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Una parte de mi corazón se quedó para siempre en aquel lugar
Hace muy pocos días supe por mi queridísima amiga la Doctora Maritza Velarde que se había celebrado una vez más el aniversario del descubrimiento de la Ciudad Sagrada de Caral (Perú)… Y tú seguramente te dirás ¿Caral? ¿Qué es en realidad? ¿Dónde está? Pues prepárate para vivir una experiencia única visualizando este vídeo que voy a compartirte… Pero antes te contaré un poco más:
- La Ciudad Sagrada de Caral nació hace 5.000 años, se erige como la más antigua de América y por tanto hogar de la primera civilización andina, por lo que forjó las bases de una organización social propia y singular que, junto a Mesopotamia, Egipto, la India y China, son los focos originarios de cultura en el mundo.
- Hoy se configura como una ciudad arqueológica, declarada Patrimonio de Humanidad en 2009, que cuenta con valores arquitectónicos y urbanísticos sorprendentes. Pero es que además su singularidad se ve reforzada por estar enmarcada en un paisaje cultural (El Valle de Supe) cuya riqueza, armonía y plasticidad le dotan de unas características fuera de lo común y en el que en apenas 20 kilómetros de longitud existen más de una veintena de ciudades arqueológicas que ahora están empezando a ser estudiadas.
- Con cada aniversario, se reproducen aquellas ancestrales costumbres andinas para buscar beneficios compartidos en el marco de festejos con ritos, música, danzas, comidas y bebidas. Aunque ahora se trata de una estrategia para trasmitir la historia social recuperada de este importante patrimonio arqueológico.
Yo tuve la inmensa dicha de asistir en 2015 a la celebración de su 21º aniversario y recuerdo que “la noche estuvo presidida por la tenue iluminación excepcional de sus pirámides, contribuyendo a la creación de un ambiente propicio para que el chamán dirigiera la ceremonia alrededor del fuego, al son de la música y al ritmo de las danzas.”
Recuerdo perfectamente que al día siguiente madrugué para poder recorrer trotando, con las primeras luces del día, los principales enclaves de esta sorprendente ciudad arqueológica y de sus ruedos agrícolas cuando la naturaleza y sus gentes apenas se desperezaban… y, claro, ya una parte de mi corazón se quedó para siempre en aquel lugar mágico.
Por eso creo que deberías deleitarte viendo este vídeo que te transportará a un lugar sorprendente y a una cultura ancestral más sorprendente aún.
Pincha en la imagen para acceder al video
Aprovecho para felicitar, una vez más, la insigne arqueóloga Ruth Shady Solis, que a lo largo de tantos años ha sabido investigar, conservar, y difundir los valores universales de esta ciudad sagrada, y por sus esfuerzos para que los habitantes del valle de Supe se sientan orgullosos de su historia social recuperada, visualizándola como una oportunidad inmejorable para diseñar su futuro. Una civilización que hace 5.000 años se caracterizó por la paz y el intercambio, que planificó sus ciudades y que produjo con un inteligente equilibrio con el territorio. Unos preceptos que hoy se muestran más vigentes que nunca.
Quedo siempre a disposición de La Ciudad Sagrada de Caral.
Sobrevolando CARAL, una maravillosa sorpresa de la Humanidad
“¡Hola Juan Carlos! Mañana me voy a Caral… ¡Cumple 25 años de haber sido descubierto!”
Recibí de una gran amiga ese mensaje el pasado viernes y mi mente rápidamente voló hacia una de las experiencias culturales (y esotéricas también) más alucinantes que pude vivir en Latinoamérica. Concretamente en Perú, al visitar hace cuatro años La Ciudad Sagrada de Caral, la más antigua de América. Pero también, desde mi punto de vista, una de las mayores sorpresas culturales de Perú y de la Humanidad…
Así que he navegado por La Ciudad Comprometida para desempolvar para tí este maravilloso vídeo de aquello que viví, y se que no te dejará indiferente… ¡Palabra de Juan Carlos!
