Mostrando artículos por etiqueta: Juan Carlos García de los Reyes

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A puntito de cumplir las dos primeras semanas del encierro casero del coronavirus, y sin visos de que esto vaya a terminar pronto… el caso es que llevo varios días pensando en otro encierro que ya va durando casi 25 años: el que sufren Alquife (Andalucía, España) y de sus gentes… Porque ellos sí que están enclaustrados en la burbuja del tiempo desde que en 1996 Las Minas del Marquesado (o “de Alquife”) cerraron su actividad.

Así que no solo este pueblo, sino todos los de alrededor (Lanteira, La Calahorra, Aldeire, Ferreira, Jeres del Marquesado, Charches o Albuñan) perdieron con el cierre de las minas la fuente principal de ingresos que desde hacía más de un siglo les había dado sustento, sufriendo desde entonces una larga agonía, que los va desangrando de gente y sobre todo de jóvenes…

Mi vinculación con Alquife tiene múltiples flecos: profesionales, afectivos o personales. Así, cómo olvidar que el primer plan urbanístico que dirigí fue en este municipio y recuerdo con muchísimo afecto al secretario del ayuntamiento (José Luis Larrea) de quien tanto aprendí y al que fue su alcalde, mi amigo Jesús Valenzuela, tan querido por todos.

Debéis saber que la vocación minera de Alquife y sus alrededores se remonta a los poblados íberos (y posteriormente romanos) que explotaron algunos de los afloramientos de hierro, tan frecuentes por estos lares (uno de cuyos ejemplos lo tenemos junto a Ferreira, en el Cerro del Cardal).  Una actividad que de una u otra manera ha tenido continuidad de manera artesanal hasta finales del siglo XIX, cuando ya resurge con fuerza de la mano de la minería moderna (con las técnicas y maquinarias precisas) y con el apoyo del capital extranjero, lo que le supuso todo un siglo dorado de actividad, que repercutió decisivamente en el desarrollo socioeconómico de los pueblos del Marquesado del Zenete y de Guadix.

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Como vestigios de esta actividad frenética durante el pasado siglo nos quedaron la gran corta a cielo abierto que hoy caracteriza al paisaje de la llanura del Zenete, y el recuerdo de un urbanismo minero (el poblado) al que le acompañan numerosas edificaciones e instalaciones industriales de gran singularidad.  Además, claro está, del ferrocarril minero hasta el puerto de Almería y su característico y espectacular “Cargadero de Mineral”, uno de los símbolos de esa ciudad.

Sin embargo, a partir de 1970 la minería en Alquife empieza a experimentar una gran crisis por el aumento de los costes de explotación (con el mineral cada vez más profundo) y por la coyuntura internacional (competencia con otras minas, limitaciones europeas a la siderurgia nacional, o tipos de cambio desfavorables entre la peseta y el dólar) a la que ni siquiera el proteccionismo estatal hacia el sector pudo garantizarle su viabilidad, por lo que las minas acabaron cerrando en 1997, quedando sumidas desde entonces en un profundo estado de abandono. Y en ese contexto, es en el que la Junta de Andalucía decidió en 2010 su declaración como BIC (Bien de Interés Cultural) en la categoría de Lugar de Interés Industrial (Decreto 333/2010).

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Esta declaración viene a suponer “el reconocimiento patrimonial de este conjunto minero que supone la puesta en valor de una parte fundamental de la historia y del legado minero-industrial andaluz desde su origen hasta nuestros días” incluyendo un variado patrimonio inmueble y mueble del siglo XX, así como otros elementos asociados como las centrales hidroeléctricas de Jerez del Marquesado. Pero también el reconocimiento de que la minería en esta tierra, junto con la agricultura de regadío, han ayudado a configurar las relaciones del hombre con su medio hasta generar la identidad territorial de este espacio.

Y mientras que os escribo se me agolpan los recuerdos y las vivencias de tantas y tantas personas que allí vivieron con quienes la vida me ha ido entrelazando… Cómo olvidar, por ejemo, a mi buen amigo Natalio, que fue mecánico en las minas, y los chascarrillos que me contaba de cuando cada mañana iba desde Aldeire a trabajar. Y la gran amistad que tenía con el que fue párroco por los años sesenta en aquellos pueblos, José Luis de los Reyes (mi querido tío Pepeluís) y las anécdotas que recogió en su libro “Andanzas de un cura rural” -aprovecho para mandar un sentido abrazo a mi tá Encarnita-. O todo lo que oí narrar sobre el Tío Solano (Antonio) que regentaba un estanco y una taberna junto a las minas, en El Ventorro, donde paraba La Autedia. Se llevaba bien con todos los trabajadores de la mina y con sus jefes, especialmente con D. Eloy -aprovecho para mandar un abrazo a María, su mujer, y a su sobrina Elena-.

Pero de aquel Alquife de 2600 habitantes hoy a duras penas quedan 600, y mira que lucha el valiente y voluntarioso Benito, su alcalde. Empecinado en favorecer la reapertura de las minas.

Por eso fue un alivio que en la propia declaración del BIC se reconociese que si en el futuro la explotación minera fuera contradictoria con la protección patrimonial, prevalecería la actividad minera, algo excepcional en un BIC:  

“… A efectos de mantener viva la actividad extractivo-mineral del conjunto minero, dicha actividad minera será prioritaria respecto de la modificación o desaparición de los bienes inscritos en el presente Decreto, así como sobre los nuevos o diferentes productos patrimoniales que pueden ser incorporados al legado histórico…”

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Muchos años después he vuelto a tener el honor de dirigir un nuevo PGOU para el ayuntamiento de Alquife, uno de cuyos cometidos está siendo ayudar a la viabilidad de la reapertura de las minas, gracias al impulso de la compañía propietaria (“Minas de Alquife, S.L.U.”), y al respecto se están dando pasos muy importantes:

  • Con la conclusión de un Plan Especial que engloba a todos los municipios afectados, para regular y ordenar las actuaciones necesarias para volver a poner en funcionamiento la explotación minera, coordinando los aspectos urbanísticos, ambientales, culturales, de infraestructuras o logísticas.
  • El “Proyecto de desmantelamiento de instalaciones mineras obsoletas en las Minas de Alquife (Granada)” ya autorizado por la JA para la demolición de aquellas instalaciones que se ha considerado incompatibles con la explotación minera.
  • A través del PGOU, la regulación urbanística exhaustiva de todo el municipio y específicamente del ámbito territorial incluido en el BIC.
  • Y con la Catalogación individualizada y detallada de todos los bienes culturales que no han sido desmantelados y que por tanto deben ser preservados y rehabilitados.

