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García de los Reyes participa en las Jornadas de Sostenibilidad en Espacios Naturales Protegidos
Todos los municipios que poseen parques naturales en España, se dan cita en La Alpujarra granadina desde el pasado miércoles para analizar la “Sostenibilidad en espacios naturales protegidos” dentro de las XIII JORNADAS SOBRE MUNICIPIOS Y PARQUES NACIONALES. Organizado por la Asociación de Municipios con Territorio en Parques Nacionales, y coincidiendo con la Asamblea Anual, también servirá para analizar y exponer la experiencia del planeamiento del Barranco del Poqueira, el único plan urbanístico que estará presente en las jornadas.
Joaquín Araujo, naturalista y divulgador de temas ambientales en diversos medios de comunicación, también participará como ponente, entre otros muchos, junto al arquitecto y urbanista Juan Carlos García de los Reyes.
Estas jornadas se están celebrando en el Parque Natural de Sierra Nevada desde el 30 de septiembre al 4 de octubre de 2009.
PROGRAMA
DIA 30 SEPTIEMBRE. Miércoles.
Recepción de los/as participantes
21:30 Cena en Capileira
Alojamiento en Capileira
DIA 1 OCTUBRE. Jueves.
8:00 Salida de Capileira hacia Nevada con parada de 15 minutos en Mecina Bombarón. En la piscina
11:00 Inauguración de las XIII Jornadas sobre Municipios y Parques Nacionales.
11:30 “Sostenibilidad y espacios protegidos. El caso andaluz.”
• Juan Jesús Jiménez Martín. Viceconsejero de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.
• Rocío Espinosa de la Torre. Directora General de Sostenibilidad en la Red de Espacios Naturales. Junta de Andalucía.
• Juan Pedro Castellano. Red de Espacios Naturales. Junta de Andalucía.
12:00 Pausa – Café
12:30 “X Aniversario de la declaración del Parque Nacional de Sierra Nevada” Javier Sánchez Gutiérrez. Director del Espacio Natural de Sierra Nevada.
12:50 “Plan de turismo sostenible de la Comarca de Doñana». José J. Chans Pousada. Gerente Espacio Natural de Doñana. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía
13:15 Experiencias de gestión en municipios con territorio en Parques Nacionales
• MONFRAGÜE. “Parque Nacional de Monfragüe y el municipio de Serrejón” Manuel García del Rey. Ayuntamiento de Serrejón
• DOÑANA. «Biodiversidad en Aznalcázar». Dolores Escalona Sánchez. Alcaldesa. Ayuntamiento de Aznalcázar
• SIERRA NEVADA. «Recuperación, mantenimiento y transmisión de la cultura tradicional» Adolfo García de Viana-Cárdenas. Presidente de la Asociación Cultural Abuxarra.
14:00 Almuerzo en Laroles (Nevada)
15:30 Visita a los núcleos de Nevada con concierto de música de cuerda en la Iglesia de Júbar
17:30 Salida hacia Trevélez
19:30 Visita a un Secadero
20:30 Reunión de la Junta Directiva de la Asociación
21:00 Primera sesión de la Asamblea de AMUPARNA (Restringido miembros de AMUPARNA)
22:00 Cena con degustación previa de jamón de Trevélez
Alojamiento en Capileira
DIA 2 OCTUBRE. Viernes
8:00 Salida de Capileira hacia Pitres (La Taha)
8:40 «Consejo de Participación Escolar del Espacio Natural de Sierra Nevada» Charla expositiva sobre Flora y Fauna. Alumnado 2º E.S.O. I.E.S. «Sulayr»
9:15 “Políticas de desarrollo rural, políticas agrarias y sostenibilidad”
• Jacinto Ayuso González. Consejero Técnico de la Subdirección General del programa y coordinación. Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino.
• Alcaldes y representantes de AMUPARNA.
10:00 Pausa – Café
10:30 “Experiencia de la creación de la Asociación de municipios de la Comarca de Doñana”
• José Solis de la Rosa. Alcalde de Villamanrique.
• Francisco Bella Galán. Alcalde de Almonte. Presidente de AMUPARNA.
10:50 «Urbanismo en el Barranco del Poqueira»
• Juan Carlos García de los Reyes. Arquitecto y urbanista. GR-Arquitectos.
11:15 ”Desarrollo sostenible en el nuevo escenario de las competencias de los Parques Nacionales”
• Representante del Organismo Autónomo de Parques Nacionales.