Así que mi queridísima amiga Maritza Velarde y apreciada Dra.Ruth Shady ¡Brindemos por Caral y por nuestra bonita amistad!
Pincha en la imagen para acceder al vídeo.

SÉ QUE DEBO CONTAR LA VERDAD...
Recibí aquella llamada mientras trabajaba en mi hotel. Era de nuevo aquel abogado que asesoraba a una prestigiosa universidad privada, y me trasladaba los saludos de su rector, quien quería saludarme y compartir conmigo un café al día siguiente.
Ocurrió hace aproximadamente cinco años, cuando dirigía por encargo de la autoridad provincial el Plan de Desarrollo Metropolitano de Arequipa, una compleja urbe de un millón de habitantes y a la vez uno de los grandes iconos patrimoniales de Perú, conocida internacionalmente por pertenecer al selecto club del Patrimonio Mundial de la UNESCO en reconocimiento de bellísima ciudad colonial y de su delicado paisaje cultural, presidido por su “campiña” (cada vez más mermada y ultrajada), verdadera joya agronómica heredada de los incas, con los volcanes Chachani y Misti como magistral telón de fondo.
Pero antes de proseguir con mi relato debo deciros que muy cerca del corazón de Arequipa se encuentra Sachaca, un distrito que a pesar de albergar a apenas unos miles de habitantes que se encuentran dispersos en un rosario de pequeños pueblitos que ocupan otros tantos promontorios salpicados entre el espacio agrícola, es sin embargo uno de los distritos más emblemáticos de la ciudad. Y lo es precisamente porque su “campiña” aún había podido permanecer ajena a la presión urbanística de la gran urbe, a pesar de ocupar una posición geográfica bastante centrada. Y en reconocimiento de ello, aquí se encuentra un famoso mirador desde el que cada día centenares de visitantes admiran y fotografían las perspectivas más alucinantes de Arequipa, con las andenerías agrícolas en primer plano, y ya detrás de la ciudad, las siluetas nevadas de sus dos grandes volcanes, Chachani y Misti.
Resulta que aquella universidad, había comprado recientemente bastantes hectáreas de terrenos de esta campiña con la intención de ubicar su “nuevo campus” sin importarle, ni poco ni mucho, las protecciones existentes, en la seguridad, digo yo, de que sabiendo apretar los tornillos adecuados, su recalificación sería cosa hecha.
En realidad, el panorama que yo me había encontrado en Arequipa era que aquí todos coincidían en que la quinta esencia de sus tradiciones y de su cultura residía en su famosa campiña, lo cual sin embargo no había sido óbice para que durante los últimos quince años las urbanizaciones residenciales hubieran ocupado ilegalmente más de 3.000 hectáreas por aquí y por allá, sin que la sociedad, ni sus administraciones y juzgados, se hubiesen inmutado realmente… En una farsa en la que mientras que la sociedad civil reivindicaba protección para la ancestral “Campiña Arequipeña”, un día tras otro, los mismos actores con argucias legales, iban aprobando nuevas urbanizaciones con miles de viviendas que se vendían con normalidad…
Y es que, lamentablemente, ni siquiera la inclusión de Arequipa en la lista del patrimonio mundial una década atrás, ni la tutela que desde entonces había realizado la Cooperación Española para hacer efectiva dicha protección, habían logrado frenar ese suicidio cultural y ambiental…
Por eso aquella universidad no dudó, ni por un momento, en adquirir aquellos terrenos protegidos.

Recuerdo que unas semanas antes tuve una reunión con una comisión de expertos de dicha universidad (Con el Decano de la Facultad de Arquitectura y sus profesores de urbanística a la cabeza) para presentarme el anteproyecto del nuevo Campus a fin de que yo también lo avalara lo hiciese viable en el nuevo plan metropolitano.
