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El Albayzín: EL ANÁLISIS DE LA RECONSTRUCCIÓN MATERIAL Y SIMBÓLICA DEL ESPACIO URBANO
Nuestra amiga y colaboradora Carolina Roero Gutiérrez, Licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte y Gestora Deportiva, nos ha enviado este artículo referente a la publicación de un nuevo libro que trata sobre el Albayzin. Este volumen, obra de Julio César Cabrera Medina, reflexiona sobre la re-construcción del Albayzín, el modelo para interpretar el cambio social en un entorno urbano, la economía, la heterogeneidad cultural, o el espacio de ocio, entre otros aspectos.
“La re-construcción material y simbólica del espacio urbano. El Albayzín de Granada, patrimonio de la humanidad”, es el título del libro de Julio César Cabrera Medina, publicado por la Editorial de la Universidad de Granada, este libro aparece en la colección ‘Biblioteca de Ciencias Políticas y Sociología’ que dirige el profesor Juan Montabes Pereira.
El Albayzín ha sobrevivido porque las características de su asentamiento geográfico, adecuadas para la época que lo vio nacer y crecer, y la significación social negativa atribuida hasta época reciente, lo dejaron al margen de la modernidad del desarrollo urbanístico e industrial. “El barrio fue centro histórico de alto componente afectivo y simbólico, pero en la actualidad es más histórico que centro, y su ubicación en la colina, así como la re-valorización de este tipo de espacio urbano, lo sitúa como objeto de estudio para el análisis de los complejos procesos de transformación social”, dice el autor, Julio César Cabrera Medina, quien asegura, por otra parte, que “es precisamente este abandono y posición marginal al desarrollo de la ciudad lo que ha permitido su conservación-transformación. Al quedar al margen de los planes urbanísticos de remodelación de la ciudad se ha conservado, pero también al quedar fuera de ellos el Albayzín ha sido construido por los propios albayzineros, como ha reconocido la UNESCO al nombrarlo Patrimonio de la Humanidad”.
Nuevo mito de ciudad
El Albayzín ha reunido las condiciones para convertirse en un nuevo mito de la ciudad -aspecto éste al que el autor dedica especial atención- al manifestar lo que ésta ha sido, en su patrimonio, en sus hábitos sociales y ciudadanos, representando su pasado, su presente y su futuro.
Según el autor de este libro: “El mito Albayzín presenta diferentes rasgos fundamentales: el componente mítico de su población homogénea, el mito administrativo, el mito económico y el mito de las relaciones comunitarias”.
En este contexto y durante las últimas décadas, el sentir generalizado de los granadinos -siempre según Julio César Cabrera- es que el barrio se encuentra en muy mal estado, en situación de profundo abandono y deterioro. La presencia continua en los medios de comunicación contribuye a difundir esta imagen, fortaleciendo el mito y uniendo a los habitantes de la ciudad que reclaman su recuperación.
“El mito Albayzín -continúa el autor del libro- queda establecido como una determinada forma de organización social inexistente pero con repercusiones sobre la realidad ya que simplifica la complejidad y permite actuar sin necesidad de replanteárselo todo de nuevo. El mito se constituye en una vacuna contra el temor que inspiran los imprevistos cambios sociales que afectan a las relaciones de proximidad física, de apoyo mutuo, de interacción cotidiana que se transforman en las actuales formas de relación social”.
Otra forma de moverse
Este es el nombre de unas jornadas técnicas que se han celebrado recientemente en el municipio andaluz de Antequera (Málaga) cuyo objetivo no ha sido otro que apostar por recuperar el espacio cedido al vehículo privado y transformar físicamente las ciudades para acercar los servicios al ciudadano, como forma de reducir la utilización del coche y, por tanto, las emisiones de CO2.
Han sido organizadas por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, y en ellas la Directora General de Cambio Climático y Medio Ambiente Urbano, María José Asensio, animó a los presentes a “dar un paso más en la lucha frente al cambio climático a través de aspectos relacionados con la movilidad, como son la proximidad o el diseño de las ciudades que deben facilitar a sus habitantes la realización de trayectos en bicicleta o a pie, en detrimento del vehículo motorizado. Se trata de proyectar núcleos urbanos en los que los servicios básicos (asistencia médica, comercios, colegios, etc.) estén al alcance de los ciudadanos, de tal forma que éstos puedan acudir a los mismos sin necesidad de recorrer grandes distancias.”
