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BUENAS PRACTICAS URBANAS EN LA IX CONVOCATORIA DEL PROGRAMA HÁBITAT
Recientemente apareció en la revista del Colegio de Geógrafos (Nº, abril 2013) una muy interesante entrevista a los arquitectos urbanistas Isabela Velázquez y Carlos Verdaguer, referentes nacionales e internacionales del fomento de una nueva cultura del urbanismo, y representantes del Comité Español para la selección de las buenas prácticas presentadas.
Preguntados por las tendencias que apuntan a buenas prácticas urbanas en la IX Convocatoria del Programa Hábitat de la ONU, destacaron la pervivencia de cuestiones ya consideradas clásicas como la participación ciudadana, la regeneración urbana, la evitación de procesos de exclusión y gentrificación, caso del proyecto Taula per la Millora Urbana de la Diputación de Barcelona, así como las cuestiones de género.
Sin embargo, consideran que la tendencia que irrumpe con más fuerza, tanto a escala nacional como internacional, es la que tiene que ver con las prácticas agrícolas en el entorno urbano y periurbano, un campo crítico que aúna aspectos fundamentales como el ahorro energético, la custodia del territorio, el desarrollo local y la autosuficiencia alimentaria.
En este sentido cabría destacar dos proyectos de envergadura que han llegado muy lejos en el concurso: La Red de Huertos Urbanos de Madrid y El Parc Agrari del Baix Llobregat (seleccionado para la gran final).
A nivel estatal las propuestas presentadas han sido más profusas en territorios como Navarra, Cataluña o el País Vasco, al que en este año se le ha distinguido con la muy merecida Green Capital de Vitoria-Gasteiz; mientras en el polo opuesto estarían Galicia, Murcia o Andalucía, donde salvo honrosas excepciones locales, las iniciativas de buenas prácticas brillan por su ausencia.
En el caso de Andalucía son tres las propuestas presentadas (5% del total), todas de índole social y con localización en Málaga, que parece ser la única que se salva de la desidia generalizada. A continuación se relacionan los citados proyectos, para reconocimiento del esfuerzo realizado:
• Escuela de Ciudadanía y Convivencia (Málaga, España)
• Plan de acción integral Palma Palmilla – Plan comunitario Palma Palmilla Proyecto Hogar (Málaga, España)
• Puerta Única (Centro de atención a personas sin hogar) (Málaga, España)
Juan Garrido Clavero, Geógrafo, Politólogo y Antropólogo de GRarquitectos
PAISAJE CULTURAL Y BOTÁNICO de Richtersveld en Sudáfrica
Por Miguel Ángel Sánchez del Árbol. Geógrafo y Urbanista. Colaborador de GRarquitectos
Inscrito en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2007, por reflejar, según la declaración, “patrones estacionales que pueden haber persistido desde hace dos milenios en el sur de Africa y ser la única área donde los Nama construyen aún casas portátiles”, las 160.000 hectáreas de superficie de este espacio localizado en la República Sudafricana, en la provincia de Cabo Norte, constituye un excelente ejemplo de paisaje cultural y botánico en un ambiente de desierto montañoso (desierto de Namib), condicionado ambientalmente por la corriente fría de Benguela y donde el pastoreo semi-nómada de la citada etnia Nama, el grupo más importante de los Hotentotes, ha marcado su impronta en unas comunidades florísticas y faunísticas casi siempre sorprendentes.
Panorama del paisaje.
La propiedad y gestión de algo más de la mitad de la superficie de este espacio (85.000 hectáreas) ha sido recientemente reconocida (2002) por la Justicia sudafricana a sus ancestrales pobladores, tras la expulsión sufrida a mediados de siglo XX por parte del Gobierno con el objeto de facilitar la explotación de los yacimientos diamantíferos de la región, cuyos conflictos por el control de este recurso se remontan a las colonizaciones alemanas y británicas del siglo XIX. Refugiados en otras zonas del desierto de Namib, con el retorno de los Nama a Richtersvel han resurgido en este espacio las cabañas llamadas “haru oms”, pequeñas estructuras portátiles con forma semicircular, cuyas armaduras de madera entrelazada se recubren con juncos trenzados o, actualmente, pieles, esteras y lonas.
Haru Oms.
Recolectores de plantas medicinales y alimentarias, cazadores ocasionales, pastores de ganado caprino, ovino e, incluso, bovino, los Nama son artesanos de cuero y de alfombras, de instrumentos musicales (como flautas de caña), de joyas y de vasijas de barro, y poseen una arraigada cultura musical y oral basada en poesías, proverbios y cuentos, a la vez relacionada con conocimientos, creencias y medicina natural, que está estrechamente vinculada a diversos lugares y ambientes de este espacio desértico, cuya área septentrional no sólo es algo más cálida sino que cuenta con la presencia del Orange River, importante curso fluvial que ha excavado importantes gargantas y que presenta caudales permanentes, aunque variables estacionalmente, al encontrarse su cabecera en la zona pluviosa centroafricana.