Y, claro, “el español” (como se referían a mí de manera peyorativa) tuvo que preguntarles que cómo podrían en el futuro inculcar a sus alumnos el amor por la cultura local, por su paisaje y por sus tradiciones si con la construcción de nuevas facultades se habrían destruido algunos de los espacios mejor conservados y más singulares de su campiña…
Por eso escocía tanto a los poderes fácticos locales (y a los colectivos profesionales) que fuese un equipo de expertos internacionales el que tuviese por primera vez a su cargo la planificación urbanística de la metrópoli… Porque no estábamos atados a la podredumbre de las argucias en las que todos los agentes intervenían (notarios, abogados, arquitectos, ingenieros, funcionarios, alcaldes y regidores, constructores, usuarios, periodistas…).
Y por eso era frecuente escuchar para devaluar nuestro trabajo cosas como que “el español no conoce la cultura ni las normas locales” …
Y, claro, fue calando poco a poco en la sociedad arequipeña el rigor con el que queríamos impregnar a nuestro trabajo. Hasta el punto que, en una ocasión, tras una complicada sesión de trabajo, escuché accidentalmente que uno de los asistentes le decía a otro el más bello piropo que nunca recibí: “Al español no puedes obligarlo… ¡Tienes que convencerlo!”
Bueno, pues como os decía, recibí la invitación de aquel rector y le propuse a su abogado que me recogiese en mi hotel a primera hora de la mañana siguiente. Y ya durante el trayecto en taxi a la universidad, en tono muy conciliador, empezó a decirme que habían estudiado con mucho interés tanto mi curriculum como la experiencia de mi equipo y que habían llegado a la conclusión de que nadie como yo para dirigir el master plan y los proyectos de aquel nuevo complejo universitario que querían construir para modernizar las instalaciones y ofrecer un mejor servicio, etc. etc.
Recuerdo perfectamente que controlé mis emociones y permanecí en silencio durante unos segundos… eternos creo… para luego contarle:
“Mire, para hacer mi trabajo en Arequipa debo cruzar cada mes dos veces un continente y un océano, y permanecer más de la mitad del tiempo en hoteles y lejos de mi ciudad y de mi familia…
Y como sabe, se trata de una tarea muy compleja y llena de dificultades cuyos honorarios sin embargo son tan ajustados que no me permiten llevar cada mes a España más de un puñado de higos…
¿Sabe usted lo que yo daría por realizar un trabajo como el que me propone? Que por su notoriedad me permitiría sacar a la luz todo el potencial de mi equipo… Y que por su envergadura nos permitiría disfrutar de unos honorarios holgados que nos dotarían de una razonable estabilidad económica…
Porque… esos honorarios serían de, aproximadamente, un millón de dólares, ¿No?”
A lo que el abogado, con los ojos muy abiertos, me respondió enseguida: ¡Por lo menos!
Entonces, respiré profundo y con la mayor solemnidad que pude alcé mi mano derecha (en una alegoría a la famosa anécdota del Inca Atahualpa con Francisco Pizarro) y serio, muy serio, le dije:
“Pues a pesar de eso, si me convencen de que ese Campus es oportuno en ese lugar les ayudaremos gratuitamente, pero de lo contrario, ni con el oro hasta que alcance mi mano podrían hacerme cambiar de opinión…”
Como comprenderéis ya no hizo falta decir mucho más y el resto del trayecto lo hicimos en puro silencio. Le acompañé hasta la antesala del despacho del rector donde el abogado con alguna excusa me pidió que le aguardase unos minutos, mientras que él se adelantó para hablar en privado con el rector y ponerle al tanto del fracaso del plan urdido… Así pues, al poco tiempo saludé a aquel rector. Y ya la visita se desarrolló de manera muy protocolaria en la que solo hablamos de cuestiones superficiales sobre la vida universitaria en Arequipa y en Granada… Y tan pronto como le fue posible me regaló un pin de su universidad y nos despedimos, deseándonos salud y prosperidad…
Meses después concluimos el Plan de Desarrollo Metropolitano que incorporó toda la campiña histórica al espacio protegido por la UNESCO... aunque durante este periodo, como ya sabía que ocurrriría, arreciaron las presiones de todo tipo para desprestigiar nuestro trabajo y me hicieron pagar un alto precio.Tan alto que una vez que lo concluí, partí de aquella ciudad y ya nunca quise volver la vista atrás para comprobar qué pudo ocurrir tras mi marcha. Quizás porque estaba seguro de lo que iba a encontrar…
Por eso cuando hace unos días miré las imágenes de Geogle Maps, os reconozco que se me hizo un nudo en la garganta al comprobar lo que siempre sospeché. Que al fin supieron encontrar cuales eran los tornillos adecuados... y vaya si los apretaron...