En este evento ha estado destinado principalmente a aquellos municipios que están realizando actualmente sus planes de movilidad urbana, y que contemplan la reducción del uso del coche como forma de dar mejor calidad de vida a los ciudadanos.
Como la Movilidad urbana sostenible es un tema de enorme interés y trascendencia os quiero destacar aquellas conclusiones más relevantes de los debates:
1. Reivindicar la liberación del espacio público de las ciudades, hoy ocupado por el coche: pasar de la actual manzana que caracteriza a la mayor parte de las ciudades, a un nuevo concepto de súpermanzana, lo que permitiría recuperar para el disfrute de los ciudadanos el 70% del espacio de las ciudades.
2. La importancia que para las ciudades tiene contar con un buen sistema de transporte público, especialmente de autobuses urbanos.
3. Los criterios que deben seguirse para la creación de aparcamientos disuasorios son los siguientes:
- deben estar a las afueras de las ciudades, cerca de los ejes viarios, evitando así que parte del tráfico que se genera en los extrarradios urbanos llegue al centro de las ciudades.
- estos aparcamientos tienen la misión de evitar, entre otros inconvenientes, el consumo de combustible, las emisiones de gases contaminantes y los ruidos.
- Ciudades como Bruselas, Estocolmo, Torrejón de Ardoz (Madrid) y Sevilla cuentan ya con este tipo de estacionamientos. Un ejemplo de este tipo de aparcamientos disuasorios se ha proyectado en Antequera en las cercanías de centros sanitarios, espacios comerciales e industriales.
4. Debe apostarse por las medidas sobre el calmado de tráfico, esto es, apostando por canalizar el flujo de vehículos por la red principal y reducirlo en la red secundaria y local. De esta forma, la velocidad se aminoraría de forma proporcional a las características de las vías (número de carriles, densidad de circulación, etc.). Se expuso que mientras se modifica el fundamento cultural de la velocidad excesiva y se implantan tecnologías avanzadas de control, el recurso de las técnicas del calmado de tráfico sigue siendo imprescindible.
Para más información, os recomiendo visitar www.ciudad21.org
Conclusiones de los foros LA CIUDAD COMPROMETIDA (II)
II.1 LA CIUDAD COMPROMETIDA CON EL MEDIO AMBIENTE:
Ciudad y la sostenibilidad: La ciudad es un órgano vivo, que crece y que por tanto consume recursos. El ciudadano tiene que entender que la responsabilidad sobre el consumo de recursos, y la producción de residuos y gases es también suya.
La Estrategia por el Cambio Climático en las ciudades pasa fundamentalmente por la formulación de:
- las Agendas 21.
- el Pacto de los Alcaldes,
- los Programas de Sostenibilidad Ciudad 21,
- el Programa Bosques por Ciudades.
En las ciudades más activas, como por ejemplo Sevilla, los programas de sostenibilidad han permitido, en poco plazo, aumentar considerablemente la calidad de vida, a partir de la medición del nivel de contaminación, ruidos, calidad del aire, residuos…etc.
Los grandes retos de la ciudad futura relacionados con el cambio climático son: el control de la emisión de gases y partículas, ruidos, residuos, contaminación lumínica; y sobre todo solucionar la movilidad dentro y desde fuera (a nivel metropolitano) en la ciudad.
La CONCLUSIÓN del debate establece que:
- el ciudadano debe aprender a responsabilizarse de sus actos
- y que la planificación urbanística debe:
- ser más consecuente con el medio ambiente,
- empezando por no consumir tanto suelo,
- incluir a los ambientólogos en la toma de decisiones de la planificación
- revalorizar el casco histórico frente a la nueva ciudad, y
- evaluar permanentemente la “Huella Ecológica” de ciudades y territorios
- Y como toda acción tiene forzosamente efectos positivos y negativos, no debe plantearse un conflicto entre preservación y evolución… sino que deberemos gestionar con responsabilidad el porvenir de la ciudad.
Naturaleza y sostenibilidad: quiero recordar algunas de las frases memorables escritas en el blog:
- ¿Qué hay en los paisajes que no sea una cierta fertilidad en mí?
