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La silueta de nuestras ciudades
Por Rafaèle Genet Verney. Arquitecta
Los hitos urbanos diseñan la silueta de nuestras ciudades marcando sin duda nuestra manera de vivir en ella. Son referencias cargadas de sentidos y de sentimientos.
De mis años de estudiante en Barcelona conservo un estudio sobre mapas semióticas de la ciudad, en éste se analizan dibujos a mano alzada y esquemas de Barcelona. Destaca siempre la trama reticular de Cerdá, de la cual parten los grandes ejes vertebradores de la estructura urbana y los hitos más significantes para cada uno.
La Sagrada Familia está presente en cada uno de los croquis como un hito urbano antiguo referencia de la pertenencia a una historia y a una cultura. Hoy en día conserva en gran parte su protagonismo por su valor turístico.
En los últimos años han surgido nuevos hitos urbanos, nuevos referentes de la vida contemporánea. Las iglesias han dejado de ser el referente en cualquier ciudad, tomando su puesto los edificios de cierto prestigio (públicos o privados) como consecuencia de los cambios de poder en la actual sociedad.
En Barcelona podemos hablar, entre muchos, de las torres del puerto olímpico y de la torre Agbar de Jean Nouvel. Los dos representan nuevos valores de la sociedad: el ocio y la empresa privada. Por su posición en la trama no solo tienen un valor simbólico sino también urbanístico. Las torres del puerto olímpico están en el mismo eje que la Sagrada Familia y la torre de Agbar en el centro neurálgico de la ciudad soñada por Cerdá.
Para mí, el referente urbano más relevante de Barcelona es, sin duda, la torre de comunicaciones de Norman Foster. Situada en la montaña de Collserola es una referencia visual fundamental para orientarse en la ciudad ya que en casi ningún sitio se puede perder de vista. Es quizás un hito diferente a los demás ya que su presencia no modifica el perfil de la cuidad sino la del espacio natural que la rodea.
En Granada destaca la Alhambra que sin modificar de manera fundamental el perfil de la ciudad le da todo su sentido. El nuevo hito urbano, ahora centro de todos los debates, es el Museo de la Memoria de Andalucía que marca también una nueva era de la sociedad: la del turismo cultural. Por o en contra, éste es sin duda el nuevo elemento urbano de Granada más cargado de significado.
Los hitos urbanos son referentes personales y propios a cada vivencia. Desde mi llegada a Granada sigo sin entender la presencia de dos de ellos que destacan de la silueta de la ciudad sin tener función alguna con ella, ni de referente, ni de uso. Se trata de la torre de San Lázaro un edificio de vivienda situado en la plaza del mismo nombre y del Hotel Nazaríes en la cercanía del Neptuno. Muchos edificios públicos pasan desapercibos fundiéndose en la trama urbana cuando debería tener más protagonismo. Por lo contrario, edificios sin valor simbólico se convierten en hitos urbanos marcando la ciudad como referencia sin serlo.
El paisaje de Órgiva
Por María Aragón. Ex-presidenta de Abuxarra
No se concibe la ordenación de un territorio separando el casco urbano del entorno natural, pero la simbiosis necesita la diferenciación de ambos. La separación, curiosamente se produce, cuando el primero engulle al segundo. Gran parte del entorno que rodea a los pueblos y ciudades son vegas, que tienen un doble valor. Por una parte el paisaje agrario y por otro el aprovechamiento económico que hace a la población más estable.
Órgiva tiene una vega magnífica. Como paisaje es muy singular por la densidad de su olivar, que le confiere una personalidad extraordinaria. Los que hemos crecido con esa imagen, la hemos interiorizado tanto, que forma parte de nuestra vida. Siempre he estado convencida, que para vivir es necesario ver el entorno como algo propio, vivirlo y sentirlo.
Económicamente, la vega de Órgiva, es un gran potencial. En estos momentos se está intentando revalorizar el olivar con la creación de una almazara, organizada como cooperativa de aceite ecológico. Son las hortalizas, en algunas zonas de la vega tempranas, para venta ó autoconsumo, aspecto este último nada despreciable, pues significa un buen ahorro para aquellas familias que tienen alguna parcela. En los últimos años este valor se ha incrementado con el turismo rural, cuyo reclamo es el paisaje de olivos centenarios.
No todo el mundo ve claro, que la vida de un municipio es su riqueza endógena. Consecuencia de ello son las barbaridades que se han producido: El arranque de olivos centenarios para venderlos a especuladores para viviendas de lujo, se ha permitido la construcción de invernaderos, pocos pero muy visibles, ya que la vega es pequeña y abierta y permite una visión fácil de todo lo que ella se ubica. Pero la guinda que puede estropear una gran parte de ella es la construcción de la variante nº 5. Desde el punto de vista paisajístico, ecológico y económico. Caerían un gran número de olivos centenarios, arruinaría la economía de muchas familias, las directamente afectadas que perderían sus minifundios, que es el tipo de propiedad que existe, pero el turismo rural en esa zona se lo puede cargar perfectamente. Si la vega se mantiene con estas riquezas la población se fija en el territorio y se consolidarán los servicios y el comercio, es todo un engranaje que para que funcione bien solo es necesario mantener nuestro entorno natural. Si por el contrario, lo vamos llenando de elementos disonantes su función será cada vez exigua, no cumplirá con su papel que es fundamental, especialmente en la zonas rurales.


