Mostrando artículos por etiqueta: Arquitectura

Miércoles, 02 Octubre 2013 00:00

ARQUIDERECHOS HUMANOS (17)

Artículo 17

  1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.
  2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.
Centro Andaluz de Medio Ambiente. Granada. Fuente: iaph.es
Centro Andaluz de Medio Ambiente. Granada. Fuente: iaph.es
Publicado en La Ciudad Comprometida
Viernes, 27 Septiembre 2013 00:00

ARQUIDERECHOS HUMANOS (16)

Artículo 16

  1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.
  2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el matrimonio.
  3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.
Facultad de Ciencias de Granada. Fuente: iaph.es
Facultad de Ciencias de Granada. Fuente: iaph.es
Publicado en La Ciudad Comprometida
Miércoles, 25 Septiembre 2013 00:00

ARQUIDERECHOS HUMANOS (15)

Artículo 15

  1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.
  2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar de nacionalidad.
Corrral del Carbón. Fuente: iaph.es
Corrral del Carbón. Fuente: iaph.es
Publicado en La Ciudad Comprometida
Viernes, 20 Septiembre 2013 00:00

ARQUIDERECHOS HUMANOS (14)

Artículo 14

  1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.
  2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.
Edificio de los Sindicados. Granada. Fuente: iaph.es
Edificio de los Sindicados. Granada. Fuente: iaph.es
Publicado en La Ciudad Comprometida
Viernes, 13 Septiembre 2013 00:00

ARQUIDERECHOS HUMANOS (13)

Artículo 13

  1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.
  2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.
Carmen Fundación Rodríguez Acosta.Granada. Fuente: granadadetalles.com
Carmen Fundación Rodríguez Acosta.Granada. Fuente: granadadetalles.com
Publicado en La Ciudad Comprometida
Viernes, 06 Septiembre 2013 00:00

ARQUIDERECHOS HUMANOS (12)

Artículo 12

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Auditorio Manuel de Falla. Granada Fuente: granadatur.com
Auditorio Manuel de Falla. Granada Fuente: granadatur.com
Publicado en La Ciudad Comprometida
Viernes, 30 Agosto 2013 00:00

ARQUIDERECHOS HUMANOS (11)

Artículo 11

  1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.
  2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito
Palacio de Carlos V. Granada.Fuente: Iaph.es
Palacio de Carlos V. Granada. Fuente: Iaph.es
Publicado en La Ciudad Comprometida
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Viernes, 02 Agosto 2013 00:00

ARQUIDERECHOS HUMANOS (PREAMBULO)

Este pequeño paréntesis de Agosto en el blog, vamos a dedicarlo a combinar un binomio singular: la Declaración Universal de los Derechos Humanos e imágenes de arquitectura granadina, tanto contemporánea como histórica. Porque en estos tiempos de corren, no viene mal recordar lo más esencial, como son los 30 artículos que componen esta declaración. Cada dia, publicaremos un articulo con una imagen. Hoy, el preámbulo:

PREÁMBULO

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana;

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias;

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión;

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones;

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad;

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y

Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso;

Museo Memoria de Andalucía. Fuente: diariodesign.com
Museo Memoria de Andalucía. Fuente: diariodesign.com

 

LA ASAMBLEA GENERAL proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS

como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

Lunes, 15 Julio 2013 00:00

ARQUITECTURA E HISTORIA: BINOMIO NECESARIO

La complicada situación que vivimos, en la que se han venido abajo algunos de los paradigmas de la sociedad del bienestar en la que nos habían creído estar, debe ser un momento de reflexión a partir del cual podamos repensar el papel de algunos de los componentes de ese ilusorio pasado reciente.

El grado de desarrollo que se había alcanzado en ámbitos como el de la cultura o la educación, sin entrar a valorar otros más vitales como la sanidad, se mostraba en toda su claridad en la disponibilidad que una sociedad cada vez más formada y exigente alcanzó a tener de su tiempo y ocio. Reflejo de una esperanza de vida cada vez más prolongada, uso niveles de educación altos y en algunos casos del acceso de un número cada vez mayor de mujeres al mercado de trabajo, la demanda de los valores culturales se habían convertido en piezas angulares de iniciativas de desarrollo. Así nos lo hicieron creer los gobernantes de un país que sostiene el 10 % de su producto interior bruto en un turismo que lo visita demandando no sólo sus bonanzas climatológicas, sino estimulado por la posibilidad de disfrutar del legado que nos ha dejado como herencia un rico pasado histórico, reflejado en un patrimonio amplio y diverso, y que contribuye a reafirmar su identidad a través de manifestaciones materiales e inmateriales que activan la memoria de una sociedad que encuentra en ellos su mejor reflejo.