- Proteger la naturaleza es lo más progresista, lo único para construir el futuro.
- Todo lo que es, es por lo que ha sido.
- “Cuando la naturaleza y las ideas van separadas, la cultura y la vida están amenazadas”.
- “…no la toques más, que así es la rosa…”
II.2 EL DISEÑO DE LA CIUDAD COMPROMETIDA
Desarrollo equilibrado y sostenible: Si dirigimos la mirada hacia nuestras ciudades en general, y a los bordes litorales en particular, vemos cómo la geografía ha sido manipulada, se ha priorizando el crecimiento desmesurado, y casi siempre se ha dado la espalda de manera rotunda a la propia identidad histórica y paisajística, generando un modelo de crecimiento artificioso, no sostenible en el tiempo ni en el espacio, y con fecha de caducidad.
Por eso deberemos aprender de aquellos lugares que han optado por la salvaguarda de su propia identidad, con actuaciones encaminadas a la rehabilitación y la conservación de su patrimonio tangible e intangible, sin renunciar, en ningún caso, a un desarrollo equilibrado y sostenible.
Debe potenciarse el papel que han de jugar los Barrios y los Centros Urbanos como espacios para la convivencia y sensibles a las necesidades de sus habitantes. Y para ello, es necesario atender a consideraciones: económicas, potenciando barrios equipados que fomenten la igualdad de oportunidades; culturales, fortaleciendo el sentido de pertenencia e identidad local; políticas, donde la gobernabilidad facilite la participación ciudadana; urbanísticas, priorizando la ciudad construida, compacta e integrada, mediante políticas y acciones urbanísticas que limiten el crecimiento expansivo y que mejoren la habitabilidad de los barrios existentes; y sociales, en los barrios más desfavorecidos. Y todo ello, reconociendo que existe un pilar central de cara a la recuperación de los centros históricos y barrios: la política de vivienda.
El espacio público no puede ser tratado como residuo, y debe tratarse como un verdadero espacio arquitectónico, donde debemos incorporar, debidamente reinterpretados, los conceptos básicos de la ciudad tradicional mediterránea.
Porque resulta necesario recuperar y ocupar los espacios intermedios de la ciudad donde la calle constituye el elemento vivo que los articula: los adarves, los pequeños ensanches y plazoletas que se generan en la intersección de la trama y los patios de las viviendas colectivas. Ejemplos de transición entre lo público y lo privado, donde la ciudad tradicional es capaz de establecer filtros o diafragmas permeables que regulan el contacto entre el mundo residencial y la vida urbana.
Es posible imaginar una ciudad contemporánea llena de matices que recuperen la escala humana como punto de partida sobre el que implementar nueva vida a la ciudad. La densidad equilibrada de la urbe tradicional puede ser entendida como valor añadido que facilite las relaciones personales.
Los hitos urbanos diseñan la silueta de nuestras ciudades marcando sin duda nuestra manera de vivir en ella. Son referencias cargadas de sentidos y de sentimientos. Pero… ¿Quién debe tener derecho a erigirse en protagonista permanente de la imagen de una ciudad? quizás, únicamente sus símbolos y su cultura… aunque la clave está en propiciar los debates… así como en el criterio selectivo de la sociedad de cada época para seleccionar sus huellas históricas en la ciudad…
Hay que reivindicar un dialogo sereno, amable y al tiempo contemporáneo de los edificios y con su entorno… Por eso cada tiempo podrá generar, o no, un hito en el paisaje urbano… y propiciar que en el resto de los casos lo importante sea hacer ciudad, donde lo que importa no son las singularidades…
Ciudades para todos: Una ciudad accesible, desde el punto de vista arquitectónico, urbanístico, y de movilidad, sería aquella en la que cualquier persona pudiera integrarse totalmente en ella. La accesibilidad posibilita el poder llegar, entrar, salir y utilizar los edificios públicos, los domicilios particulares, las superficies comerciales, los espacios de ocio, los lugares de trabajo, etc. y permite a toda la población participar en las actividades sociales y económicas para las que las metrópolis se han concebido.
Aunque existe en España legislación al respecto, aún hay mucho que avanzar, y Granada, en este aspecto, no es una excepción. Un simple paseo por sus calles nos demuestra que queda un largo camino por recorrer para conseguir la accesibilidad universal.