Sin embargo, yo sé que hice como debía… y quiero pensar también que aquella lección de dignidad profesional y de compromiso no habrá sido en balde… porque nuestra sociedad necesita que ese tipo de gestos se prodiguen.


HOY NO PODRÉ DEJAR DE RUMIAR...
Estos días pasados, en uno de mis artículos, recordareis que os narraba mis vivencias en los barrios paupérrimos que rodean a la ciudad de Arequipa, la segunda urbe del Perú. Y reflexionaba sobre la necesidad de asumir el compromiso de decir basta e implicarnos activamente para contribuir a cambiar las tornas de una sociedad que estamos construyendo sobre la miseria de miles, de millones de personas… y sobre la que se asienta también la avaricia de unos pocos.
Pues bien, al hilo de mis reflexiones, una respetadísima urbanista limeña me mostraba su hartazgo y su rabia sobre la sociedad de su país, donde la corrupción llega a demasiados rincones, expresando en las redes:
“¡¡¡Se impuso una visión de PERÚ COMO BOTÍN...deberá correr mucha agua debajo del puente para q esto cambie!!!”
Y con su grito de desesperanza se me vino a la mente un suceso que viví en primera persona. Seguramente el más lamentable que nunca sufriré como profesional. Seguramente también el más ilustrativo de esa metástasis de la corrupción…
Yo actué como debía… Con determinación. Y sin duda aquello me supuso un altísimo precio. Pero se que hice mi trabajo como debía… Aunque también reconozco que una vez que lo concluí, partí de aquella ciudad (“La ciudad blanca” la llaman) y ya nunca quise volver la vista atrás para comprobar qué pudo ocurrir tras mi marcha. Quizás porque estaba seguro de lo que iba a encontrar…
Sin embargo, en estos días la arquitecta Frida Escalante, con sus protestas, me ha incitado a volver la mirada…
Así que esta mañana, con el primer sorbo de café, bastaron unos segundos para que, al visitar GOOGLE MAPS, todo se me mostrase en su verdadera crudeza…
Pero hoy no tengo estómago para narrároslo. Lo haré en los próximos días, en esta misma semana… Ese es mi compromiso… Y seguramente sea bueno que os lo cuente.
Buen día para todos, aunque yo hoy no podré dejar de rumiar…

CÓMO CONTAROS EL BIENESTAR QUE ME INVADE... oro viejo
Hoy es el Día Mundial de Información sobre el Desarrollo y desde las Naciones Unidas se nos recuerda que las tecnologías de la información y las comunicaciones constituyen herramientas imprescindibles para “promover el crecimiento económico, la competitividad, el acceso a la información y los conocimientos, la erradicación de la pobreza y la inclusión social” (A/RES/65/141 ).
Y también hace apenas unos días, desde la UNESCO, con motivo de la celebración del “Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza”, lanzaron un mensaje desesperado a la comunidad internacional al recordarnos que “es un imperativo desde el punto de vista de los derechos humanos, el desarrollo y la paz. Por este motivo debemos actuar ya para hacer realidad las promesas”.
Y con esta contundencia lo expresaba Irina Bokova, la Directora General de la UNESCO:
“es necesario que los gobiernos actúen rápidamente y traduzcan los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en políticas eficaces respaldadas con recursos adecuados. La Agenda 2030 es ambiciosa y necesitamos medidas ambiciosas para llevarla adelante.”