Misión en Baja California. Fuente: Miguel Ángel Sorroche
Misión en Baja California. Fuente: Miguel Ángel Sorroche

Esa cada vez más amplia y compleja realidad de lo patrimonial, es reconocida hasta la saciedad en innumerables tratados y declaraciones internacionales y en la revisión de las leyes nacionales que lo protegen. Entendido en su dimensión pública, el patrimonio requirió paralelamente del desarrollo de unas herramientas que hicieran frente a su gestión. Un reconocimiento de valores que han de ser conservados y transmitidos al público a través de ejercicios de difusión que faciliten la accesibilidad a los mismos. El principio de que se valora y conserva lo que se conoce, adquiere en este caso mas sentido si cabe, si atendemos a los intereses de diversa índole que encierra su manipulación y que curiosamente en períodos de bonanza parecen subyacer a la realidad que los contempla y que solo salen a la luz en períodos de extrema conflictividad como es el caso de los ataques que reciben durante los conflictos bélicos, mostrando la especial sensibilidad que sobre ellos se tiene en cuanto a su preservación.

 No cabe la menor duda que la conservación y gestión del patrimonio se nos muestra como una dualidad de complicada resolución. Un vínculo cuya relaciones contradictorias debe encontrar el equilibrio para garantizar que sea un proceso prolongado en el tiempo, chocando en su necesaria eficiencia con el derecho a su disfrute. Para alcanzar esos objetivos debe contar con profesionales formados que hagan frente a la transversalidad de la situación, más que como problema, como síntoma enriquecedor de la complejidad de la realidad a tratar.

 El papel que los historiadores del arte deben tener dentro de los procesos de gestión y conservación del patrimonio requiere ser revisada. La constante demanda por un reconocimiento implícito de su importancia y necesaria presencia, frente a quienes lo tachan de intrusismo, muestra en cualquier caso ciertas incongruencias ante la falta de un amparo legal que regularice la situación. Si bien es cierto, que desde el ámbito académico nada se discute a la hora de elaborar los programas docentes en sus distintos niveles o en la presentación de proyectos de investigación donde se exigen propuestas multidisciplinares, es en el ámbito del mercado laboral donde queda camino por recorrer.

Patios de los Leones de la Ahambra. Fuente: propia.
Patios de los Leones de la Ahambra. Fuente: propia.

 Como disciplina, la historia del arte ha sabido abordar el problema patrimonial de la misma manera que éste ha evolucionado en su concepto junto a la sociedad que lo valora, en un ejercicio de  dinámica y adaptabilidad sin precedentes. Lejos del análisis particular del objeto desde su componente plástica, la posibilidad de integrarse en grupos multidisciplinares ha dotado a los historiadores del arte de cierta versatilidad. Ello los hace necesarios en la integración de acciones encaminadas a la valoración de los componentes patrimoniales, ya sea en intervenciones puntuales de conservación, en propuestas de planificación urbana que afectan a conjuntos históricos, en la identificación de bienes muebles dentro de conjuntos importantes como los eclesiásticos, o en la redacción de expedientes de catalogación. Un largo etcétera que muestra con algunos ejemplos la diversificación en la que nos hayamos respecto a esas posibilidades de participación.

 En el caso concreto de la relación entre historiadores del arte y arquitectos, los resultados están ahí, dando la razón a quienes defienden la necesidad de conformar equipos que enriquezcan y sobre todo garanticen unos resultados óptimos a la hora de intervenir en patrimonio. La posibilidad de participar en la elaboración de informes históricos-artísticos en el caso de las acciones de restauración y conservación en el patrimonio, fueron desde hace tiempo valoradas por arquitectos que vieron en ellos los medios necesarios para tomar decisiones correctas a la hora de llevar a cabo una intervención. Del mismo modo, su papel es necesario en propuestas urbanas, en el caso de intervenciones en Centros Históricos, o la ordenación del territorio, donde cada vez más se valoran figuras como la de Paisaje Cultural impulsada por los dictámenes de la UNESCO.

 La problemática no es nueva. No cabe la menor duda de que en cualquier caso, las tendencias actuales a la transversalidad de las propuestas se reflejan en la multidisciplinariedad anteriormente mencionada y la necesidad de potenciar la transferencia entre Universidad y empresas. Las opciones son mayores que las que la actual situación de desánimo nos impide ver. Es cierto que habrá que esperar a que se den las condiciones necesarias para reactivarlas, pero también lo es que en situaciones de crisis es cuando mejor se demuestra que los proyectos impulsados por equipos integrados por profesionales de distintos sectores, son la mejor opción para superarlas.

Miguel Ángel Sorroche Cuerva

Departamento de Historia del Arte. Universidad de Granada

Asesor de GRarquitectos en temas patrimoniales.