Así que, aunque pareciera que el camino no tiene fin… Alquife y sus gentes llevan años soñando un nuevo futuro cada vez más cercano. Por eso quiero imaginarme la alegría de los alquifeños cuando llegue ese día y en las fiestas de San Hermenegildo, su patrón, le den fuego al Palo, henchido de pólvora, para que reviente el pueblo de alegría…

¡Ojalá sea prontito!

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Había decidido que ya no volvería a escribir sobre la puñetera megaAlerta sanitaria del coronavirus para volver a hablar, como siempre, de cosas positivas y ejemplares con las que aprender, sobre todo y más que nada, en valores… Pero resulta que en los últimos tres días he seguido teniendo numerosas llamadas, tan emotivas y tan cercanas, que no me he podido resistir a volver sobre el tema… Al menos por una vez. Y ya a partir de mañana hablaremos de otras cosicas ¿De acuerdo?

VLADKA es checa y trabaja para la universidad de Olomouc coordinando a los alumnos que viajan por Europa con las Becas Erasmus. Le gusta correr por el bosque, como a mí, al amanecer, para oxigenarse mientras que escucha su respiración agitada, siente los chasquidos de la hojarasca, huele los aromas de la montaña cuando se está desperezando, y goza con los primeros rayos de luz, cuando aún son casi planos y les cuesta atravesar las capas de la atmósfera… De eso estuvimos hablando. Y nos prometimos volverlo a hacer una de estas semanas próximas.

SILVIA ROSA, que me llamó desde Coquimbo, una ciudad balnearia en el Pacífico chileno, es como ese familiar entrañable que todos tenemos, o deberíamos tener, tan llena de ternura, sencillez y generosidad que es imposible no enternecerte con ella. Somos ya viejos conocidos porque es una de las lectoras más entregadas de La Ciudad Comprometida y, claro, fueron inevitables las referencias al virus y cómo nos está cambiando la vida, sin esperarlo ni sospecharlo. Para mal, pero también para bien, y por eso nos felicitamos de haber conseguido, al fin, después de tres años de conocernos, dar el paso y llamarnos.Y vernos sonreír.

CRISTINA me llamó desde Bogotá. Es una concienzuda arquitecta que trabaja en la protección de las regiones amazónicas de su país. De su ecología, su cultura y sus comunidades. La conocí cuando hace un par de años viajamos juntos a Mitú, la sorprendente capital del Vaupés, y tuve la oportunidad de aportar mi granito de arena en esos proyectos. Y ya entre nosotros germinó una bella amistad que no se ajará así vayan pasando los años o las circunstancias de la vida. Por eso fue bonito volver a vernos y conversar.

PATTY es una chica de Colombia experta en cuestiones ambientales y, cuando conversamos, acababa de recorrer uno de los parques nacionales de su país haciendo su labor de pedagoga social. Me recibió en el seno de su familia y allí pude saludar a su sobrino y a su hija, que me miraban expectantes. En realidad, solo hablamos de cosas triviales como si nuestra charla fuese algo común entre nosotros y, quizás por eso, fue un entrañable encuentro que nos regaló la noche.

Ya en la tarde del sábado, contacté con SILVIA, de Atarfe, con quien tuve una velada muy cercana en la que, aunque hizo grandes esfuerzos para que no aflorara la indudable tensión que le supone su trabajo (como funcionaria de prisiones a las afueras de Granada), sin embargo, no me fue difícil percibir que el coronavirus en aquel lugar debe ser como esa gota que casi colma el vaso… Por eso nos hizo bien cambiar de tema y creo que quiso sacar pecho cuando fue descubriendo por mis palabras que soy un cocinicas ¡jajaaj! y ya la charla hizo despertar de su aletargo a los jugos gástricos y ya no tuvimos más remedio que reconocer que la tarde ya estaba tocando a su fin.

Y ya ayer fue, primero, MERCEDES quien, desde Jumilla (Murcia) me ha regalado un buen rato de amistad en el que se fueron mezclando con naturalidad ya fueran nuestras aficiones (ella es una música consumada), el repaso a las habilidades de nuestros hijos respectivos, el gusto compartido por los vinos sabrosos de su tierra, o las peripecias de su hija de 16 años que tiene que volver apresuradamente desde Canadá, donde estudia con una beca, a cuentas del virus este… y ella, al igual que toda su familia, felices de que vuelva a casa, porque en estas circunstancias mejor todos juntitos, ¿no?

Y para finalizar, también ayer noche recibí la llamada entrañable de una paisana que hace muchos años que ya vive en Mallorca: CARMEN POYATOS. Conoció a mis padres y a muchos de mis hermanos. Hemos descubierto vivencias comunes, anécdotas y mucha, mucha gente querida por los dos, y por eso fue maravilloso evocar a esas personas queridas. Como por ejemplo las bellas referencias que hizo de mi TÍO PEPE, primo hermano de mi padre, de mi primo JUANMA, sin duda alguna el tipo más querido allá por donde vaya, y de su hermana (mi prima, claro) VICTORIA, de quien se deshizo en elogios… ¡jajaj! Además, aproveché para darle unas nociones básicas de redes sociales y de telefonía móvil para que vaya renovando, un año de estos supongo, ¡jajaja! su antediluviano teléfono. Gracias Carmen por tu llamada tan bonica.