La importancia del color para la vida cotidiana es algo evidente. Sin embargo, a la hora de construir nuestras ciudades es algo que no tenemos en cuenta. Generamos ciudades inhóspitas para el habitante cotidiano, ciudades cargadas de grises, inmersas en seriedad y rutina, en los colores que llenan el asfalto, los pasos de cebra, los semáforos, las farolas, etc. Cuanto mayor es la ciudad, más gris acaba siendo. Tenemos mucho que aprender de los núcleos de población que no han perdido su identidad cromática, en los que el color es un elemento más que da cualidad y calidad al espacio público, además de dotarlo de una identidad e imagen propia.
Y en el mismo sentido deberemos hablar de la importancia de las pequeñas cosas, de los detalles en las relaciones humanas, en el diseño arquitectónico, y en la configuración de la escena urbana… Porque la ciudad de hoy no está pensada para ser recorrida, mirada, vivida… porque generalmente no se cualifica el espacio exterior, el espacio público, el entorno, porque hemos olvidado tener presentes las cualidades que éste nos debe aportar.
II.3 LA CIUDAD SOCIALMENTE COMPROMETIDA
CIUDAD Y PARTICIPACIÓN: Es necesario profundizar en la Gestión del Conocimiento en nuestras ciudades. Existe sobresaturación de la información cuantitativa y experta, y ausencia de la cualitativa y comprensible. Faltan cauces operativos de intercambio de saberes entre ciudadanos, profesionales e instituciones.
Necesitamos muchos más espacios de debate sobre las cuestiones de calado… Que los representantes públicos sepan ofrecer sus alternativas, debatirlas y consensuarlas, y que los ciudadanos exijamos de nuestros gestores apertura de mente, generosidad para aceptar lo positivo de las aportaciones de los otros, y predisposición para hacer trasparentes sus decisiones… Desde La Ciudad Comprometida queremos seguir haciendo nuestra aportación, en ese sentido.
LA VIVIENDA: conforma más de las tres cuartas partes de la masa construida en las ciudades, y es el bien fundamental más grande, pesado y costoso. Ya que determina la estructura, funcionamiento, imagen, carácter y escala de las ciudades, y es decisiva para el bienestar de sus moradores y tiene repercusiones directas e indirectas sobre ellos, incluyendo su salud, el sentido de identidad y pertenencia, la eficiencia en el trabajo, la formación y preservación de valores éticos y morales, el funcionamiento de la familia y la creación de una cultura ciudadana.
- Por todo esto los poderes públicos deben garantizar el ejercicio efectivo del derecho de sus habitantes al acceso a una vivienda, como bien básico que debe prevalecer sobre el mercado.
- Es necesario adaptar las normativas de viviendas libres y protegidas a las nuevas necesidades, así como definir qué es una vivienda adecuada, y cómo garantizar el acceso a ella.
- Es necesario promover nuevas formas de coordinación entre administraciones que incluyan nuevos modelos de financiación, formas de participación más democráticas y una evaluación del producto final.
- Facilitar una mayor complejidad funcional urbana, usos, servicios y funciones, y mejorando la accesibilidad y la eficacia del transporte público.
- La vivienda debe asociarse al concepto de calidad ambiental, con una incidencia directa en la calidad de vida del ciudadano. Debe ser entendida como contenedor energéticamente eficiente y dotado de tecnología avanzada y de servicios de la mayor calidad posible.
- Es necesario integrar en el diseño el cuidado del paisaje urbano como cualificador de la ciudad; El paisaje urbano es indicador de identidad y calidad de vida, y todo ciudadano tiene derecho a disfrutar de él y sentirse identificado.
CIUDADES DEMOCRÁTICAS, CIUDADES SOSTENIBLES: El boom inmobiliario de la última década ha tocado a su fin con la crisis financiera y del sector de la construcción. Un rápido balance del mismo permite observar algunas cuestiones relativas a su lado oscuro de cuya corrección depende, en gran parte, el futuro de nuestras ciudades, de su sostenibilidad y de su calidad de vida democrática.