Y mientras reflexiono con estos mensajes lacerantes, que nos recuerdan lo absurdo del desarrollo de la humanidad, cuando no es capaz de satisfacer ni tan siquiera las necesidades más esenciales para centenares de millones de seres humanos, mis recuerdos han empezado a volar y se han posado en los arrabales de Arequipa, concretamente en los barrios informales de Cayma, al pie del volcán Misti, donde la vida quiso llevarme hace unos años…
Y, como si de oro viejo se tratase, quiero invitaros a releer lo que al respecto os escribí hace unos años… porque sé que no os dejará indiferentes.
https://granadablogs.com/gr-arquitectos/2012/02/06/como-contaos-el-bienestar-que-me-invade/

Oro viejo: a vueltas con las CIUDADES DECEPCIONANTES

Quizás sepáis que este reciente fin de semana ha habido elecciones municipales y regionales en Perú, un país tan lleno de contradicciones que no te podría dejar indiferente. Veréis:
- Cualquier rincón está lleno de cultura y su rica historia ocupa casi cada palmo del país, aun cuando sus ciudades son tremendamente burdas en la mayor parte de sus rincones.
- Contando con una naturaleza llena de contrastes sin embargo es difícil imaginar tantas agresiones ambientales.
- A pesar de que sus gentes son tan entrañables y encantadoras como nunca encontrarás en otro lugar, sin embargo, ignoran las normas de convivencia hasta el punto de que lo común casi se desprecia.
- Y aunque hoy constituye una de las democracias más asentadas de Latinoamérica, sin embargo, el debate de las ideas casi siempre se sustituye por el del ruido, los exabruptos y las mentiras… con una de las clases políticas más desacreditadas que se conocen.
Así pues, yo que tuve la oportunidad de conocer y amar a esta tierra, quiero desearle mis hermanos peruanos que los políticos recién elegidos se salgan de estas pautas y caminen por las sendas de la gobernanza y la educación en valores colectivos.

Portada del libro “Errar es Urbano”
Y estando en estas reflexiones, no he podido evitar recordar algo que escribí hace unos años… CIUDADES DECEPCIONANTES: lleno de crítica, pero también lleno de esperanza…
Espero de corazón que nos haga meditar…

Ilustración del libro “Errar es Urbano”
"NUNCA ME HABÍAN OFRECIDO NADA"
Leo en la prensa que "La Fundación Acciona dota de electricidad asequible a una de las zonas más empobrecidas de Perú: Cajamarca" e inevitablemente mi mente vuela... porque yo conozco muy bien Cajamarca. Una ciudad intensa que preside uno de los departamentos más pobres, encajada entre los Andes y tan alejada del resto del país que sus gentes se encuentren solas:
“Nos hemos dirigido a la base de la pirámide. Una parte de la población que nunca va a tener acceso a servicios básicos como a la electricidad o el suministro saludable de agua, una región a la que no llega el Estado ni las empresas porque no hay negocio”.
Y siento regocijo y orgullo de que las empresas algunas veces hagan tan bien las cosas. Así sí...
Y estando en esto, de entre todos mis recuerdos cajamarquinos me asalta uno especialmente bello que quisiera que siempre me acompañase pero que hasta ahora creo que nunca os lo había contado:
Resulta que hace años, en una fría y húmeda mañana, poco después del amanecer, salí desde mi hotel a vagar por las calles dirigiéndome sin prisa hacia la Plaza de Armas. Y en algún rincón, una viejecita vendía frutitas de aguaymanto (unas sabrosas bolitas naranjas también llamadas uchuva) y le compré una bolsita. Había llovido esa noche y el cielo estaba límpido. Seguramente debía ser domingo porque las calles estaban desérticas y al llegar a su imponente Plaza, me sorprendió comprobar que estaba completamente vacía. Algo insólito.
Recuerdo muy bien que me dirigí lentamente a la zona central, lleno de paz e impregnando mis sentidos de todas las sensaciones que me ofrecía la mañana en aquel bello lugar. Y en un momento dado, justo cuando iba sentarme en un banco llevándome a la boca la primera de las bolitas de aguaymanto, pasó junto a mí con sus bártulos una barrendera, pertrechada en un recio uniforme amarillo. Y yo tuve un gesto reflejo y ofrecí aquel primer fruto a aquella mujer diciéndole de repente:
"Señora, ¿Quiere?"