Por eso… ¿Cómo nos iba a contar estas cósicas? Pero ya, a partir del miércoles ya quisiera volver a hablar de ciudades, de ciudadanos y de sentimientos comprometidos… que la vida sigue y seguirá, y tampoco es bueno que no levantemos la vista…

¡Un abrazo grande, cálido y largo para todos vosotros!

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Es domingo y ha amanecido una mañana húmeda, gris y triste. Y sobre todo muy silenciosa. Es verdad que aún es temprano, pero se masca la quietud, como si todo se hubiera parado, preso de la desesperanza. Como si mis vecinos y las gentes de mi barrio estuviesen aguantando la respiración para que hoy nada cambiase, ante el temor de que cualquier evolución sería a peor. Hasta el café me sabe hoy diferente. No sé si algo más amargo. Aunque también es bastante probable que solo sean impresiones mías, y que me estén afectando los mensajes que leí hace un rato, recién despertado, enviados desde Perú por personas muy queridas. Ya sabes que nada como ver las cosas desde la distancia, y desde esos 10.000 km. que median, incluidos un continente y un océano, nos miran a España y a los españoles con mucha más preocupación que, quizás, la que aún sentimos nosotros por acá…

No soy hombre de desesperanzas porque yo creo que, en cada día de mi vida, casi sin excepción, siempre he sabido buscar y encontrar razones para soñar, asideros que me diesen seguridad, y los mejores argumentos para seguir caminando. Pero al releer esos mensajes de solidaridad con nuestro pueblo, incluso de sorpresa por la solo relativa firmeza con al que en España afronta este mal invisible pero implacable, se me ha puesto muy mal cuerpo, con un nudo en la garganta, un vacío que me grita desde la boca del estómago, con una desazón que me embarga… y aunque se positivamente que en un rato todo será diferente, como en cada día, me ha parecido que hoy mi reflexión para ti debía escribírtela cuando mi ánimo, como el día, aún está húmedo, gris y triste.

En seguida, en muy poco rato, incluso ya, en apenas unos minutos, la luz de la mañana se irá intensificando y, con ella, el día y las gentes de mi edificio y los alrededores se irán activando y volverá si no el clamor, porque todo desde hace unos días está mucho más decaído, pero sí ese cierto movimiento que hará que aparentemente hoy vuelva a ser un día normal. O al menos tan normal como ahora corresponde. Sin embargo, esos mensajes ultramarinos ya calaron en mi ánimo porque, paradójicamente, aun siendo un conjunto de voces inconexas han conformado una letanía machacona y sorprendentemente conjuntada en su mensaje, y porque vistos desde la lontananza pareciera que, por aquí, ni las autoridades ni los ciudadanos nos lo hubiéramos tomado con la tremenda gravedad que el caso exigiría. Como si todo esto fuera simplemente una circunstancia incómoda e inquietante que la estamos viviendo con cierta gravedad…  

Estamos enclaustrados sí, pero en casa. Con muchos, pocos o incluso ningún acompañante compartiendo nuestro espacio, pero tampoco percibimos demasiada soledad porque nunca como ahora nos hemos prodigado tanto con los mensajes, llamadas o videollamadas.  Llegado el caso salimos con tranquilidad a la farmacia, al supermercado o al quiosco, y el carro de la compra, la mascota o las bolsas de la basura se han convertido en verdaderos salvoconductos para salir a la calle, por lo que nada es tan severo. La actividad económica se está parando, pero todos en nuestro fuero interno estamos convencidos de que en unas semanillas todo esto desaparecerá y volveremos al punto de partida. Muchos estamos aprendiendo a teletrabajar, algo simpático que nos ayuda a percibir que la vida sigue y que va a seguir muy pronto como si nada… Además, ¿Cuándo habíamos soñado tener tanto tiempo libre para ordenar las fotografías, ver películas, cocinar, leer, hacer zumba, llamar a amistades que ya estaban amortizadas, o compartir el mismo espacio y tiempo con nuestros hijos? ¿Y las simpáticas olas de solidaridad? Son muy emotivas y reconfortantes, y nos ayudan a pensar que individual y colectivamente con toda seguridad somos mejores de lo que pudiera aparentar…

Y todo eso está bien… pero, aunque nos repetimos machaconamente unos y otros, ya sea desde las asociaciones de padres de alumnos, desde cada colectivo, en los medios de comunicación, con videos caseros, a través de memes superocurrentes, o visualizándolo a través de miles de iniciativas entrañables eso de ¡Quédate en casa!… Sin embargo, hay más multados por no hacerlo que infectados por el virus. Se cuentan por miles los que se han mudado a su segunda vivienda, o los que llegado el fin de semana quieren salir, como siempre, de la ciudad. Tantos y tantos que visitan a familiares o allegados, porque como ellos no están infectados... Y demasiados negocios que aún siguen abiertos con el trasiego que ello supone.

Y desde la lejanía perciben que tampoco las autoridades pareciera que hayan adoptado medidas extremas para que la sociedad española se tome mucho más en serio, absolutamente en serio, que esta crisis global también es una crisis total que solo podríamos atajarla con una parálisis absoluta, salvo servicios básicos básicos e imprescindibles imprescindibles… y todos en casa.

Viendo pelis o haciendo gim, pero en casa. Felices o familiares, pero en casa. Y no digo yo que guardando la respiración o que nos olvidemos de vivir en estos días, no, pero en casa. Todos en casa. Sin salir y sin excusas.