La ciudad compacta, que tanto gusta a los urbanistas europeos, se ha visto superada por la ciudad dispersa: el modelo americano de ciudad difusa que se ha ido imponiendo por la influencia mediática, y porque la gente, en realidad, prefiere vivir en estos chalets o adosados de la periferia. Sólo los intelectuales y los ecologistas conscientes del despilfarro de energía y territorio que esto supone defienden la ciudad compacta, pero conseguirla no es ya un problema del urbanismo sino de la pedagogía… Y lo que ahora toca no es tanto pensar en nuevos planes de desarrollo sino en cómo se puede compactar y estructurar la ciudad difusa que ya se ha construido para minimizar los daños.
II.4 LA POLÍTICA URBANÍSTICA DE GRANADA PARA EL SIGLO XXI
Tras las ponencias del foro La política urbanística de Granada para el siglo XXI, se estableció una mesa redonda donde se expusieron las inquietudes de los asistentes. Entre las reflexiones destacamos lo siguiente:
- Preocupación porque la política urbanística cuantifique pero no cualifique los espacios libres.
- Preocupación porque la planificación urbana esté en manos de los empresarios y no de los ciudadanos. Haciéndose hincapié en el carácter mercantil del urbanismo en la actualidad, y en lo desfasado que ha quedado el planeamiento territorial actual.
- Necesidad de reciclaje en las barriadas marginales. Habría que hacer un trabajo directo en las mismas, ya que fuera de los barrios patrimoniales también hay mucho que rehabilitar.
- No dejar pasar la oportunidad de cerrar el modelo territorial metropolitano, definiendo un modelo de protección definitivo de la Vega para que esta no esté en continuo debate.
- Los nuevos crecimientos residenciales deben asociarse a las propuestas del Parque Tecnológico y a los grandes sistemas de espacios libres.
- Debemos plantearnos qué modelo de ciudad queremos, si queremos el modelo de ciudad de Friburgo o el de Madrid.
- Las áreas de oportunidad no son sólo para el crecimiento residencial o el desarrollo industrial, sino que hay que cualificar esos espacios y dotarlos de calidad.
- Apuesta por la creación de una ciudad metropolitana con “caja única”, donde los municipios no compitan entre sí por captar promociones.
Ciudad y Participación
La Ciudad Viva como URBS – 2
Con esta segunda entrega continuamos con el repaso de las conclusiones del importante congreso internacional celebrado en Quito, Ecuador, el pasado mes de Julio, que fue patrocinado por LA CIUDAD VIVA, www.laciudadviva.org. En él se abordaron los principales problemas de la ciudad actual desde numerosas perspectivas (La Vivienda y su entorno. El espacio público. Ciudad y participación. Vecindad y convivencia. Derechos ciudadanos…) cuyas interesantes conclusiones os las presentaremos en esta bitácora a lo largo de las próximas semanas.
En esta ocasión nos centraremos en las reflexiones en torno a CIUDAD Y PARTICIPACIÓN:
1. Es indiscutible que el urbanismo es un tema de interés público. La participación es la herramienta de una sociedad para administrar su propia memoria, como patrimonio común que le permita avanzar y perpetuarse. La comunidad urbana debe intervenir de forma directa en los asuntos de su desarrollo. Hay que crear instrumentos y herramientas que fortalezca la ciudadanía como ejercicio político de la comunidad.
2. La participación es un proceso de aprendizaje continuo que se mide por resultados. La participación no es un fin, sino un medio para que la toma de decisiones sea el resultado de acuerdos que atienden las expectativas de la comunidad, y que respondan a los criterios de equidad, solidaridad, eficiencia y sustento técnico. Es necesario desarrollar capacidades, instrumentos y actitudes para trabajar en conjunto en los procesos de planificación.
3. La rendición de cuentas y el control son componentes claves para asegurar transparencia, calidad de las decisiones y consolidar la credibilidad de la gestión democrática. Las decisiones de la autoridad y de la comunidad deben estar sujetas al escrutinio y el control social de modo que garanticen el buen uso de los recursos. Para ello es necesario: disponer de instituciones y mecanismos explícitos para la rendición de cuentas y para el control; contar con información adecuada, accesible y oportuna; la existencia de sentido de responsabilidad de la comunidad y sus organizaciones hacia los temas de interés general.
4. El mayor desafío es mostrar las ciudades que los ciudadanos quieren. Los movimientos sociales involucrados pueden ayudar a entender otras formas expresivas y diferentes. Para esto es necesario incorporar a los movimientos sociales en la gestión de la ciudad.
