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Domingo, 23 Agosto 2009 11:14

El tinao. Puente de Solidaridad

Por Santiago Salas Martín. Arquitecto

El tinao es, sin duda, el elemento más representativo y singular de la Alpujarra, muestra la sinceridad de su arquitectura a través de sus materiales y técnicas constructivas, y nos enseña que la necesidad agudiza el ingenio e incrementa la solidaridad entre vecinos, puesto que, además de ser un espacio mágico en el que los límites entre lo público y privado se diluyen, permite que el vecino de la casa de cota superior tenga acceso directo al terrao de la vivienda de cota inferior y pueda disfrutar de él.

En la sociedad actual, en la que ni siquiera conocemos el nombre de los vecinos de nuestra escalera, esto es un aspecto que nos resulta cuanto menos llamativo y nos dice mucho del carácter de su gente.

Ejemplo de tinao en Atalbeitar, Granada./ Santi Salas
Ejemplo de tinao en Atalbeitar, Granada./ Santi Salas

Actualmente, la mayoría de estos pueblos se están dotando de planeamiento urbanístico con contenido de protección, para preservar su arquitectura tradicional, sus valores paisajísticos, naturales y etnológicos. Entre las medidas adoptadas por los planes urbanísticos está la elaboración de un catálogo de elementos protegidos. En los seis municipios, en los que el equipo de GR arquitectos está trabajando, hemos inventariado y protegido 285 viviendas con tinaos y porches, y a alguno de ellos le hemos dado el mismo grado de protección que a las iglesias del lugar.

Nuestra labor profesional en estos pueblos es algo complicada y requiere de una gran labor didáctica. Es difícil explicarle a alguien no iniciado en materia de urbanismo, que para poder construir una casa en la parcela que heredó de sus padres, tendrá que ceder terrenos por ejemplo para espacios libres, cuando a menos de 5 minutos andando puede disfrutar de los mejores “jardines” y paisajes que el hombre es capaz de realizar, como son los huertos abancalados.

Ejemplo de tinao en Ferreirola, Granada./ Santi Salas
Ejemplo de tinao en Ferreirola, Granada./ Santi Salas

Creo que las medidas de protección que las administraciones están promoviendo para la preservación de los valores de esta tierra (como por ejemplo la declaración del Conjunto Histórico del Barranco del Poqueira o la del BIC Sitio Histórico de la Alpujarra Media y La Tahá), debe llevar aparejada otras iniciativas de apoyo y ayuda para que la gente que vive este lugar tome conciencia del extraordinario patrimonio que, sin saberlo, están gestionando, sin sentirse perjudicadas y asfixiadas con tantísima restricciones a las que se están viendo sometidos.

Ejemplo de tinao en Mecina, Granada./ Santi Salas
Ejemplo de tinao en Mecina, Granada./ Santi Salas
Martes, 18 Agosto 2009 10:49

La casa alpujarreña

La casa alpujarreña se caracteriza por la superposición de formas cúbicas, con las cubiertas planas de launa, las chimeneas troncocónicas, los tinaos y la sobriedad en su decoración. El tipo más pequeño permite una habitabilidad mínima y una capacidad de almacenamiento de los útiles necesarios para el trabajo en los campos. En los tipos más grandes las fachadas se organizan según criterios arquitectónicos, utilizando la simetría o elementos como barandillas de balcones o rejas de protección de hierro forjado.

La planta es rectangular y sobre ella se eleva una estructura basada en muros de carga y forjados de rollizos de madera, lajas de piedra y launa. Las crujías se orientan por lo común según el eje sur-norte que permite un máximo aprovechamiento de las condiciones climáticas de la comarca.

Tradicionalmente, la planta baja se dedicaba a los animales y el piso a vivienda. Las únicas aberturas al exterior consistían en una puerta en la planta baja y una ventana en la alta, ambas practicadas normalmente en la fachada sur. Una escalera situada en el interior, junto a estos dos huecos, relacionaba ambas plantas. Desde la puerta de acceso se accedía al “portal ”, espacio que acogía la escalera, bajo la cual se situaba el gallinero.

La separación con la cuadra se realizaba mediante una barrera baja de madera o mediante un tabique de tierra.

En el piso principal se diferenciaba normalmente una gran habitación y los dormitorios. En la habitación es donde se desarrollaba la vida cotidiana, en ella desemboca la escalera, y está iluminada por la única ventana, situada en el centro de la fachada sur. Los tinaos que vuelan sobre la calle se convierten en una prolongación de la estancia principal al aire libre.

En el lado opuesto se encuentra la chimenea, autosustentada por su forma troncocónica, englobada por un tabique de tierra y madera que separa la parte diurna de la nocturna. Detrás del hogar, los dormitorios, con dimensiones que no exceden el ancho de la crujía y dos metros y medio en sentido longitudinal, se sucedían hilvanados por una serie de puertas no cerradas.

La actividad diurna se concentraba en la estancia o habitación, donde se encuentran la luz y el fuego, siendo el mobiliario muy sencillo. En invierno el fuego era encendido desde la mañana y mantenido durante todo el día, concentrándose la actividad cerca de la ventana. Cuando la luz declinaba la familia se trasladaba hacia el fuego. Los padres ocupaban, si la casa era suficientemente amplia, el primer dormitorio en cuya pared sobresale la parte trasera de la chimenea y los niños ocupaban el cuarto o cuartos del fondo. La planta baja se destinaba a los animales, a su alimento y a las reservas de leña y útiles agrícolas, además fue durante mucho tiempo el lugar donde hacer sus necesidades físicas y de aseo.

La organización de las crujías y la pendiente evitan por lo general que las habitaciones encaren unas a otras, ya que la fachada de la casa de la parte más alta de la calle domina la trasera, ciega, respecto a la de la parte baja, guardando la intimidad de la familia en un entorno de sociabilidad máxima con los vecinos.

La escalera es el elemento que interrelaciona dos plantas y que situaba, a principios de siglo, en el exterior ante la fachada sur. La entrada al establo se hacía al abrigo de la escalera y las dos plantas eran, probablemente independientes. Posteriormente se introduce dentro y evoluciona para dejar más espacio disponible ante la ventana, el lugar más apetecible y aprovechable de la casa.

Aperos de labranza en el interior de una casa alpujarreña./ Javi Callejas
Aperos de labranza en el interior de una casa alpujarreña./ Javi Callejas