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Domingo, 10 Enero 2010 11:32

EGO versus ECO, HACIA EL DISEÑO INTELIGENTE

Sun Wall Washington.
Sun Wall Washington.

Cuando debato con algún amigo técnico sobre la viabilidad del diseño sostenible en edificios siempre hay una excusa utilizada en autodefensa en torno a la falta de financiación de los promotores para éste tipo de proyectos.

Pero yo me hago una serie de preguntas:

¿No es ésta una excusa perfecta?
¿Cuántas veces se le dan más importancia a los cánones estéticos que a los sostenibles?
¿Están realmente alejados los conceptos de sostenibilidad y belleza?
¿En qué momento, si es que lo hay, nos planteamos acciones en pro de la sostenibilidad de las edificaciones?
¿Puede ser que la necesidad de engordar nuestro (Técnicos, políticos, promotores, propietarios) EGO nos lleve a seleccionar cánones estéticos totalmente alejados de la realidad sostenible?

Y es esta última la que más me preocupa. Los egos: la necesidad de destacar y la búsqueda de la singularidad de los edificios tiene inmersos a los técnicos y a los promotores en la búsqueda de materiales cada vez más espectaculares y únicos, sin importar criterios de energía contenida en los mismos (energía necesaria para su extracción, proceso, transporte, manufacturación, transporte y colocación), su adaptación a sistemas constructivos locales, y su capacidad para ser parte de un sistema sostenible.

Si queremos que la arquitectura sostenible sea una realidad, los conceptos que la envuelven han de ser adquiridos por los técnicos (especialmente por los arquitectos) desde el momento de la concepción de los proyectos de igual manera que se piensa en niveles o en sistemas resistentes. Ha de ser algo totalmente inherente al concepto de edificación.

No se han de sacrificar conceptos esenciales de sostenibilidad por buscar cánones de belleza (el caso simétrico ni me lo planteo dado que es intrínseco al espíritu arquitectónico), sino estudiar la forma de integrar ambas ideas, ambos sistemas.

Creo que es más un acto de estudio (de adquisición de conocimientos y reciclaje de los mismos), que otra cosa. Veamos algunos ejemplos:

  • Las placas solares (colectores o fotovoltaicas). Es un elemento inherente a la obra nueva. Hay quien lo ve como un elemento que sobra en su edificio y que hay que ocultar a toda costa (incluso a costa de su eficiencia). Pero hay quien ve en ellas una oportunidad no sólo energética sino estética y las integra totalmente en el diseño.
  • Los sistemas de ventilación y aireación interior. Hay quien lo ve como la rejilla que dejará un parche en un pasillo limpio de elementos perfectamente diseñados. Pero hay quien ve la posibilidad de crear un nuevo elemento arquitectónico interior que enriquezca la estética y el desarrollo del diseño del edificio.
Fachada ventilada con paneles solares.
Fachada ventilada con paneles solares.

Y aunque perezca una sandez plantear temas como los anteriores, son el conjunto de pequeñas acciones las que hacen un edificio sostenible a nivel ambiental de igual forma que son los áridos el cemento el agua y el acero los que confieren sus propiedades al hormigón.

Si no somos capaces de cambiar, será la sociedad la que nos obligue a cambiar, seguramente a través de normativas que cada vez nos encorseten más, porque no hemos sido capaces de tener visión.

Afortunadamente cada vez más arquitectos tienden hacia la concepción de la arquitectura sostenible no como un campo de la arquitectura, sino como el único campo de la arquitectura. Y este es el camino, es el único camino posible. Ejemplo de ésta actitud son grandes arquitectos e ingenieros de recalo internacional como Sir Norman Foster, Toyo Ito, Richard Royers y nuestro querido Rafael Moneo entre otros.

Esperemos que con el tiempo estos debates no sean necesarios y la sostenibilidad abandere todo lo que construimos.

Hearst Tower, Foster y Partners.
Hearst Tower, Foster y Partners.
Publicado en La Ciudad Comprometida
Martes, 01 Septiembre 2009 10:02

Últimas piedras en época de crisis

“Arreglar los excesos urbanos que nos dejaron los momentos de bonanza”
Por Jaime Vergara Muñoz. Arquitecto

La situación de crisis inmobiliaria que padecemos en España, aunque grave, es totalmente transitoria. Los datos con los que trabajo no son suficientes para anunciar el final de la crisis, ni mucho menos. Pero si se comienza a ver actitudes esperanzadoras ante la desoladora y severa situación en la que vivimos.

Desde que la crisis amenazaba con tocar y hundir el sector inmobiliario, un grupo de profesionales de la arquitectura comenzaron todo un proceso de creación de ideas para gobernar toda esa fuerza económica que mueve el sector inmobiliario en España. Se trata de un grupo de arquitectos que crean el primer grupo de investigación centrado en el reciclaje de barriadas. Una propuesta que, entre otros muchos motivos, pretenden recualificar territorios urbanos y adaptarlos a los nuevos tiempos. Una saludable manera de cambiar hábitos: arreglar en tiempos de crisis los excesos urbanos que nos dejó los momentos de bonanza.

Basta echar un vistazo a nuestra ciudad para ver todas esas  zonas en las que las prisas las dejaron sin esa última piedra. Entre otros están la tragedia varada del Comercial Nevada; los accesos a todas las zonas deportivas y de entretenimiento de la zona Norte y Chana; la conexión de la Alhambra; los accesos a Sierra Nevada; la rehabilitación del centro histórico y el Albayzín; la interconexión de las distintas bolsas urbanas de la ciudad, etc.

Ante este panorama, nace un grupo de profesionales para los que la crisis es un punto de inflexión. Potencian la condición cambiante de la ciudad, apoyándose en el concepto de reciclaje como motor para reactivar un nuevo ciclo en nuestra economía inmobiliaria. Proponen mejorar las infraestructuras que dan acceso a los grandes centros comerciales; una nueva planificación urbanística en territorio aún sin cualificar; viviendas accesibles a los jóvenes y con un planteamiento de compra diferente a las tradicionales hipotecas de por vida; instalaciones deportivas y de ocio con ayuda pública; rehabilitación y repoblación del centro histórico, etc.

Son conscientes que las posibles propuestas deben introducir nuevas fórmulas de gestión, modificaciones de la normativa de vivienda social para adaptarla a las nuevas necesidades de los ciudadanos, conseguir atraer los intereses de la inversión privada para que estas actuaciones funcionen con un motor propio. Son muy partidarios de la actuación inmobiliaria Pública-Privada, que genere empleo y una sana competitividad. Hablan de desarrollos singulares para relanzar la economía de la ciudad y de inversiones que significarían un punto de inflexión de este ciclo y constituiría la base de un crecimiento sostenible.

La propuesta de estos arquitectos no solo reside en el análisis de los factores, ni en el intercambio de simples ideas, sino en la articulación del conjunto de actuaciones sobre el barrio, y en sus posibilidades de crear con toda esta producción un cuerpo de estrategias a través de su interrelación.

Sorprende con agrado  que en tiempos tan pesimistas para el sector, existan esos jóvenes profesionales que no se limitan a describir problemas si no que además presentan soluciones. Tendríamos que darles voz y además voto.

Graffiti conceptual de los excesos urbanos./ J. Vergara
Graffiti conceptual de los excesos urbanos./ J. Vergara
Publicado en La Ciudad Comprometida