Y ella, sorprendida, levantó su mirada, y con mucha parsimonia primero dejó su cubo y escoba en el suelo, y después fue quitándose los guantes de lona amarilla... mientras me miraba sorprendida. Y en silencio alargó su mano ya despojada en la que yo deposité media docena de aquellos frutillos. Y ya, cuando menos lo esperaba, con una gran dignidad me dijo:
"Nunca me habían ofrecido nada"
Se las comió en silencio, volvió a ponerse aquellos guantes y siguió barriendo... mientras que yo me quedé sobrecogido por aquello que acababa de vivir.
Por eso hoy, me siento especialmente reconfortado de que la responsabilidad social de una empresa, española además, haya llevado la luz de la esperanza a algunos miles de hogares perdidos en las montañas de Los Andes.
ALGO ESTÁ CAMBIANDO EN EL URBANISMO DE PERÚ: Propuestas para la reforma de su normatividad legal
Algo está cambiando en el urbanismo de Perú… como lo demuestra el hecho de que algunas de las más altas instituciones del estado (Mº de Economía y Finanzas y Mº de Vivienda, construcción y Saneamiento) decidiesen hace ahora algo más de un año trabajar juntos en un estudio innovador que ha permitido consolidar criterios comunes para abordar una reforma de la normatividad en materia de desarrollo urbano y territorial que todos los expertos consultados consideran inaplazable.
Con el apoyo de mi equipo de Desarrollo de Ciudades Comprometidas, además del concurso de numerosos especialistas peruanos, tuvimos el honor realizar este trabajo tan ilusionante que tendré la oportunidad de exponer el próximo día 25 de enero de 2016 en la sede del Colegio de Arquitectos de Perú en una conferencia denominada: “Diagnóstico del desarrollo urbano en el Perú y propuestas para la reforma de la normatividad legal”.
Y quiero felicitar (y agradecer) a las dos instituciones que han promovido esta conferencia (de una parte al CAP, sede nacional, por su aperturismo y su sensibilidad con los principales retos actuales, ilustrándonos a través de su gestión a todos los colegiados como también a la sociedad peruana sobre cuál debe ser la función social de los arquitectos en general y de los urbanistas en particular. Y a nadie se le escapa percibir el relevante papel que en todo ello está desempeñando el Decano Nacional, arq. Jose Enrique Arispe junto con su equipo directivo; Y de otra al Instituto Yachay) por el enorme interés que le han dado al evento, como lo demuestra el extraordinario nivel de los 4 panelistas que me acompañaran:
* El arq. Raúl Flores García Rada, que fue viceministro y que cuenta con una gran reconocimiento internacional por sus proyectos urbanos.
* El arq. Rodolfo Castillo, experto profesor y profesional que ha estado presente en las más instituciones del urbanismo peruano, y que dirigió aquel pionero PDM de Lima.
* El arq. Arturo Yep, Vicedecano Nacional del CAP y gran experto en la ejecución de desarrollos urbanísticos.
* Y el economista Francisco Benel, uno de los más reconocidos asesores del MVCS y pedagogo incansable para la mejora de nuestras ciudades.
Además, actuará como moderador el arq. Víctor Castro Albarracín, muy respetado en todos los círculos profesionales y académicos peruanos.
* Lugar: Auditorio del Colegio de Arquitectos del Perú
* Fecha: Lunes 25 de Enero de 2016. Hora: 7:00 pm. El Ingreso es libre.
A modo de anticipo, he pensado dejaros algunas reflexiones previas… Lo dicho: ¡ALGO ESTÁ CAMBIANDO EN EL URBANISMO DE PERÚ!