• D. José Félix García Gaona. Director General de Biodiversidad y Paisaje. Consejería de Medio Ambiente, Ordenación del Territorio e Infraestructuras. Gobierno del Principado de Asturias.
• Francisco Bella Galán. Alcalde de Almonte. Presidente de AMUPARNA.
12:15 «Naturaleza y sostenibilidad: diálogos desde la razón al sentimiento»
• Joaquín Araujo. Naturalista y divulgador de temas ambientales en diversos medios de comunicación. Premio Global 500 de la Organización de las Naciones Unidas.
• Rafael Hernández del Águila. Profesor de Ciencias Ambientales y Geografía, Universidad de Granada.
13:30 Mesa de trabajo; “Observatorio de la Sostenibilidad Española y municipios con territorios en Parques Nacionales: posibilidades de futuro”
• Pilar Álvarez-Uría. Observatorio de la Sostenibilidad Española.
• Francisco Bella Galán. Alcalde de Almonte. Presidente de AMUPARNA.
14:30 Salida hacia Pampaneira
Almuerzo
16:30 Visita a Pampaneria
18:30 Salida hacia Mecina – Fondales (La Taha).
19:00 Concierto del programa de Música en las Montañas. Era de Mecina.
• El Coro de La Taha, Cat Jary, Chris Zeul y Christoph Klein
20:15 Visita a Fondales
21:00 Cena en Mecina-Fondales
Alojamiento en Capileira
DÍA 3 OCTUBRE. Sábado.
08:30 Excursión nº 1: Viaje en autobús al Alto del Chorrillo y ruta de senderismo por las cumbres de Sierra de Nevada.
10:00 Excursión nº 2: Viaje en autobús al Alto del Chorrillo.
14:30 Almuerzo en Bubión
Visita a Bubión
17:30 Reunión de la Junta Directiva de la Asociación.
18:00 Segunda sesión de la Asamblea de AMUPARNA. Salón de Actos del Ayuntamiento de La Taha. (Restringido para miembros de AMUPARNA)
18:30 Clausura de la Asamblea
19:00 Visita – Merienda en Busquístar
21:00 Visita Paraje Fuente Agria (Pórtugos)
21:30 Cena en Pórtugos
Verbena de despedida en Pórtugos
Alojamiento en Capileira
DÍA 4 OCTUBRE. Domingo.
Salida de autobuses hacia el aeropuerto, estación autobuses y/o tren.
La visión conjunta de las texturas
Por Armando P. Martínez Alfaro. Arquitecto
La visión conjunta de distintas texturas resulta crucial para el dialogo entre el observador y lo observado. Por ejemplo la textura de la launa o de una piedra pizarra, puede convertirse en punto focal de un paisaje. En el caso de las construcciones, las texturas de paredes y cubiertas resultan fundamentales en la percepción visual de la escena. La diversidad de materiales de construcción existentes en el mercado constituye una ayuda importante para la elección del recubrimiento adecuado del edificio y sobre todo la disminución del impacto ambiental.
La textura se puede definir de tres maneras diferentes, según el criterio que se emplee:
a) Como atributo a un objeto: es la disposición que poseen los elementos microscópicos constitutivos de un cuerpo o tejido. Es una definición genérica que afecta más al aspecto material que al visual.
b) Como propiedad óptica: es la manifestación visual que da la relación de entre luz y sombra motivada por las variaciones existentes en la superficie de un objeto. La formación de la textura resultará por la manera de reflejar la luz (difusa o especular): texturas mates y brillantes.
c) Como atributo de una escena: es la agregación de pequeñas formas o mezclas de color que constituyen un modelo continúo de superficie. Se manifiesta no solo sobre los objetos individualizados sino también sobre las superficies compuestas.
La textura dependerá de la distancia. Así podremos distinguir entre infratextura (ej.. rugosidad de la piedra), textura (la disposición de las piedras en una fachada) y supratextura (el conjunto de fachadas de un pueblo).
Por lo tanto, los arquitectos tenemos la obligación de estar comprometidos espacialmente con estos tres “tipos” de texturas. Como ejemplo podría mencionar un pueblo “X” a cierta distancia no será posible distinguir cada una de las piedras como objetos individualizados, sino que la masa se percibirá como una superficie compuesta por las fachadas de los diferentes edificios.