¿Hacemos un urbanismo acorde a las necesidades de los niños?
Por María del Mar Franco Sabiote. Historiadora del Arte
EL ESPACIO PÚBLICO es el lugar desde donde se construye la ciudad. Debemos considerar esencial la necesaria perspectiva de la ciudadanía para desarrollar ciudades, dentro del concepto metropolitano, donde el eje central sea EL CIUDADANO.
Cualquier ciudad que mire al futuro buscando la calidad de vida de sus vecinos debe tener en el núcleo de su concepción, en su enfoque y desarrollo, una mirada determinante a cual es el nivel de participación de sus convecinos en los espacios públicos. Una acera, un parque, una vía o una plaza, no son lugares de relleno en un municipio, son la esencia de la vida ciudadana y claros indicadores del uso que de ellos hacen los ciudadanos. Hoy en día la perspectiva del desarrollo urbano se realiza preferentemente mirando a la movilidad mecanizada, salir y entrar de nuestro barrio, aparcar, cargar y descargar; cuando lo realmente esencial es hacer prioritario el disfrutar de donde vivimos, de nuestra puerta, poder llegar andando, pasear o convivir. Esto último es el necesario espacio de participación ciudadana que debemos recuperar.
Al abordar el tema del espacio público podemos establecer diferentes ópticas en su tratamiento, desde una evolución histórica hasta una perspectiva de género en su análisis. Sin retrotraernos en el tiempo ni ceñirnos a un análisis parcial del tema, lo que realmente me interesa -y espero que a todos los usuarios del espacio público que son, por ende, todos los ciudadanos-, es el uso y proyección actual del espacio público.
Muchos autores han teorizado sobre el espacio público desde diferentes ópticas y todos llegan a una conclusión parecida: “el espacio público está desapareciendo…” podríamos añadir: en su acepción física, ya que como espacio de participación ha aparecido la red, donde las ágoras virtuales suplen en cierta manera a las reales en la participación social… Pero aunque la participación social tiene un nuevo auge en Internet, lo cierto es que esos mismos espacios de relación históricos han desaparecido o se están transformando. Y ese es precisamente el problema, el interés que suscita el uso del espacio público en los ciudadanos, como usuarios del mismo. Existe un escaso o nulo interés en defender nuestros espacios y ambientes, y en las últimas décadas la proyección urbanística se supedita a las necesidades de los coches más que a la de los viandantes y habitantes de las ciudades y pueblos.
Defiende Francesco Tonucci en La Ciudad de los Niños, que si fuéramos capaces de proyectar en las ciudades un urbanismo acorde a las necesidades de los niños, éstas serían mucho más habitables para todos, y va aún más lejos diciendo que en el diseño de las ciudades no se tienen en cuenta las necesidades de la mayoría de la población: ésta es: mujeres, niños, ancianos, a favor de la minoría que es la de los conductores…
Para ilustrar este pensamiento podemos poner diversos ejemplos en el municipio de Granada sobre cómo la proyección urbanística prima las necesidades de los conductores por encima del resto de la población, lo que provoca que el medio ambiente sea uno de los más contaminados de España… Como ejemplo más flagrante podríamos citar el levantamiento del carril bici, o los parques proyectados junto a las autovías y sin árboles que hagan sombra para poder soportar el verano de la ciudad, o el soterramiento del metro por el Camino de Ronda, priorizando nuevamente a los conductores privados por encima de viandantes y habitantes del barrio, o el eterno aplazamiento del la línea de Metro Ligero del centro urbano… En definitiva, los parques están al lado de las autovías, el ruido es molesto, el ambiente está contaminado por encima de lo que recomiendan las autoridades europeas, a cambio de todo ello la historia nos ha dejado barrios patrimonio de la humanidad, donde pasear casi siempre es un placer, pero que nos encargamos de destrozar poco a poco a pesar de su teórica protección.
Los tinaos
Lo más original de la tipología alpujarreña son los tinaos o porches, espacios de transición entre el espacio público y el privado que se configuran como un espacio esencial de sociabilidad, de interacción.