Porque esto es una crisis sanitaria y global tan gorda que más vale unas pocas semanas colorados que ciento amarillos. Lo primero lo superaríamos, pero lo segundo…

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Ayer viví un día diferente, especial. Lleno de emociones y de sorpresas. Recordareis que hice una especie de llamada a interactuar: ¡Me encantaría tener un rosario de videollamadas con cualquiera que se encuentre solo, o que simplemente le apetezca conversar conmigo! Y vaya si las hubo, llamadas, videollamadas y sorpresas… y como siempre ocurre cuando abres tu corazón, creo que recibí el ciento por uno.

JULIA, una entusiasta chica de Granada, ya jubilada, inició la serie inundando el ambiente de alegría y optimismo. Aunque vive con dos hijas, en realidad pasa casi todo el tiempo sola están cuasiencerradas preparando oposiciones… Le encanta bailar y me animó con mis clases de Bachata… Así que esta madrugada he recibido, tal y como me prometió, unos videos que me ayudarán a progresar en este maravilloso baile latino.

CÁRMEN es una enfermera malagueña que se conectó conmigo en un breve descanso antes de volver de nuevo al Hospital de Ceuta. Apenas pude articular palabra, pero tuve el honor de compartir con ella todas las emociones, el dolor y la impotencia que brotaban de su pecho. Y me impresionó especialmente su extraordinaria humanidad cuando se desahogaba conmigo narrándome algunas de las vivencias intensísimas de estos días, en las que su labor sanitaria prácticamente pasaba a un segundo plano. Seguramente el momento más especial fue cuando me contaba, casi susurrando, cómo vivió los últimos momentos de un enfermo al que acompañó hasta el final, con su mano cogida, mientras que rezaba para sus adentros deseándole alivio para su agonía…

ENCARNA, ya jubilada, vive sola en Jun, a las afueras de Granada, y me contó muy orgullosa sus actividades de voluntariado. Pero sobre todo me habló de su familia, ya dispersa, y de cómo adora a sus nietos a los que añora porque apenas los ve… Así que estuvimos acopiando razones suficientes para que, tan pronto acabe esta alerta sanitaria, se montase en el coche para ir a Dúrcal a verlos… A ambos nos hizo bien conversar sobre los vínculos del amor y la ternura, y nos sacamos muchas sonrisas el uno al otro. ¡Ah! Un rato después me mandó fotos suyas (ya mucho más guapa, porque se quejaba de que estaba la estaba viendo sin peinar, jajajaj) y por supuesto de sus guapitos nietecillos.

LILIA es una profesora de urbanismo en México a la que tengo un especial aprecio. Y aprovechó la ocasión para conectarse conmigo. Fue estupendo comprobar que sigue llena de ilusión por formar buenos profesionales. Aunque ya no lo fue tanto cuando me contaba, impotente, cómo su país, quizás por los tremendos contrastes sociales, está demasiado relajado con esta enfermedad, temiéndose lo peor. Y, claro, fueron inevitables sus miedos por la salud de su querida madre…

MARITZA en una amiga especial de Lima. Nos conocimos cuando ambos visitábamos hace años la ciudad milenaria de Caral. Aunque es médico pediatra, en realidad es educadora social y sanadora de almas. Fue estupendo comprobar cómo nuestra amistad está más allá de la distancia y del tiempo, como también lo fueron nuestras reflexiones respecto de los aspectos positivos que la pandemia pueda generar en la mejora de ciertos hábitos sociales y familiares.

Con CONCHI, abogada granadina y experta inmobiliaria, ya la conversación fue como una especie de charla vespertina, relajada, muy agradable, compartiendo diversas vivencias particulares de cada uno bajo la sabia perspectiva que, con los años, va dando la vida…

PACO Y SIMÓN me sorprendieron al videollamarme para darme cobijo y echar unas risas conmigo. ¡Gracias!

PEPE, un buen amigo, también me sorprendió al videollamarme por la noche, nos reimos un rato y nos dimos compañía de la buena.

Y finalmente llegó, mientras cenaba, la llamada grupal de mis cuatro hijos, tan guapos, para felicitarme y conversar conmigo mientras que degustaba una segunda copa de un vino de Jumilla que me regalaron hace unos días unos magníficos nuevos amigos… ¡Cuantas alegrías!

¡Ah! Y entre medias otra grata sorpresa… ¿Grata dije? ¡Más que grata! Porque recibí sendos mensajes de los periodistas Pilar Molero y Jesús Javier: “Juan Carlos, tu idea nos ha gustado mucho y hoy hablamos de ti y de tu iniciativa (en nuestro programa)”. Así que os dejo el podcast de su programa TODO VA BIEN, GUADIX en el que comparten cada día las mejores experiencias positivas de este mal momento… Absolutamente recomendables, ellos y su programa. Al escucharlo tened mucho cuidado al llegar al minuto 10’ porque podríais sonrojaros como yo, con las cosas que me dijeron… ¡Gracias, guapos!  https://youtu.be/z1dBJDhs35M

En fin… Un día muy intenso, emocionante y bello… Lo dicho, el ciento por uno… para tenerlo presente.

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¡¡¡Ya lo tengo!!!

He estado dándole vueltas a mi reflexión de ayer sobre cómo organizar mi tiempo en este mesazo, largo, largo, que nos espera enclaustrados, y mirad, he llegado a la siguiente conclusión:

  • ¿Cuidarme? Por supuesto, así que cada día, como me gusta madrugar, haré algo de deporte en casa, que para eso tengo grabadas varias clases del amigo Jacinto Garzón.
  • ¿Teletrabajar? Claro, así que durante toda la mañana me conectaré con mi equipo y lucharemos como podamos entre todos hasta la hora del almuerzo en mi caso (Kika, José Antonio; Mónica, Natalia; Elena; Alejandro; Alberto, Juan Carlos, Santiago… sois geniales y os echo mucho de menos, así que os mando muchos ánimos y os deseo todo lo mejor)
  • ¿Vivir experiencias nuevas? ¡¡Ni te quepa la menor duda!! Así que he pensado que al igual que yo, al que el enclaustramiento ha pillado solo en casa, habrá otros muchos (miles y miles quise decir, jajajaj) y esta es mi propuesta: cada día, durante toda la tarde y hasta la hora de cenar ¡Me encantaría tener un rosario de videollamadas con cualquiera que se encuentre solo, o que simplemente le apetezca conversar conmigo!

