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Dime de dónde eres y te diré que crisis te afecta…
Hoy, en «La Ciudad Comprometida» queremos compartir un artículo publicado en prensa recientemente, que nos llamó poderosamente la atención, ya que explica como a través de una serie de estudios cruzados entre datos económicos, urbanos y sociales, se pone de manifiesto la relación que existe entre el territorio y la crisis económica que sufrió nuestro país.
Esta relación se lleva a cabo mediante 15 indicadores, que han posibilitado a los expertos del CSIC crear un «Atlas de la crisis». Uno de los más llamativos es el índice de vulnerabilidad ante la crisis, que pone de manifiesto que provincias como Almería, Toledo o Castellón fueron más vulnerables en el plano inmobiliario, social y económico, frente a provincias como Ourense, Badajoz o Guipuzkoa, con un índice de vulnerabilidad muy bajo. De este estudio emanaron algunos datos concluyentes como por ejemplo, si dibujamos una línea imaginaria entre Huelva e Irún, el este salió perdiendo frente a la crisis, mientras el oeste resistió con mejores resultados el enviste.
Otro de los indicadores que pone de manifiesto las diferencias territoriales ante la crisis es el de la vulnerabilidad urbana, esto es, las ciudades que apoyaron su crecimiento en actividades cíclicas como la construcción, y por ende, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria les afectó de una forma mucho más notable. Así, llama la atención, que en provincias del interior como Zamora o Lugo, la crisis fue moderada ya que la burbuja inmobiliaria estuvo poco desarrollada, ciudades como las vascas, que apostaron por un modelo de economía diversificado, o provincias dónde el sector agroalimentario sigue tirando de la economía, sufrieron en menor medida la crisis, frente a otras, sobre todo en el litoral mediterráneo.
Tras concluir los estudios los autores apuestan por «construir una nueva “cultura del territorio”, un “urbanismo integrado” y una nueva gobernanza territorial.».
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Crisis “ecoNOlógica”
Mucho llevamos leído y escuchado en el último lustro de la crisis, siempre ligado a complejas y controvertidas causas económicas, financieras, especulativas…Pero la crisis medio ambiental y de sus recursos limitados son también causa y efecto dentro de la madeja de la recesión. Asi lo defiende este articulo publicado en prensa del cual os mostramos un extracto:
Crisis económica, social y ecológica son tres facetas de una misma crisis. Son interdependientes y se retroalimentan entre ellas. No es sorprendente puesto que nuestro modelo de organización social y económica depende de los recursos naturales disponibles y, a su vez, la salud de nuestros ecosistemas (y por tanto de nuestro futuro) dependen de este modelo socio-económico. Por un lado, la globalización y las economías llamadas modernas están totalmente basadas en la energía y materias primas baratas, abundantes y de buena calidad. Por ejemplo, el transporte o el sistema agroalimentario dependen de los combustibles fósiles en general y del petróleo en particular. Por otro lado, los impactos sobre el medio ambiente del sistema económico son hoy patentes. El cambio climático, de origen humano, es una amenaza para las generaciones futuras y nuestra economía: en caso de seguir los escenarios de Business as usual, los costes del cambio climático podrían ser superiores al 20% del PIB europeo en los años venideros.
Para ilustrar este análisis, tomemos el ejemplo de la crisis del 2008. Es evidente que la falta de control y regulación de los mercados, la avaricia del 1% o la desconexión entre finanzas y economía productiva, son elementos esenciales que explican parte de la crisis. Pero no lo explican todo. Como hemos apuntado, nuestra máquina socio-económica tiene un problema de drogadicción con el oro negro. Por desgracia para ella, desde 1999 los precios del petróleo no han parado de aumentar principalmente por los efectos acumulados del techo del petróleo (es decir escasez de oferta), la creciente demanda en constante aumento (principalmente en los países emergentes como China o la India) y la especulación (que se aprovecha de la tensión entre demanda y oferta) (véase gráfico 1).
Lógicamente, cuando ya no tiene acceso a buen precio a su dosis diaria, la máquina se pone gravemente enferma. Y más aún si de por sí no está en buen estado de salud (al haber por ejemplo comido demasiados “activos tóxicos”).
Por tanto, el economista Jeremy Rifkin o el sindicalista Manuel Garí tienen razón en afirmar que la actual crisis económica tiene, como uno de sus principales detonantes, el precio de la energía. Junto con otros factores sistémicos (dominio de la economía financiera, connivencias entre mercados y alta política, agencias de calificación de riesgos al servicio de la banca, etc.), formó parte de un cóctel explosivo que desembocó en la mayor recesión desde 1930.