Como extensión del uso agrícola, el tinao es una plataforma que recubre, total o parcialmente, la calle situada al Sur de la casa y prolonga el piso de la habitación ante la fachada principal. Su parte baja sirve de abrigo a las operaciones de carga y descarga. Su parte superior, es utilizada, en principio, para el secado de alimentos, siendo un lugar de reunión muy apreciado entre los vecinos. Su situación sobre la calle lo convierte en el único punto desde donde se ven todas las casas vecinas. En verano, su sombra inferior es apreciada, y en invierno, las mujeres se reúnen sobre él para realizar algunas tareas agrícolas o para conversar.
El tipo más sencillo, consistente en una plataforma que vuela sobre la calle apoyándose sobre pilastras de lajas de pizarra o sobre la construcción al otro lado de la calle, adquiere mayor complejidad en otras soluciones, cubiertas con otro techo, o completamente cerradas.
La arquitectura en su entorno
Por Rocío Martín Bautista. Estudiante de Arquitectura
Pensar en La Alpujarra, es pensar en una forma de hacer arquitectura, de hacer paisaje, donde con pocos elementos tienen la capacidad de crear un espacio enriquecedor. Y no es la repetición de estos lo que cualifica estos espacios, sino el modo en cómo son utilizados, no se trata de la imposición de un modo de asentamiento en un lugar, sino de la búsqueda de un sistema que se adecue al territorio que lo rodea, que cumpla con las necesidades del hombre y se acomode a las características del paisaje.
Recorrer estos pequeños núcleos urbanos creados por el hombre apoyándose en los elementos que ya posee el sitio, constituye toda una experiencia. Todo parece haber sido pensado en virtud del entorno y en virtud del paisaje que se crea: un muro lo suficientemente bajo para poder asomarnos al lugar, las estrechas calles que enmarcan el entorno como si de una fotografía se tratase, un hueco que traslada la vida doméstica a la calle, las chimeneas como pequeños hitos que salpican el paisaje, y esa capacidad de lo construido de adecuarse a lo existente que hacen que cada elemento a pesar de repetirse una y otra vez (la cubierta de launa, la chimenea, el tinao, …) sea diferente al anterior y nos aporte una nueva sensación, una nueva mirada, una nueva impresión. Parece como si cada pequeña pieza encajase en el lugar que le corresponde al servicio del conjunto que le rodea, y la suma, una a una, buscando la armonía con la anterior y con el lugar en el que se asienta, parece ser la fórmula del equilibrio entre el entorno y la arquitectura, y todo ello sin perder el carácter funcional para el que fue pensado y construido cada elemento, cada pieza.
Es posible en La Alpujarra contemplar el paisaje desde el entorno urbano, y es posible lo contrario, contemplar el entorno urbano desde el paisaje. Se crean perfectas transiciones entre el entorno, el espacio público y lo construido, porque ha sido necesario entender primero el espacio en el que el hombre se asentaba para luego dar respuesta a sus necesidades, y así paisaje urbano y paisaje natural conviven en sintonía.
Parece que hemos olvidado esta forma de crear ciudad, crear elementos que cualifiquen el entorno y se asienten desde el respeto al sitio que es ocupado. La ciudad de hoy no está pensada para ser recorrida, mirada, vivida, … secuencia de piezas para ser habitadas en su espacio interior, donde no se cualifica el espacio exterior, el espacio público, el entorno, porque hemos obviado tener presentes las cualidades que éste nos aporta.
Las fuentes
Las fuentes funcionan desde el principio de los asentamientos como un elemento articulador del espacio urbano. Eran necesarias para el consumo humano y para el cuidado de los animales del campo.
Debían estar cerca de la vivienda y relacionadas con la misma por un camino no muy empinado.
Han variado poco de lugar pero su función ha cambiado mucho al no ser necesario transportar el agua hasta las casas ni utilizarlo de abrevadero.
Actualmente, son elementos cualificadotes del espacio público, por su alto valor etnológico y ambiental.