Para hablar de cosas técnicas -si te empeñas, jajaj-, de la vida, para contar chistes, para desahogarse, para hablarme de su último amor (o desamor) o de los bellos que son sus hijos, del coronavirus (¡también, jajajaj!) para leerme alguna de sus poesías, para susurrarme cosas al oído… o simplemente por el gusto de hablar. ¡Ah! es posible que yo también invite a alguno de vosotr@s para celebrar una videollamada...

MI Nº DE TELÉFONO:     +34669848135

MODALIDAD:                  videollamada a través de WhatsApp, Messenger o similar

PROCEDIMIENTO:          mándame un chat (WhatsApp) y yo te contestaré proponiéndote una hora concreta

DURACIÓN:                      Ya veremos… jajajaj, la que sea suficiente

¿QUIÉN LLAMA?             Yo seré quien llame para poder estar coordinado

¡Así que estoy feliz! Espero conocer a muchos de vosotros, apoyaros y que me apoyéis… ¿Y qué pasará si nadie me propone conversar? ¡Jajajaj Ya tengo un plan B: Me he descargado unas clases de Bachata y de Salsa por YouTube ¡Jajajaaj!

Espero vuestros chats para empezar a conectarnos, y quíen sabe si sea una bonita manera para que unos y otros salgamos de nuestros caparazones y nos abramos a la vida… ¡Yo vengo a ofrecer mi corazón! ¡QUE EMPIECE LA CORONAVIDA!

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Lo que son las cosas… Han pasado apenas cuatro días y sin embargo tengo la sensación de que nunca había estado tanto tiempo recluido en casa. Por eso me sorprende lo lento que pasa el tiempo. Y no es porque no tenga nada que hacer, no. Ni siquiera porque no haga muchas cosas, claro que no. Porque en realidad madrugo bastante, desayuno ya abriendo mi mente al día, para enseguida zambullirme a teletrabajar a las 7h30’ y, en realidad, paso toda la mañana de manera frenética con mil chat, llamadas o correos… Como afinando el tiro en numerosos asuntos que pareciera que demandasen un leve impulso mío para que volvieran a recobrar su sentido… O al menos eso creyese yo.

Así que en realidad mi trabajo se parece mucho a eso, a completar sinfonías inacabadas o que en algún momento perdieron su armonía y precisasen ser afinadas, o que permanecen lánguidas porque su tempo ya perdió vida y es como que a mí me tocase relanzarlas hacia un molto vivace. Y así llevo años, muchos años. Y por eso ya me acostumbré a sentirme activo solo cuando estoy multiactivo. Y es curioso… porque eso me gusta.

Con el tiempo fui descubriendo que mi mente solo sabía razonar con una cierta tensión y que en realidad gozaba más tomando decisiones, marcando caminos, ideando salidas o resolviendo enigmas, que deteniéndome a desarrollar con primor y con esmero cada uno de esos rumbos que había trazado, y eso quizás me llevó a acompañarme de otros muchos, sin duda más pacientes que yo y, desde luego también, mucho más capaces para desarrollar aquellas ideas eléctricas que habían brotando en mi mente...

Recuerdo que alguien me dijo, hace ya años: “Juan Carlos, tú ya te has desprofesionalizado” y yo lo recibí como algo denigrante, porque reconozco que por entonces no supe entender que esa persona tenía toda la razón… En realidad, había dejado de ser un arquitecto individual para adoptar progresivamente un poco del espíritu de cada uno de aquellos que me acompañaban, a los que ayudaba con mis orientaciones y decisiones a avanzar. Y fue cuando en realidad empecé a tomar conciencia de mi nueva realidad. Porque, como os decía, la vida me ha ido llevando ¿O fui yo quizás? a navegar en mil aguas, a pensar en mil asuntos, a compatibilizar mil pensamientos.  Y eso me gusta… O quizás sea también que me guste porque sea la única manera, o mi manera particular, para seguir avanzando en una profesión en la que cuesta esfuerzos sobrehumanos no ya sobrevivir, sino sobre todo hacerlo con coherencia…

El caso es que llevo tantos años ya sumergido en ese ritmo frenético que te exige tener solo buenas primeras ideas que, seguramente, hice de la necesidad virtud. Y por eso, algunas veces, como en estos días, cuando un mayor sosiego es obligado, y cuando los minutos y las horas han recobrado su verdadera magnitud, me pareciera que ya no se vivir de otra manera…

Sin embargo, en menos de una semana las prioridades del mundo, y desde luego de mi mundo, han cambiado con tal radicalidad que aquí me tenéis, como millones de vosotros, recluido en casa, haciendo lo teleimposible para insuflar algo de vida a todo aquello que hasta hace apenas nada de tiempo era de la máxima urgencia…

Y lo que son las cosas, como te decía, porque hasta hace unos días era yo quien perseguía a los acontecimientos, siempre escurridizos y acelerados, cuando ahora aquel ritmo se volvió un adagio… ¡Uf! Y en estas estoy, que ya no sé si lo que me mueve es la inercia de seguir avanzando, o por el contrario sea en realidad mi voluntad corajuda de que la vida, mi vida, no se pare…

Por eso, me siento raro, raro, raro. Y han bastado para ello apenas cuatro días, eternos, encerrado en casa, prisionero de mi soledad, en los que en lo laboral y en lo social todo se volvió virtual. Además, con la certeza de que esto va, si no para largo, largo, sí que, al menos, no se va a pasar en un suspiro, no. Y creo que, desde entonces ¿Media semana? todo cuanto hago o pienso o digo se me antoja bastante introspectivo.