Pero es que incluso si atendiésemos a los factores sistémicos no ecológicos (que sí o sí tenemos que erradicar), la máquina seguiría enferma porque, en el fondo, tiene un problema de metabolismo. Al fin y al cabo, nuestro sistema socio-económico heredado de la revolución industrial es como un aparato digestivo a gran escala con problemas de sobrepeso estructurales. Ingiere recursos naturales por encima de las reservas de la nevera Tierra, los transforma en “bienes y servicios” que (además de ser mal repartidos) no son buenos para la salud de sus glóbulos rojos, y produce demasiados residuos no asimilables por su entorno.
Además este cuerpo tiene una enfermedad añadida: no sabe parar de crecer. Y para alimentar este crecimiento infinito, calculado por el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), necesita absorber muchas proteínas abundantes y baratas (la energía) y quemarlas sin restricción hacia la atmósfera (el 75% de las emisiones de CO2 desde la época preindustrial resultan de la quema de los combustibles fósiles). Eso ocurre en las economías productivistas en general y en España en particular donde, como demuestra Jesús Ramos, “el crecimiento real de la economía española ha ido de la mano de un crecimiento en la misma proporción del consumo de energía” (véase gráfico 2).
Dicho de manera simplificada, el PIB es una función de la energía disponible. Cuando no hay suficiente petróleo, que representa el 40% de la energía final en el mundo, no hay “suficiente energía” y no hay “suficiente PIB”. Es lo que hemos verificado desde 1973: no consumimos menos petróleo por culpa de la(s) crisis sino que estamos en recesión (entre otros motivos) por tener menos petróleo. Y la recesión se hace hoy aún más fuerte en los países con mayor dependencia energética en Europa que, casualidad, son Grecia, Portugal, España e Irlanda…
Sin embargo, sanar el enfermo es posible. Por tanto, el paciente necesita urgentemente deshacerse de su “drogadicción al crecimiento” y adoptar un nuevo estilo de vida saludable. Como cualquier ser humano que una vez llegada su edad adulta sigue madurando sin crecer de tamaño, debe reconocer que su bienestar ya no depende del crecimiento del PIB. Debe también solucionar sus problemas de sobrepeso desde una doble perspectiva de justicia social y ambiental: reducir su huella ecológica hasta que sea compatible con la capacidad del planeta a la vez que redistribuye de forma democrática las riquezas económicas, sociales y naturales.
Para acceder al articulo completo titulado “La crisis económica es también una crisis ecológica» en el blog del autor, pincha AQUÍ,
PAISAJES AGRARIOS EN CRISIS O ABANDONADOS
Existe un conjunto de paisajes agrarios andaluces a los que ha afectado especialmente la crisis agraria o la reestructuración productivista y, como consecuencia, se encuentran muy deteriorados, totalmente abandonados en vías de serlo. Sin embargo, sus valores en cuanto a la biodiversidad, morfología agraria, patrimonio cultural, etc., o en cuanto a su variedad estética, aconsejan, según los casos, medidas para evitar su desaparición, para recuperarlos o para frenar su deterioro. Entre este conjunto de paisajes hay que destacar los siguientes:
HUERTAS TRADICIONALES, prácticamente junto a todos los pueblos andaluces existían huertas regadas tanto por ríos y arroyos (depresión bética o Sierra Morena) como por veneros (calizas de los sistemas béticos y arenales litorales). Los elementos destacables a respetar son las especies vegetales cultivadas (frutales, hortalizas y flores), los manantiales, acequias, albercas y otras conducciones, molinos harineros, casas y casillas de hortelanos, etc. La importancia de estas huertas va más allá del simple aprovechamiento agrícola, convirtiéndose en un elemento paisajístico de gran valor que integra unos valores culturales que se deben preservar. Además, la presencia de las huertas supone la valorización de los entornos de los cascos urbanos, a menudo muy deteriorados a causa de su uso como vertederos y escombreras.
LA DEHESA, en su forma tradicional de explotación, es un sistema integrado con aprovechamientos agrícolas, ganaderos y forestales. La superficie ocupada en Andalucía es muy extensa, encontrándose la mayor parte de las dehesas en Sierra Morena y sierras gaditanas, y de forma esporádica en otras zonas de las sierras Subbéticas e incluso en la campiña. Con la expansión agrícola de los siglos XIX y XX la superficie de este tipo de paisaje se ha visto reducida. Las principales causas de degradación que afectan a estos sistemas son el envejecimiento del arbolado, debido a la falta de regeneración del mismo y a la invasión del matorral, la escasa in corporación de tecnología y la erosión.
PAISAJES AGRARIOS DE MONTAÑA que en general se encuentran abandonados, están representados desde la Sierra Morena de Huelva a la de Jaén y de las Béticas del desierto almeriense a Grazalema. Por esta gran extensión y consiguientes condicionamientos, su variedad es grande y su problemática compleja, toda ella derivada de la inviabilidad económica de los productos obtenidos.