A continuación se puede observar algunos tipos de texturas y su apreciación de diferentes puntos de de vista.
Las texturas
Adquieren gran importancia en la percepción de los núcleos de la comarca las texturas resultantes del empleo de los materiales propios del entorno. Los muros de lajas de pizarra, y los gruesos revestimientos a base de sucesivas capas de cal, conforman los acabados predominantes, estando presentes en todos los elementos que definen la escena urbana (casas, muros de contención, tinaos, lavaderos, fuentes, etc…).
Destacan asimismo las texturas de las maderas empleadas en puertas y ventanas, y la diversidad de pavimentos realizados con lajas de pizarra.
El encalado y la piedra
Por Mª José Gámez Portillo. Arquitecta Técnica
La utilización de estos materiales está condicionado por razones evidentes: aprovechamiento de los recursos disponibles (si hay piedras gratis y cercanas, no tiene sentido comprar ladrillos) añadido a las dificultades para su transporte.
La cal es un producto natural que exige muy poco procesado para su utilización, por lo que es un material ecológico, siendo su principal desventaja la necesidad de mantenimiento periódico (prácticamente anual).
Además de ser utilizada como elemento higienizador y embellecedor también le da a los muros la transpiración necesaria, por lo que el encalado es un buen sustituto de pinturas acrílicas o plásticas que son bastante más impermeables. Su color blanco hace que refleje la radiación solar, con lo que los muros absorben menos energía calorífica, obteniendo así interiores más frescos en las viviendas.
Esta técnica del encalado es muy sencilla y económica y se sigue utilizando en la actualidad en numerosos nucleos de población aunque puntualmente se han modificado los colores o se han colocado aplacados en fachadas.
El uso de la launa se remonta a la Edad del Cobre-Bronce, en el asentamiento de los Millares. Ha sido el material característico de las cubiertas de la mayor parte de los pueblos del sur de España. Estéticamente se integra perfectamente en su entorno igualándose casi con el terreno que le rodea. En algunos lugares (una minoría considerable) se ha conservado y se sigue utilizando como cubrición de la vivienda, sin embargo en los primeros, está siendo olvidada decantándose por cubiertas de teja curva o de fibrocemento consiguiendo así una arquitectura contaminada.
Existen núcleos de población en Granada y concretamente en la falda de la sierra donde no se ha fomentado con el paso del tiempo, la utilización de los materiales anteriormente descritos, bien porque los nuevos (teja, o en el peor de los casos placas de fibrocemento,…) eran más fáciles de colocar, bien porque no necesitan mantenimiento. Con lo que en dichas poblaciones nunca se ha tenido conciencia de restauración, de conservación del patrimonio o como poco conservadora de la construcción tradicional haciendo muy al contrario de la realidad alarde de ello.
Buena culpa de ello la tiene una buena, o mala en este caso, redacción de la normativa de cada municipio, que en cada caso debería ser algo más restrictiva con las formas de construir, con los materiales de revestimiento a utilizar, con las alturas permitidas, etc, y con ello, definir más concretamente el aspecto que debería tener nuestro pueblo, así nunca tendríamos una falsa imagen de lo que son pueblos típicos y tradicionales.
La cal y la launa
La cal se introduce como elemento higienizador y embellecedor, tratándose del único elemento utilizado en la construcción tradicional que es ajeno al entorno más próximo. En cualquier caso, su presencia generalizada en todos los núcleos de la comarca, los singulariza haciéndolos destacar por el contraste con los terrenos oscuros en los que se asientan. De esta manera se ha convertido en uno de los elementos más significativos en la percepción de los pueblos de la comarca, y cualifica de manera especial el espacio urbano al estar presente tanto en las fachadas de las casas, como en los muros de contención de los huertos urbanos, petos y barandillas, etc…
La launa es el revestimiento por excelencia, empleado en las cubiertas como material impermeabilizante. La presencia de una cierta proporción de limos en su composición hace que admita una menor cantidad de agua que otras arcillas, y que tenga contracciones y fisuraciones más bajas. Su color plateado brillante la convierte en un material reflectante que ayuda a mantener las condiciones térmicas del edificio.
La combinación entre estos dos elementos es lo que determina en mayor medida la singular belleza de los pueblos alpujarreños.