Pero el caso es que, si repaso mentalmente todo lo que hice hoy, resulta que es tanto que no justificaría esa sensación de languidez que me acompaña… Así que en eso llevo pensando toda la tarde. Pero en un momento de lucidez me dije:

- Anda Juan Carlos, ponte a escribirle a tus amigos de La Ciudad Comprometida a ver si así aclaras tus ideas y te sacas un conejo de la chistera, como tantas otras veces antes, porque algo tienes que hacer… Porque la coronavida te acaba de regalar todo un mesazo, o más, para que lo vivas como algo especial, o lo sufras como un verdadero suplicio… Tú eliges.

Y Ahora que estoy terminando mi reflexión, que ya no sé si en realidad es para vosotros o para mí mismo, me doy cuenta perfectamente de que, desde luego, ese mesazo, o lo que dure este encierro, no lo pienso tirar a la basura… ¡Claro que no!  Así que voy a trazarme un plan, jajaja, que es mi manera particular de resolver los enigmas, para llenar de miles de colores y de sensaciones estas mil horas que me esperan… ¡Al ataque!  

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Hoy me dirijo a todos mis “colegas” del mundo de la construcción en sentido amplio: fontaneros, electricistas, ingenieros, empresas constructoras, técnicos en prevención de riesgos laborales, servicios técnicos municipales, alcaldes, consultores de cualquier especialidad, promotores, cooperativa…, y claro, cómo no, arquitectos y arquitectos técnicos que ejercen la dirección facultativa de las obras de edificación, para intentar aclarar cómo actuar en el desarrollo y ejecución de las obras de edificación que estén en curso o a punto de ser iniciadas ante la situación de alarma sanitaria creada por el coronavirus COVID-19. Y voy a intentar ser muy directo y claro:

¿Hay alguna norma o instrucción precisa que establezca qué hacer? Mientras no se establezcan disposiciones específicas por las autoridades el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España y el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España han establecido unas pautas de actuación que se incluyen (se adjuntan) a fin de “es clarificar e interpretar en el ámbito profesional de los arquitectos y arquitectos técnicos, las actuaciones más pertinentes en orden a garantizar la salud de todas las personas que intervienen en el proceso edificatorio y sus propias obligaciones, a la vista de una situación excepcional y teniendo en cuenta toda la normativa aplicable y la situación de estado de alerta acordada por el RD 462/2020, de 14 de marzo.”

¿Pero son unas normas o unas recomendaciones? Se trata de “un documento interpretativo de actuación profesional, que tiene carácter urgente y para facilitar la aplicación de todas las disposiciones normativas relativas a garantizar la salud en los centros de trabajo, que está sujeto por tanto a las medidas que puedan adoptarse en función de una situación tan excepcional y cambiante.”

¿Cuáles son dichas recomendaciones?

  • El arquitecto o arquitecto técnico que ostente la condición de coordinador en materia de seguridad y salud de la obra solicitará al contratista y jefe de obra le comuniquen las medidas de prevención de riesgos derivados del COVID-19 que se han adoptado, y si tales medidas son suficientes para garantizar la salud de los trabajadores y personas que acudan a la obra (previa consulta a su servicio de Prevención)
  • A los trabajadores les asiste el derecho de interrumpir su actividad y abandonar el lugar de trabajo si consideran que dicha actividad entraña un riesgo grave para su vida o su salud.
  • Podrá precisarse si puedan desarrollarse con garantías de salud la totalidad de la obra o determinadas actividades de la misma.
  • Deben adoptarse las medidas y condiciones para garantizar la salud de trabajadores y personal de la obra y evitar la propagación del virus, que ya han sido precisadas por los protocolos sanitarios oficiales, entre las que se encuentran:
  • Garantizar la distancia de seguridad entre trabajadores de un metro.
  • Evitar aglomeraciones o agrupaciones de los trabajadores, que supongan un contacto entre los mismos, tanto en la obra como en todas las dependencias e instalaciones de la misma.
  • Establecer los protocolos de protección de trabajadores y personal de la obra y también controles de medición de la temperatura a la entrada de la misma.
  • Ante el menor indicio de síntomas de la enfermedad, se seguirá rigurosamente el protocolo sanitario establecido. Y de confirmarse que alguna persona haya dado positivo en la enfermedad, se paralizará inmediatamente la obra y se comunicará a todos los miembros de la dirección facultativa, así como a las subcontratas y autónomos que hayan podido estar en la obra durante los últimos 15 días.
  • El Plan de Seguridad y Salud de la obra se adaptará en lo que sea necesario.
  • El coordinador de la seguridad y salud, podrá decidir sobre:

a) la continuidad de la obra;

b) disponer la paralización de los tajos, o en su caso, de la totalidad de la obra, dando cuenta a la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, al contratista, subcontratistas afectados, así como representantes de los trabajadores y al Ayuntamiento.

Ya solo me queda agradecer a los arquitectos técncios Jose Miguel de la Torre Sarmiento (Decano del Colegio de Arquitectos técnicos de Jaén) y a Rosa Solis, que desde el tajo, en Málaga, han atendido a mis consultas... Así como felicitar a Lluis Comerón Graupera, presidente del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España, y a Alfredo Sanz Corma, presidente del Consejo General de la Arquitectura Técnica de España por su ejemplar y ágil coordinación.

 

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Publicado en Foro Profesional

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¡Ay madre! Encerrado en casa tantos días como se avecinan con lo activo que yo soy, y con lo que me gusta comer cuando estoy inactivo… Jajaja. Así que preveo unos 150gr. de sobrepeso al día que si esto dura solamente dos semanas serán 2 kg. aproximadamente, pero si duran más, que durarán…

¡Horror!

A esto hay que ponerle algún remedio. Pero veo que no es algo que me preocupe a mí solo porque los Apps/Espabilados ya me está bombardeando, como el que no quiere la cosa, para que me instale una aplicación móvil que milagrosamente me ayudará a estar activo, ganar masa muscular y perder peso…

¡Anda!