“El Perú en la actualidad está inmerso en una etapa de importantes transformaciones de todo tipo que coinciden en el tiempo con otros cambios demográficos, económicos, y culturales y de modos de vida. Se ha cuantificado un déficits de aproximadamente tres millones de viviendas dignas que deberían ser construidas en sólo una década. Y a ello debemos agregar la necesidad de nuevas áreas para actividades industriales, tecnológicas, administrativas, comerciales y/o turísticas que deben constituirse en fuentes de empleo para satisfacer las nuevas demandas de la población. Y finalmente, será imperativo la dotación de un adecuado equipamiento urbano que complemente la calidad de vida de los habitantes; como hospitales, universidades, áreas de recreación pública, centros culturales y nueva infraestructura vial y de transporte.
La satisfacción de todas estas necesidades implica forzosamente el reordenamiento, densificación y reforma de las ciudades existentes y la creación de nuevas áreas urbanas que alberguen a las futuras poblaciones en condiciones adecuadas, sobre todo con un sentido de previsión de los espacios a ocuparse y de las infraestructuras y servicios con los que deban dotarse, en aras de logran una calidad de vida aceptable así como para propiciar una mayor eficiencia urbana y competitividad para nuestras ciudades.
Por el contrario, y a modo de metáfora, recordemos la forma precaria y caótica con la que en Perú la población de escasos recursos ha ido ocupando y construyendo una “anticiudad” que se caracteriza por su desorden, su exposición al riesgo, y sus servicios casi inexistentes… cuya magnitud debiera avergonzarnos. Pensemos que por ejemplo en Lima, donde se supone que existe un cierto nivel de control urbano, solo el 30% de las viviendas edificadas se han construido con licencia municipal, situación que nos muestra el alto grado de informalidad en las edificaciones, el riesgo que corre la población y el grado de vulnerabilidad a que está expuesta la infraestructura urbana.
Ambas cosas, implican un grave problema en todos los órdenes, que precisa de ingentes recursos públicos y privados que deberían ser invertidos racionalmente para propiciar un nuevo orden urbano en el que poder desarrollarnos como personas, vivir como ciudadanos y en el que las empresas puedan generar desarrollo y actividad económica…
Y para ello, otros países y tantísimas ciudades ya supieron antes que nosotros que se requería un enorme esfuerzo de planificación territorial y urbana, de ejecución de infraestructuras y de gestión urbanística. Sin embargo estas técnicas aún no se han desarrollado suficientemente en el Perú y presentan indudables carencias a nivel de organización interadministrativa, y las autoridades responsables aún no visualizan su importancia y valor (incluso para su propia gestión) de dinamizar y materializar el orden en las ciudades pensando en el medio plazo. La problemática expuesta se agrava por la falta de personal calificado en las áreas responsables del desarrollo y control urbano… Que tiene obviamente su reflejo en los insuficientes esfuerzos que desde las instituciones del estado y las universidades se hayan podido hacer para formar a especialistas con conocimientos y técnicas básicas para la planificación. Una actividad para la que por otra parte los arquitectos tenemos una predisposición especial en nuestra consideración de generalistas.
De ahí que sea preciso tanto el establecimiento de nuevos criterios normativos a muchos niveles, como de la modificación de numerosos hábitos sociales y administrativos, con la loable finalidad de garantizar un progresivo desarrollo de Ciudades Comprometidas.”
Dicho estudio (concluido en 2015 por Desarrollo de Ciudades Comprometidas con el concurso de numerosos especialistas peruanos) ha permitido que las instancias del MEF (Consejo Nacional de la Competitividad) y del MVCS ya lleven meses trabajando de manera coordinada para su implementación.
IMPRESIONANTE CARAL… PRECIOSO PASEO DESDE EL AIRE…
No debéis perderos por nada este vídeo en el que se recorre desde el aire la Ciudad Sagrada de Caral, la más antigua de América, y una de las mayores sorpresas culturales de Perú y de la Humanidad.
En apenas 5’ te sumergerás en esta civilización milenaria, que data de hace 5.000 años, a través de su arquitectura monumental, de su urbanismo sensato, y de la magia de sus tradiciones… De alguna manera, además, Caral nos ayudará a entender cuáles deben ser los principales retos de la sociedad actual.
