de olivos centenarios para venderlos a especuladores para viviendas de lujo, se ha permitido la construcción de invernaderos, pocos pero muy visibles, ya que la vega es pequeña y abierta y permite una visión fácil de todo lo que ella se ubica. Pero la guinda que puede estropear una gran parte de ella es la construcción de la variante nº 5. Desde el punto de vista paisajístico, ecológico y económico. Caerían un gran número de olivos centenarios, arruinaría la economía de muchas familias, las directamente afectadas que perderían sus minifundios, que es el tipo de propiedad que existe, pero el turismo rural en esa zona se lo puede cargar perfectamente. Si la vega se mantiene con estas riquezas la población se fija en el territorio y se consolidarán los servicios y el comercio, es todo un engranaje que para que funcione bien solo es necesario mantener nuestro entorno natural. Si por el contrario, lo vamos llenando de elementos disonantes su función será cada vez exigua, no cumplirá con su papel que es fundamental, especialmente en la zonas rurales.

Vista de la vega de Órgiva./ Archivo GR
Vista de la vega de Órgiva./ Archivo GR