El tinao. Puente de Solidaridad
Por Santiago Salas Martín. Arquitecto
El tinao es, sin duda, el elemento más representativo y singular de la Alpujarra, muestra la sinceridad de su arquitectura a través de sus materiales y técnicas constructivas, y nos enseña que la necesidad agudiza el ingenio e incrementa la solidaridad entre vecinos, puesto que, además de ser un espacio mágico en el que los límites entre lo público y privado se diluyen, permite que el vecino de la casa de cota superior tenga acceso directo al terrao de la vivienda de cota inferior y pueda disfrutar de él.
En la sociedad actual, en la que ni siquiera conocemos el nombre de los vecinos de nuestra escalera, esto es un aspecto que nos resulta cuanto menos llamativo y nos dice mucho del carácter de su gente.
Actualmente, la mayoría de estos pueblos se están dotando de planeamiento urbanístico con contenido de protección, para preservar su arquitectura tradicional, sus valores paisajísticos, naturales y etnológicos. Entre las medidas adoptadas por los planes urbanísticos está la elaboración de un catálogo de elementos protegidos. En los seis municipios, en los que el equipo de GR arquitectos está trabajando, hemos inventariado y protegido 285 viviendas con tinaos y porches, y a alguno de ellos le hemos dado el mismo grado de protección que a las iglesias del lugar.
Nuestra labor profesional en estos pueblos es algo complicada y requiere de una gran labor didáctica. Es difícil explicarle a alguien no iniciado en materia de urbanismo, que para poder construir una casa en la parcela que heredó de sus padres, tendrá que ceder terrenos por ejemplo para espacios libres, cuando a menos de 5 minutos andando puede disfrutar de los mejores “jardines” y paisajes que el hombre es capaz de realizar, como son los huertos abancalados.
Creo que las medidas de protección que las administraciones están promoviendo para la preservación de los valores de esta tierra (como por ejemplo la declaración del Conjunto Histórico del Barranco del Poqueira o la del BIC Sitio Histórico de la Alpujarra Media y La Tahá), debe llevar aparejada otras iniciativas de apoyo y ayuda para que la gente que vive este lugar tome conciencia del extraordinario patrimonio que, sin saberlo, están gestionando, sin sentirse perjudicadas y asfixiadas con tantísima restricciones a las que se están viendo sometidos.
Los tinaos
Lo más original de la tipología alpujarreña son los tinaos o porches, espacios de transición entre el espacio público y el privado que se configuran como un espacio esencial de sociabilidad, de interacción.
Como extensión del uso agrícola, el tinao es una plataforma que recubre, total o parcialmente, la calle situada al Sur de la casa y prolonga el piso de la habitación ante la fachada principal. Su parte baja sirve de abrigo a las operaciones de carga y descarga. Su parte superior, es utilizada, en principio, para el secado de alimentos, siendo un lugar de reunión muy apreciado entre los vecinos. Su situación sobre la calle lo convierte en el único punto desde donde se ven todas las casas vecinas. En verano, su sombra inferior es apreciada, y en invierno, las mujeres se reúnen sobre él para realizar algunas tareas agrícolas o para conversar.
El tipo más sencillo, consistente en una plataforma que vuela sobre la calle apoyándose sobre pilastras de lajas de pizarra o sobre la construcción al otro lado de la calle, adquiere mayor complejidad en otras soluciones, cubiertas con otro techo, o completamente cerradas.
Conservación y nuevas técnicas constructivas
Por Rafael Heredia Moreno. Arquitecto Técnico
Muy a menudo los técnicos nos vemos abocados a combatir en una batalla interna a la hora de diseñar las soluciones constructivas de los que se componen nuestros edificios cuando están situados en enclaves de valor: La batalla la libran por un lado las situaciones más románticas abocadas a un conservadurismo de la estética y de los técnicos tradicionales de construcción.
Por otro lado, tenemos la intención de aplicar las nuevas técnicas y materiales para mejorar las condiciones económicas, energéticas, de sostenibilidad, además de ceñirse a un cumplimiento estricto de la normativa existente.
Este conflicto carece de importancia cuando se produce en fueros y foros internos, pero se magnifica en sobremanera cuando los técnicos nos erigimos en firmes defensores de una de las dos posturas, especialmente cuando las funciones de éstos es velar por la protección de núcleos urbanos de valor o protegidos. Ni que decir tiene que parte de riqueza cultural de nuestros pueblos (que no hay que confundir con el potencial turístico) reside en su “caracterización” arquitectónica.