Ha sido producido magistralmente por TimeLine para la Universidad Continental con motivo del 21º aniversario de su descubrimiento. Y La Ciudad Comprometida estuvo allí…
LAS LECCIONES DE LA CIUDAD SAGRADA DE CARAL
Este reciente fin de semana me he sentido tremendamente afortunado por haber sido invitado por la Dra. Ruth Shady Solís, directora de la Zona Arqueológica de Caral, a la ceremonia tradicional de “pago a la Pachamama” que se celebra anualmente con motivo del aniversario de su descubrimiento, hace ya 21 años. Pero antes de entrar en detalles creo que primero debo acercaros al lugar:
La Ciudad Sagrada de Caral (Perú), que nació hace 5.000 años, se erige como la más antigua de América y por tanto hogar de la primera civilización andina, por lo que forjó las bases de una organización social propia y singular que, junto a Mesopotamia, Egipto, la India y China, son los focos originarios de cultura en el mundo. Hoy se configura como una ciudad arqueológica, declarada Patrimonio de Humanidad en 2009, que cuenta con valores arquitectónicos y urbanísticos sorprendentes. Pero es que además su singularidad se ve reforzada por estar enmarcada en una paisaje cultural (El Valle de supe) cuya riqueza, armonía y plasticidad le dotan de unas características fuera de lo común y en el que en apenas 20 kilómetros de longitud existen más de una veintena de ciudades arqueológicas que ahora están empezando a ser estudiadas.
Pues bien, al igual que se hacía hace miles de años, con cada aniversario se reproducen aquellas ancestrales costumbres andinas en las que a través de congregaciones sociales se buscaban beneficios compartidos, en el marco de festejos con ritos, música, danzas, comidas y bebidas. Ahora como estrategia para trasmitir la historia social recuperada de este importante patrimonio arqueológico. Y como cada aniversario, la noche estuvo presidida por la tenue iluminación excepcional de sus pirámides, contribuyendo a la creación de un ambiente propicio para que el chamán y “ maestro danzaq” dirigiera la ceremonia alrededor del fuego, al son de la música y al ritmo de las danzas.
Aunque la música siguió, yo preferí retirarme pronto (me alojé en la “ Casa del Arqueólogo”) para que así, al ser del nuevo día, poder recorrer trotando los principales enclaves de esta sorprendente ciudad arqueológica y de sus ruedos agrícolas cuando la naturaleza y sus gentes apenas se desperezaban. Luego vendrían las explicaciones in situ de los arqueólogos y de la propia directora sobre los principales descubrimientos del último año, y sobre todo la vista al festival cultural que se impulsa desde Caral (“Caral raymi”) en el que la población local y sus costumbres fueron los protagonistas: talleres de responsabilidad social (recuperación de instrumentos musicales tradicionales; reintroducción de cultivos milenarios; talleres de cerámica…); la expo-feria de productos agrícolas del valle o de artesanía; el festival gastronómico “los sabores de mi tierra” y, cómo no, de nuevo la música y la danza.
Como os decía, me he sentido tremendamente afortunado por poder vivir en primera persona todos los avances que se realizan desde la Zona Arqueológica de Caral para investigar, conservar, y difundir los valores universales de esta ciudad sagrada, y también los esfuerzos para trasmitir su historia social recuperada, para que los habitantes del valle de Supe se sientan orgullosos partícipes y la visualicen como una oportunidad inmejorable para diseñar su futuro. Y también de aprender de la universalidad de aquellos preceptos sobre los que se asentó la civilización de Caral, presidida por la paz y el intercambio, que planificó sus ciudades y que produjo con un inteligente equilibrio con el territorio.
Sobrecogido, por tanto, por la actualidad de las lecciones de la historia que nos trasmite la Ciudad Sagrada de Caral; y agradecido por la brillantez, el rigor, la fuerza y la inteligencia con las que trabaja en esta zona arqueológica bajo la dirección de la insigne y respetadísima arqueóloga, la Dra. Ruth Shady Solís.
Pero os seguiré contando cosas…