EL OLIVAR DE MONTAÑA, es uno de los paisajes agrarios de montaña más característicos de Andalucía en torno al cual se ha creado una cultura de suma importancia, tanto para la economía como para la vida de los andaluces. Fundamentalmente por la falta de labores de mantenimiento, la tendencia actual del olivar de muchas zonas de montaña es al abandono o adehesamiento con aprovechamiento ganadero y una mínima recolección de aceituna para autoconsumo.
Los PAISAJES LITORALES, han sido tan devastados por la expansión turística y urbana y por la agricultura intensiva que es difícil encontrar algo que pueda ser calificado tradicional, excepto los espacios protegidos, que sobre todo lo son por sus valores naturales. Salvo algunas excepciones como Doñana o Cabo de Gata, los espacios naturales litorales tienen dimensiones medias o reducidas, a pesar de lo cual ocupan una extensión global considerable.
Fuente: ‘Manual para la diversificación del paisaje agrario’.
Por Gosia Janusz. Paisajista de GRarquitectos
LA PERIFERIA DORMITORIO: ¿EL SUEÑO DE LA CLASE MEDIA?
Mientras nuestros compatriotas se acostumbran a navegar durante el fin de semana de un parking a otro, los barrios residenciales florecen. Hay que decir que no han podido escoger mucho, los franceses, con la crisis de la vivienda, que empezó después de la segunda guerra mundial. La población del país ha sido estable desde la mitad del siglo XIX, pero el babyboom, la aceleración del éxodo rural, el empleo de inmigrantes y la llegada de los repatriados de Algeria han cambiado las reglas del juego: hay que construir y rápido, para erradicar las chabolas. Será durante veinte años la política de los polígonos, a la cual la circular de Guichard pone un punto final en 1973. Es momento de dejar espacio para el sueño residencial!
Es verdad que en los años 20, los principios del éxodo rural dieron lugar a las primeras urbanizaciones: los famosos chaletes “Loucheur” de la periferia parisina. Pero ahora cambiamos de escala. ¿Es realmente el sueño de todos los franceses tener un chalet? Es lo que dicen todos los gobiernos desde Valerie Giscard d’Estaing, y apoyan sus políticas en el rechazo de los polígonos y al apoyo a nuestra “memoria rural”.
“La opción del chalet se convierte en una elección exigente” constata David Mangin. “Los centros urbanos son inabordables, las familias de nivel medio, la mayoría, son condenadas al exilio periurbano, y lo seguirán siendo mientras falte una buena oferta de residencial plurifamiliar». Por lo tanto, como lo observa Bruno Fortier, “untamos chalet al kilómetro. Es fácil y barato”.
Concebida por promotores constructores, la casa es un “producto” que se pide por catalogo. Por todos lados, el mercado ofrece urbanizaciones con calles en forma de raqueta, parcelas idénticas, y adosados apoyados en un mismo sótano de hormigón. Nos olvidamos de la relación visual con la ciudad antigua. Las plantas de los jardines son compradas en promoción en los viveros de los centros comerciales, y nos olvidamos de las flores locales y del paisaje.
El poder político ayuda: incapaz de conseguir la continuidad urbana, compensa imponiendo reglas draconianas a los “PLU” (Planes Locales de Urbanismo). La “DDE” (Dirección provincial del equipamiento: nuestra Conserjería de Vivienda y Ordenación del Territorio) imponen sus normas y los arquitectos de “Bâtiments de France” (nuestra Conserjería de Cultura) homogeneízan a golpe de pastiches regionalistas. Intentar construir una casa de madera o solo un poco personalizada en una urbanización es un combate urbanístico! Se rechazan los proyectos, hay que explicarse con el alcalde, presentar 3 visados, hay recursos, la gente se desanima!
Ciudades democráticas, ciudades sostenibles
Por Fernando Conde. Publicado en La Ciudad Viva el 17/12/2009
El boom inmobiliario de la última década ha tocado a su fin con la crisis financiera y del sector de la construcción. Un rápido balance del mismo permite observar algunas de sus repercusiones más positivas, pero también permite apuntar algunas cuestiones relativas a su lado oscuro de cuya corrección depende, en gran parte, el futuro de nuestras ciudades, de su sostenibilidad y de su calidad de vida democrática.
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Últimas piedras en época de crisis
“Arreglar los excesos urbanos que nos dejaron los momentos de bonanza”
Por Jaime Vergara Muñoz. Arquitecto
La situación de crisis inmobiliaria que padecemos en España, aunque grave, es totalmente transitoria. Los datos con los que trabajo no son suficientes para anunciar el final de la crisis, ni mucho menos. Pero si se comienza a ver actitudes esperanzadoras ante la desoladora y severa situación en la que vivimos.