Aunque tienen un defectillo… solo uno: cuestan dinero. Fíjate que me dije: quizás si trafican con mis datos personales (estatura, edad, peso, si hago mucho ejercicio o poco… jajaja) sea gratis… pero no, TODOS COBRAN

¡Mira!

Pero, como siempre, cuando menos lo esperaba llegó un mensaje-amigo-solidario con la solución: el buen Jacinto Garzón (entrenador nacional de marcha atlética y por ende de nuestra laureada María Pérez entre otros muchos) desde un rincón de Andalucía (Guadix, mi pueblo) ha confeccionado así, sin muchos perejiles, pero de manera muy práctica cómo podamos hacer cada día 30’ de ejercicio en casa en ese metrocuadradoymedio que nos dejan libres los muebles del salón, y además entretenidos y completos…

Así que ahí lleváis el enlace porque yo ayer ya me puse y esto promete… https://www.youtube.com/watch?v=dD6DFNYxivM&feature=youtu.be

¡Toma!

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¿Y qué de bueno tendrá esta crisis sanitaria mundial? No es fácil entreverlo, pero ya se están produciendo algunos avances colectivos hasta hace poco inimaginables, porque una vez asumida la pandemia, la sociedad en su conjunto está reaccionando de manera sorprendente…

Veamos: ¿Alguien en su sano juicio hubiese apostado hace tan solo un par de meses un solo centavo a favor de la cordura de esta Humanidad tan deshumanizada? Esa que consiente guerras geoestratégicas como si nada le fuese en ello. La misma que, indiferente, hace zapping al llegar las imágenes del éxodo de millones que huyen del terror más atroz. Esa sociedad indolente que sigue desparramando residuos de muerte en cada hogar, en cada restaurante, gasolinera, negocio, fábrica o no importa donde, como si la cosa no fuese con cada uno. En fin, todos nosotros, sin excepción, que con el corazón compungido aparentamos pesar por los daños ambientales irreversibles que ya son un legado de agonía para nuestros hijos, ¿a los que tanto amamos?... mientras que por otra parte nuestro ombligo nos impide renunciar a ninguna de las comodidades a las que nos llevó ese modo de vida tan moderno que esquilma recursos, destruye ecosistemas e incluso altera los equilibrios naturales…

Por eso os decía que cualquiera habría podido imaginar que estos tipos comodones, consentidos e indolentes, que es lo que somos las gentes actuales, podríamos actuar con diligencia, prontitud, solidaridad y responsabilidad colectiva…   Pero hete aquí que el milagro se ha producido y la sociedad civil ya se puso en marcha…

Valga como ejemplo de lo que está ocurriendo en cada uno de los rincones del país (España en este caso, aunque supongo que de manera equivalente en tantos y tantos lugares) lo que ayer viernes vivimos en mi humilde empresa: Nos hemos organizado con responsabilidad, flexibilidad y mucha voluntad, para poder tele-trabajar al menos durante las próximas cuatro semanas. Cohesionados como una piña, todos a una, solidarios y responsables. Recordándonos, y haciendo por tanto gala de ello, que nuestra mejor fortaleza radica precisamente en actuar al igual que las mejores familias: todos a una, y cada uno con todos…  

Y es que la consigna ha corrido más, mucho más, que la pólvora, y el país entero ya se ha organizado, replicando consignas, vídeomensajes, instrucciones y eslóganes para que cada uno de nosotros seamos el héroe que se espera que seamos.

Así que, ya sea por el miedo, pero el caso es que lo imposible se hizo realidad y la respuesta que necesitábamos llegó, y además en un plis, plás: se paró La Liga, los espectáculos, los comercios, casi la vida misma. Nadie ha rechistado, y por una vez pareciera que nadie ha discutido las instrucciones de las autoridades, así como que la sociedad civil se está prodigando en difundir mensajes que no tienen vuelta de hoja:

JUNTOS Y JUNTAS SALDREMOS ADELANTE

CODO CON CODO

VENCEREMOS

SOLIDARIDAD CON LOS SANITARIOS Y SERVICIOS ESENCIALES

QUÉDATE EN CASA

PAREMOS AL VIRUS ENTRE TODOS

NO ANULES TU VIAJE, APLÁZALO

#YoMeQuedoEnCasa, es mi #Responsabilidad y la #TUYA

Claro que también podríamos acordarnos de los espabilados de siempre… (como, por ejemplo, los miles que han cogido el coche para viajar con la familia a otras ciudades; o los que dando pábulo al miedo acopian artículos de manera exagerada, o los políticos que quieren pescar en aguas revueltas…) pero hoy, desde mi casa, mi mensaje es de agradecimiento, de esperanza y de alegría, pero no ya al comprobar la maravillosa reacción de la sociedad en su conjunto para superar esta pandemia… (que con el apoyo de cada uno de nosotros espero que pronto sea un mal recuerdo…) sino porque significa que, quizás a cuentas del bichito, esta Humanidad tan deshumanizada se pueda dar cuenta de que puede afrontar “por derecho” cualquiera de los grandes retos que tenemos por delante de manera inminente en este sorprendente siglo XXI.