Orange River.
Si interesante y merecedora de reconocimiento internacional es la cultura indígena, el paisaje de la región, en apariencia carente de vida en vastas extensiones, donde se ofrece desolado e imponente, es en realidad hábitat de una flora del desierto de entre las más ricas y extrañas de este tipo de ecosistemas a nivel mundial. De hecho, la asombrosa diversidad de plantas, desde hemicriptófitas hasta fanerógamas arbóreas, así como una notable variedad de invertebrados, pequeños reptiles, aves y mamíferos, son con frecuencia, en unos y otros casos, endemismos exclusivos. Las específicas adaptaciones biológicas están condicionadas, en gran medida, por el hecho de estar atenuada la aridez ambiental del clima de la región con las nieblas de la mañana –’Ihuries’ o ‘Malmokkies’ en lengua de la población indígena–, que provienen de la condensación de las frías aguas del océano Atlántico, lo que permite un aporte de humedad vital para los seres vivos y, por tanto, para el mantenimiento de la ancestral cultura pastoril de los Nama.
Aloe dichtoma.
Sin duda, el esfuerzo del Gobierno sudafricano en conseguir que la UICN e ICOMOS avalasen la declaración de este espacio como Patrimonio Mundial por parte de la UNESCO está plenamente justificado.
Aloe pillansii.Stapelia sp.Julodis sp.
Páginas web de consulta de información y obtención de imágenes:
http://www.sanparks.org/parks/richtersveld/
http://www.florasuculenta.com/links.htm
Cuevas medievales de Beas de Guadix
Fotografía: Torcuato Fandila / Texto: Antonio Tejada
La Ruta T-4 de la Comarca de Guadix, más conocida como Ruta Valle del Río Alhama, nos llevará al corazón de estas cuevas medievales. Con una dificultad de carácter circular y un día de duración aproximadamente (84 kilómetros de recorrido), tiene una cota máxima de 1.250 metros y la mínima de 850.
Lo que llamamos “Valle de Alhama” engloba a todos los municipios situados en la margen derecha de la cuenca alta del río Fardes: La Peza, Cortes y Graena (Los Baños, Graena, Cortes y Lopera), Lugros, Polícar, Beas de Guadix, Marchal y Purullena. Los paisajes que ofrece esta zona permiten comprender la evolución geológica de toda la comarca: las montañas calizas de la sierra de La Peza o Lugros, en las zonas más altas; a sus pies, la gran llanura de sedimentación sobre la que encontramos los pueblos de Lugros y Polícar; y, por último, los bad-lands, formados por la erosión de la arcilla, en los que se encuentran el resto de los pueblos.
Aunque toda la zona ha estado ocupada desde la prehistoria reciente, fue en época romana cuando adquirió un protagonismo singular gracias a las aguas termales de Graena, y al paso de la vía Acci (Guadix) – Iliberis (Granada) y que el topónimo Beas nos recuerda. La mayor parte de los pueblos actuales tienen su origen en época medieval, con las cuevas-refugio aún visibles en muchos lugares del valle, en torno a las cuales surgieron aldeas de casas-cueva. El patrimonio histórico de la zona se completa con las iglesias mudéjares del siglo XVI.
Actualmente, la zona ofrece, además de lo dicho, vinos de excelente calidad y una artesanía propia, en la que destaca la cerámica de Purullena y los únicos restos de trogloditismo artificial medieval existentes en toda Europa; este hábitat troglodita es característica definitoria de Guadix, desde la prehistoria los hombres buscaron refugio en cavernas y abrigos naturales, más tarde excavaron cuevas en la Hoya de Guadix y en los valles de los ríos Gor y Fardes. Estas casas cueva conservan su arquitectura subterránea, paredes encaladas, temperatura constante y típicas chimeneas. Poseen balnearios que aprovechan los manantiales naturales de la zona; necrópolis y restos prehistóricos.
La ruta continúa, siguiendo el antiguo camino de Guadix a Granada, hacia La Peza, uno de los mejores ejemplos de urbanismo morisco de la comarca. En lo alto del pueblo podemos contemplar las ruinas de lo que fue el castillo más importante del camino viejo de Guadix a Granada, de cuya vigilancia estaba encargado. Antes de llegar a Purullena, podemos hacer una parada en Lopera, una pequeña aldea de cuevas muy bien conservadas, situada junto al río Fardes. En Graena se hallan una de las concentraciones de cuevas-refugio más importantes de la comarca.