Desde que la crisis amenazaba con tocar y hundir el sector inmobiliario, un grupo de profesionales de la arquitectura comenzaron todo un proceso de creación de ideas para gobernar toda esa fuerza económica que mueve el sector inmobiliario en España. Se trata de un grupo de arquitectos que crean el primer grupo de investigación centrado en el reciclaje de barriadas. Una propuesta que, entre otros muchos motivos, pretenden recualificar territorios urbanos y adaptarlos a los nuevos tiempos. Una saludable manera de cambiar hábitos: arreglar en tiempos de crisis los excesos urbanos que nos dejó los momentos de bonanza.
Basta echar un vistazo a nuestra ciudad para ver todas esas zonas en las que las prisas las dejaron sin esa última piedra. Entre otros están la tragedia varada del Comercial Nevada; los accesos a todas las zonas deportivas y de entretenimiento de la zona Norte y Chana; la conexión de la Alhambra; los accesos a Sierra Nevada; la rehabilitación del centro histórico y el Albayzín; la interconexión de las distintas bolsas urbanas de la ciudad, etc.
Ante este panorama, nace un grupo de profesionales para los que la crisis es un punto de inflexión. Potencian la condición cambiante de la ciudad, apoyándose en el concepto de reciclaje como motor para reactivar un nuevo ciclo en nuestra economía inmobiliaria. Proponen mejorar las infraestructuras que dan acceso a los grandes centros comerciales; una nueva planificación urbanística en territorio aún sin cualificar; viviendas accesibles a los jóvenes y con un planteamiento de compra diferente a las tradicionales hipotecas de por vida; instalaciones deportivas y de ocio con ayuda pública; rehabilitación y repoblación del centro histórico, etc.
Son conscientes que las posibles propuestas deben introducir nuevas fórmulas de gestión, modificaciones de la normativa de vivienda social para adaptarla a las nuevas necesidades de los ciudadanos, conseguir atraer los intereses de la inversión privada para que estas actuaciones funcionen con un motor propio. Son muy partidarios de la actuación inmobiliaria Pública-Privada, que genere empleo y una sana competitividad. Hablan de desarrollos singulares para relanzar la economía de la ciudad y de inversiones que significarían un punto de inflexión de este ciclo y constituiría la base de un crecimiento sostenible.
La propuesta de estos arquitectos no solo reside en el análisis de los factores, ni en el intercambio de simples ideas, sino en la articulación del conjunto de actuaciones sobre el barrio, y en sus posibilidades de crear con toda esta producción un cuerpo de estrategias a través de su interrelación.
Sorprende con agrado que en tiempos tan pesimistas para el sector, existan esos jóvenes profesionales que no se limitan a describir problemas si no que además presentan soluciones. Tendríamos que darles voz y además voto.
¿Acoso a los arquitectos?
Una de las ponencias más interesantes del Congreso de Arquitectos de España, que acaba de celebrarse en Valencia, ha sido la que ha reunido al Decano de Granada, Emilio Herrera, al urbanista Francisco Peña y al Director de la Escuela de Arquitectura de La Coruña, Manuel Casabella. El debate ha girado en torno a la situación que de acoso que hoy vive la profesión del arquitecto. La grave crisis profesional está marcada por cuatro facetas que confluyen: crisis de Formación (el proceso de Bolonia que rebaja el rango académico y profesional), crisis de Asociación (derivado de la denominada ley Omnibus, que afecta a la función de los colegios de arquitectos), crisis Técnica (por el caos ocasionado por las incoherencias del Código Técnico de la Edificación) y, cómo no, ¡La crisis Económica!
La conclusión de este debate puede sintetizarse en que es fundamental emprender medidas encaminadas a la recuperación de la dignidad profesional y del prestigio profesional de los arquitectos, muchas veces cuestionado y demasiadas veces puesto en duda… Y para ello tres caminos fundamentales:
– La coordinación entre las Escuelas de Arquitectura y los colegios profesionales será básica para mejora de la formación y la competitividad. Para reconquistar los campos profesionales tradicionales propios de los arquitectos.
– Insistir en que la formación humanística, técnica y artística que confluye en los arquitectos nos dota de una formación integral que está en la base de la función social que nuestro colectivo aporta, y
– La necesidad de que se produzca un mayor acercamiento de los arquitectos a las necesidades de los ciudadanos, o lo que es lo mismo, conseguir mayor cercanía con la sociedad… ¿Será cierto eso de que a los arquitectos solo nos interesa contar nuestros proyectos a otros arquitectos?