Y, para celebrarlo, he pensado que nada mejor que compartiros un bellísimo canto de esperanza que compuso el gran Fito Páez, en su versión (para mí) más bella, la que cantó Mercedes Sosa:  

¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón

Tanta sangre que se llevó el rí­o,
Yo vengo a ofrecer mi corazón

No será tan fácil, ya sé qué pasa,
No será tan simple como pensaba,
Como abrir el pecho y sacar el alma,
Una cuchillada del amor…

… ¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón

https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=2ahUKEwijocKz6ZnoAhWO4IUKHfWzAhYQyCkwAHoECBEQBQ&url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3Dq1laUmcQg38&usg=AOvVaw3NA9jaItsaFHGNXDxd_64J

Domingo, 08 Marzo 2020 18:24

Hoy va por LOS TROTANOCHES…

 

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Era domingo. Bastante temprano. Aquella mañana del mes de julio de 1999 había salido a entrenar por la carretera que asciende al Puerto de La Ragua, en el Parque Nacional de Sierra Nevada (Andalucía). Recuerdo que llevaba un rato oyendo unas voces de otros que venían también corriendo tras de mí, y a buen ritmo, por lo que pronto me alcanzaron… Sorprendido, les pregunté por la ruta que llevaban y uno de ellos me dijo que ascenderían hasta Laguna Seca (uff tremendo entrenamiento) para acto seguido decirme muy ufano que en pocos días harían la carrera más dura del mundo: 50 km para ascender los casi 3.000 mts. de desnivel entre Granada y el Pico del Veleta… Y, claro, ya fue inevitable que me preguntaran a mí. Cuando les dije que yo estaba preparándome para correr el Maratón de New York se quedaron mudos… Jajajaja

Ese fue mi primer contacto con la Asociación Deportiva Los Trotanoches (Guadix, Granada) y con su fundador, el multifacético Paco Garzón. Todo un torbellino social y verdadero alma mater del club durante mucho tiempo, al que hace unos años le tomó el testigo el buen Jesús Viciana.

Me acogieron con simpatía y enseguida fui uno más. Solicité tener el nº 42 de afiliación al club en referencia a los kilómetros de la prueba reina, y desde entonces he disfrutado de amistades y vivencias que nunca olvidaré…

Recuerdo que, en 2001, al finalizar el Maratón de Madrid, con la euforia por los éxitos deportivos, durante la comida de hermandad me ofrecí a viajar desde Granada cada semana para entrenar a cuantas chicas se animaran a trotar. Y dicho y hecho, porque al inquieto del “presi” no se le ocurrió otra cosa que difundir un anuncio en la radio comarcal así que el primer día aparecieron una docena de mujeres, el segundo 25, el tercero casi 50… que en apenas unos meses corrieron sus primeras carreras. Así que cómo olvidar las caras de Merce, Isabel, Inés, Ana José, Ana Cebrián, Mercedes Raya, Isa, Rosa, Mary, Toñíca, Antonia… y tantas otras a las que con la ayuda inestimable de Pepe “el Secre” les inoculamos el gusto por correr y por la vida activa.

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Recuerdo los actos de confraternización con otros clubes de otras ciudades:

La ADA de Guadix, con cuya eqipación corrí el Maratón de NYC

Cantarranas de Baza, con los que colaboré en la organización del +QMaratón del Cascamorras que cada final de agosto conecta las ciudades hermanas de Baza y Guadix

Maimakansu de Mataró, con los que compartí un emocionante Maratón en Madrid

CAS Las Gabias, con nlos que hice varios ultramaratones al recorrer la Integran de Sierra Nevada en menos de 15 horas

Los cacereños de Navalmaratón, con los que gocé en la ultra Navalmoral de la Mata - Jarandilla de la Vera

El club de Zafra, con quienes corrí el Maratón de Praga

O el Club de Montaña de Arequipa, que me ayudó a coronar mi único 6.000: el Volcan Misti

Como también me vienen al recuerdo otros clubes de gente aficionada que alguna vez me acogieron para compartir algunos kilómetros o algunas trochas por la montaña (Club de Jeres, Alcazaba de Granada, Amigos 6h40’, Ciclistas del Colegio de Aparejadores de Granada, Senderos Inéditos de Sierra Nevada…)... o incluso el recuerdo de mi última pupila, Ana, a quien animé a adentrarse en los gozosos caminos de la larga distancia.

En fin, son algunos de los recuerdos que atesoro sobre mi paso por este club ejemplar de deportistas aficionados que de alguna manera también es como una peña con tintes de asociación lúdico festiva… En definitiva una pequeña gran familia en la que hoy, transcurridos sus primeros 25 años de vida, comparten su afición un centenar de corredores y senderistas, que con su amistad encuentran un acicate para hacer deporte al caer la noche de los martes y jueves, además de en las mañanas de los domingos.

Pero clubes como este hay por miles en tantas otras ciudades o barrios de cualquier lugar y para casi cualquier deporte, y por eso hoy, a cuento del inminente 25º aniversario de Los Trotanoches, desde La Ciudad Comprometida quiero felicitar a todos ellos y brindarles mi apoyo y mi respeto ya que contribuyen a que miles y miles de personas practiquen con asiduidad su deporte favorito, contribuyendo entre todos a difundir un mensaje esencial que ya tiene tres milenios: MEN SANA IN CORPORE SANO…

Mirad, yo en el año 1992 era un tipo con sobrepeso y con un estrés galopante… pero decidí cambiar y mi vida dio un vuelco: durante los siguientes 5 años vibré con la BTT y desde 1997 soy corredor sobre todo, y lo hago con asiduidad. Desde entonces he participado en aproximadamente un par de centenares de carreras populares y 35 Maratones o carreras de Ultrafondo que me han hecho diferente… Por fuera sí, pero esencialmente por dentro. Ayudándome a forjar mi carácter de tipo voluntarioso, luchador, tenaz y que en la carrera o en la vida, ha sabido aprender a dosificar los esfuerzos y a esperar siempre lo mejor en cualquier recodo del camino… Y gracias a ello estoy sano y también soy mucho más feliz.

Por eso hoy os mando un abrazo agradecido a todos los que practicáis deporte, cualquiera que sea, y con la excusa de mi felicitación a Los Trotanoches de Guadix por su brillante aniversario, también quiero agradecer a los miles y miles de clubes amateurs de aquí o allá, y a todos los que de alguna manera contribuyen en difundir eso que se ha venido en llamar el deporte popular, deporte salud, el deporte ocio, o el deporte de competición popular… ¡Verdaderos ciudadanos comprometidos!

¡¡Nos vemos por los senderos!!

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