Como ya sabreis, Antonio Muñoz Molina, el genial escritor ubentense, ha sido galardonado con el Premio Principe de Asturias a las Letras Españolas. Este Ciudadano Comprometido ha sido motivo de varias reseñas en el  blog, y aprovechando la ocasión recordamos uno de esos articulos, donde Abel, el protagonista de la novela titulada “La noche de los tiempos”, narra su particular visión sobre la evolución de la arquitectura española. Esperamos que lo disfruteis¡

MODERNIDAD Y TRADICIÓN EN LA ARQUITECTURA ESPAÑOLA, por Ignacio Abel en LA NOCHE DE LOS TIEMPOS

Portada de 'La noche de los tiempos

Madrid, Martes, 7 de octubre de 1935, 7 de la tarde, salón de actos de la Residencia de Estudiantes: Ignacio Abel, el arquitecto que dirige las obras de la Ciudad Universitaria de la capital, imparte una conferencia sobre la arquitectura española, o más bien, sobre los vínculos existentes entre la arquitectura popular española con la arquitectura funcional que postula en esos años el movimiento moderno (No en vano Ignacio estudió dos años en La Bauhaus, verdadera cuna de la arquitectura y del diseño del siglo XX).

Y os cuento esto porque Ignacio Abel es, a su vez, el protagonista de La noche de los tiempos, la última novela de Antonio Muñoz Molina, quien sin duda  hubiese sido un gran arquitecto… bueno, o quizás sí que  lo sea… o al menos sus reflexiones sobre arquitectura son tan actuales, tan sensatas y tan oportunas que necesitamos que se prodigue mucho más.

Aquí os dejo con Ignacio Abel y su conferencia:

“…La silueta de la recién llegada se recortó sin que él la viera sobre la fotografía de una fachada campesina, una casa construida a mediados del XVIII, explicó, mirando sus notas, en una ciudad del sur, ideada no por un arquitecto, sino por un maestro de obras que conocía su oficio y , literalmente, el suelo que pisaba: la tierra de la que había salido la  piedra arenosa y dorada del dintel de la puerta y las ventanas y el barro para los ladrillos y las tejas; la cal con la que se había blanqueado la fachada entera, dejando sólo al descubierto, con una intuición estética admirable, dijo, la piedra de los dinteles, labrada con delicadeza por un maestro cantero que había esculpido también, en el centro del dintel, el cáliz situado exactamente en el eje del edificio. Hizo una señal para que pasaran a la siguiente diapositiva: un detalle del ángulo del dintel; señaló con el puntero la diagonal de la juntura entre dos sillares que formaban la esquina, en la que dos fuerzas contrarias se equilibraban entre sí, con una precisión matemática todavía más asombrosa porque probablemente quieres concibieron el edificio y lo construyeron no sabían leer ni escribir. La piedra y la cal, dijo, los muros gruesos que aislaban igual del calor que del frío; las ventanas pequeñas distribuidas según un orden irregular relacionado con la inclinación de los rayos solares, jugando a eludir la simetría obvia; la cal blanca que la reflejar el máximo de luz solar hacía más suave la temperatura interior en los mese de verano. Con argamasa y cañas crecidas junto a los arroyos cercanos se hacía un aislante natural para los techos de las habitaciones más altas: la técnica era sustantivamente la misma que se había usado en Egipto y en Mesopotamia. Los arquitectos de la escuela alemana –“yo mismo entre ellos”, apuntó sonriendo, sabiendo que se escucharían risas en la sala- hablaban siempre de construcciones orgánicas; qué podía ser más orgánico que aquel instinto popular para aprovechar lo que estuviera más a mano y adaptar flexiblemente un vocabulario intemporal a las condiciones inmediatas, al clima, a la forma de ganarse la vida y a las necesidades del trabajo, reinventando formas elementales que siempre eran nuevas y sin embargo, nunca condescendían al capricho, que resaltaban en el paisaje y al mismo tiempo se fundían en él, sin ostentación y sin repetición mecánica, transmitiéndose a lo largo del país y de una generación a otra como romances antiguos que no precisan ser trascritos porque sobreviven a la corriente de la memoria popular, en la disciplina sin vanagloria de los mejores artesanos. Al fondo de la sala, a pesar de la penumbra, adivinaba o casi distinguía la sonrisa aprobadora del profesor Rossman, inclinado hacia delante para no perder ninguna de aquellas palabras españolas: la intuición de las formas, la honradez de los materiales y de los procedimientos; patios empedrados con guijarros de río trazando un ritmo visual giratorio; tejas que se ajustaban entre sí con la precisión orgánica de las escamas de pescado.(Otra vez había dicho esa palabra: de ahora en adelante debería evitarla). Según hablaba en el entusiasmo disipaba la vanidad y sus gestos perdían la rigidez del principio, que quizás  sólo Adela había advertido, igual que advertía cómo su voz se iba volviendo más natural. Mostraba un patio empedrado con columnas y con un aljibe en el centro que podía haber estado en Creta o en Roma pero que pertenecía a una casa de vecinos de Córdoba: su forma tan ajustada a su función que había perdurado con sólo variaciones menores a lo largo de varios milenios; la luz y la sombra se modelaban igual que la materia; la luz, la sombra, el sonido; el chorro de agua de un aljibe refrescando un patio; la opacidad de los muros hacia el exterior: la luz diurna que entra desde arriba y se difunde por habitaciones y zaguanes. ¿Quién tendría la petulancia de afirmar que la arquitectura funcional- había estado a punto de  decir: orgánica- era una invención del siglo XX?. Pero era una estafa imitar, parodiándolas, las formas exteriores: había que aprender de los procesos, no de los resultados; la sintaxis de un idioma y no palabras sueltas; el hierro, el acero, las anchas láminas de cristal, el  hormigón armado, tendrían que usarse con la misma conciencia de sus cualidades materiales con que el arquitecto popular usaba las cañas o la arcilla o los cantos de finos agudos con los que levantaba una tapia divisoria, aprovechando instintivamente la forma de cada piedra para ajustarla a las otras, sin empeñarse en someterla a un molde exterior. Mostraba la foto de una choza de pastores hecha de paja y de juncos entretejidos; la del interior de un refugio en el monte en el que con cantos sin argamasa se había armado una bóveda que tenía la áspera solidez de un ábside románico. El azar en la forma de cada laja se convertía en necesidad al ajustarse como una afinidad magnética a la forma de otra. Y en el fondo de todo actuaba el instinto popular de aprovechar lo escaso, el talento de convertir en ventajas formidables las limitaciones. Hasta ahora en las fotos se habían visto sólo edificios. Sonó el clic del proyector y la pantalla entera fue ocupada por una familia campesina posando delante de una de las chozas con aleros de pasa y de juncos admirablemente entretejidos. Caras oscuras miraban con los ojos fijos a la sala, ojos grandes de niños descalzos, barrigudos, vestidos con harapos; una mujer embarazada y flaca, con un niño en brazos; un hombre enjuto a su lado, con una camisa blanca y un pantalón atado a la cintura con una cuerda, con abarcas de esparto. En la sala de la Residencia la foto tenía algo del testimonio de un viaje a un país remoto, sumido en tiempos primitivos. Igual que antes había indicado con el puntero los detalles de la arquitectura ahora Ignacio Abel señalaba las caras que él mismo había fotografiado sólo unos meses atrás en un pueblo de fantasmagórica pobreza en la Sierra de Málaga: la arquitectura no consistía en inventar formas abstractas, la tradición popular española no era un catálogo de pjntoresquismos para enseñar a los extranjeros o para usar decorativamente en el pabellón de una feria; la arquitectura de los nuevos tiempos había de ser una herramienta en el gran empaño de hacer mejores las vidas de los hombres, de aliviar el sufrimiento , de traer la justicia, o mejor todavía, o dicho de una manera más precisa, de hacer accesible lo que esa familia de la foto no había visto nunca y ni siquiera sabido que existía, el agua corriente, los espacios ventilados y saludables, la escuela, el alimento suficiente y a ser posible sabroso; no un regalo, sino una devolución; no una limosna sino un gesto de reparación por el trabajo nunca recompensado, por la destreza de las manos y la finura de las inteligencias que habían sabido elegir los juntos mejores y trenzarlos lo mismo para sostener un tejado de paja que para hacer un cesto, la arcilla más adecuada para enjalbegar los muros de una choza. De lo que esa gente ha creado a lo largo de siglos viene casi lo único sólido y noble en España, dijo, lo original e incomparable, la música y los romances y los edificios, conmovido, advirtió Adela desde la primera fila compartiendo íntimamente su emoción, aunque no le veía bien la cara, pero sí escuchaba con claridad su voz. Ignacio Abel se esforzaba en contener una efusión que lo tomaba por sorpresa y que no sabía bien de dónde brotaba, ascendiendo desde el estómago, como poseído de golpe no ya por la rememoración de su padre y de los albañiles y canteros que trabajaban con él, los que levantaban edificios y pavimentaban calles y horadaban zanjas y túneles y luego desaparecían de la tierra sin dejar rastro: también por la conciencia de los que vivieron antes, los campesinos de varias generaciones atrás de los que él mismo procedía, los que vivieron y murieron en chozas de barro idénticas a la de la foto, tan pobres, tan obstinados, tan sin porvenir como esa gente cuyas caras se difuminaban, cuando la luz de la sala se encendió sin que se apagara todavía el proyector fotográfico…”