La aglomeración metropolitana de Granada y el espacio de la Vega: dos realidades territoriales obligadas a coexistir (I)
Por Miguel Ángel Sánchez del Árbol. Geógrafo
En el espacio de la Vega de Granada –que no es, o no debe ser, un mero espacio físico– el volumen poblacional alcanzado por su sistema de asentamientos y los nuevos modelos de vida no son las únicas variables determinantes de los recientes problemas de configuración, funcionalidad, productividad, sostenibilidad ambiental, imagen paisajística y otros aspectos sensibles del territorio, sino sobre todo el hecho de superponerse, coexistiendo con desiguales oportunidades de implantación y expansión, diversos sistemas de ocupación con sus respectivas necesidades de espacio físico, sus divergentes requerimientos en recursos humanos y naturales, sus distintos mecanismos de funcionamiento y unos procesos productivos que llegan a ser, en casos, incluso antagónicos. El más dinámico de tales sistemas es, sin duda, el urbano-industrial, que ha adquirido carácter metropolitano y que se expande en gran parte por la Vega; de ahí la obligada coexistencia, en el mejor de los casos, puesto que hasta ahora todos los síntomas son los de un espacio agrario notablemente sometido a las necesidades del espacio urbano.
Podría argumentarse que la expansión urbana y uno de sus corolarios importantes, el despoblamiento rural, es un proceso mundializado (al menos del mundo industrializado) y de carácter progresivo; pero, a su vez, también cabe argumentar que sobre todo en los países desarrollados socio–culturalmente esos procesos territoriales se organizan de forma armónica, que redunda en un sistema urbano equilibrado y funcional y en unos entornos donde se diluye progresiva y suavemente aquel en beneficio del espacio rural y del equilibrio interterritorial –objetivo éste fundamental en una verdadera ordenación del territorio–. En cambio, en los ámbitos geográficos caracterizados por fuertes relaciones de dependencia cultural y económica de las periferias respecto a los centros de decisión, o donde no ha habido tiempo material para asumir controladamente los cambios introducidos por la revolución post–industrial, o donde determinados grupos de poder fáctico han ejercido una influencia determinante e incontrarrestada por los poderes públicos en los procesos territoriales acaecidos, entre otros mecanismos causales, suelen producirse efectos igualmente sintomáticos, como economías duales, tensiones entre lo urbano y lo rural, procesos de acrecencia urbana espasmódicos y desvertebrados, deficiencias de infraestructuras y equipamientos, generación de vastos espacios marginales, bolsas de pobreza y un sinnúmero de problemas sociales, de organización, de movilidad cotidiana, de abastecimiento energético, de eliminación de desechos, de deterioros paisajísticos y medioambientales, etc., que ponen en serias dificultades la habitabilidad e, incluso, la propia viabilidad del sistema a mayor o menor plazo.
Colorterapia urbana
Por M. Eulalia Fernández Bermejo. Arquitecta
La importancia del color para la vida cotidiana es algo evidente. Existen muchas teorías que defienden que la “colorterapia” influye en nuestras emociones y en nuestro modo de vivir el entorno, lo aplicamos a diario a nuestra ropa, a nuestros coches, a nuestros muebles… Sin embargo, a la hora de construir nuestras ciudades es algo que no tenemos en cuenta. Generamos ciudades inhóspitas para el habitante cotidiano, ciudades cargadas de grises, inmersas en seriedad y rutina, en los colores que llenan el asfalto, los pasos de cebra, los semáforos, las farolas, etc. Cuanto mayor es la ciudad más gris acaba siendo.
Tenemos mucho que aprender de núcleos de población que no han perdido su identidad cromática, núcleos en los que el color es un elemento más que da cualidad y calidad al espacio público, además de dotarlo de una identidad e imagen propia. Podemos poner como ejemplos, los típicos pueblos granadinos de la Alpujarra en el Sur de España, pueblos inundados por el blanco, con cuidados elementos vegetales que dan pinceladas cromáticas, pueblos del norte de Marruecos, como Chaouen que han conseguido generar una identidad propia gracias a un color, ejemplos en Maracaibo Venezuela, donde las fachadas se llenan de colores vivos y brillantes, o ejemplos en centro Europa en la ciudad de Colonia donde podemos encontrar calles en donde ninguna de la viviendas tienen el mismo color en su fachada.
Tanto el color que tienen nuestras ciudades vistas desde lejos, integradas en el paisaje, como cuando nos encontramos inmersos en ellas, cuando las recorremos, las paseamos… en definitiva cuando las vivimos, es algo que influye de modo importante en la interacción del habitante con su entorno.
¿Por qué no diseñar nuestras ciudades de la manera acogedora que desearíamos para nuestros hogares? ¿Por qué no utilizar el color en ellas?