Pero, ¿no es cierto que dicha caracterización proviene de una evolución anterior? ¿No sería igualmente interesante dejar que la modernización de los sistemas constructivos se inyectara en las venas del medio rural? Lo que no tiene sentido es una obsesión por la estética rural que lleva a la adulteración de la arquitectura tradicional en la realización de esqueletos modernos “siliconadas” con porches de piedra, madera y cal.
En un intento de combinar sistemas estructurales y cerramientos primarios y secundarios modernos con acabados tradicionales terminamos generando construcciones cuya energía contenida no es proporcional, ni a su eficacia energética, ni a la sostenibilidad que corresponde entorno de éstas características. Tarde o temprano las autoridades y los técnicos que los asesoran tendrán que reunirse y unirse a los diseñadores y redactores de normativas para pormenorizar soluciones totalmente adoptadas a éstos entornos y crear así una nueva arquitectura respetable con el ambiente, la economía, la tradición y el progreso.
Una nueva arquitectura a proteger que enriqueciera nuestros pueblos en sus facetas vitales y artísticas.
Materiales y técnicas constructivas
La arquitectura de la Alpujarra-Sierra Nevada responde a una relación estrecha con el medio natural en el que se sitúa y en esto influye, decisivamente, la elección de los materiales obtenidos directamente del entorno más próximo.
La respuesta a las necesidades constructivas elementales en un medio ,económicamente pobre conlleva al uso de los materiales que se tenían al alcance de la mano, materiales abundantes y de fácil disponibilidad.
Los materiales constructivos fundamentales empleados son la piedra y la madera, mediante los cuales se consigue resolver todo el sistema constructivo tradicional. Estos materiales son utilizados para los tipos de construcciones que se realizan en la zona: casas, cortijos, eras, albercas, acequias, puentes, muros de contención en calles y aterrazamientos, apriscos, pavimentado, etc…
El sistema constructivo se basa en la agregación de los materiales, resolviéndose los encuentros sin encastres complejos. De esta manera, mediante la superposición de pequeños elementos, se consiguen construcciones de gran flexibilidad estructural, que se van “acomodando” en el terreno respondiendo eficazmente a los movimientos del mismo.
Los sistemas constructivos tradicionales son de fácil ejecución y suelen ponerse en práctica por personas no expertas, no siendo necesario el empleo de maquinaria especializada.
La naturaleza de los materiales empleados y el tipo de construcciones hace necesaria la realización de trabajos de mantenimiento esporádicos para posibilitar la correcta conservación de las casas. Esto hace que las construcciones abandonadas se degraden rápidamente.
El elemento más utilizado es la piedra que se encuentra en la superficie de la tierra. Se trata de esquistos de pizarra, que presentan una notable ventaja frente a otros materiales al dividirse fácilmente en piezas menores. Al ser un material exfoliable permite obtener también una variada gama de espesores lo que es fundamental para la organización de las fábricas y para la resolución de problemas delicados, como los aleros y remates de todo tipo.
En los muros, esta piedra se une con una argamasa muy pobre que consiste en arcilla y agua a la que se añade cal ocasionalmente. Los mampuestos de piedra se colocan en hiladas irregulares, echando a continuación la argamasa, que rellena los huecos y recibe la hilada siguiente, consiguiendo una estanqueidad mayor que en los muros de los bancales.
La cimentación se resuelve con escasas zanjas superficiales, con una base suficiente para hacer trabajar al terreno.
El muro tiene dos funciones elementales: la estructural y la de cerramiento. Su gran inercia térmica y las escasas dimensiones de los huecos hace que su comportamiento frente a los elementos climáticos sea bastante bueno. La ausencia de grandes huecos (incluso las puertas son de tamaño muy reducido) simplifica también la construcción al resolverse los mismos mediante adintelamientos muy sencillos.
Los aleros se resuelven mediante lajas de pizarra también. Una hilera de piedra en el borde, llamada castigadera comprime o sujeta una laja de mayor tamaño que es la que actúa como alero.
El otro material básico es la madera de castaño, abundante en la zona, cuyas propiedades la hacen especialmente útil para la construcción de vigas, forjados e incluso para la carpintería de exteriores. Se trata de una madera fácil de trabajar; dura, aunque menos que la de roble; estable si el proceso de curado ha sido lento; y de un envejecimiento lento aún en condiciones adversas.
La construcción del forjado es otro proceso de agregación. Los rollizos de castaño se apoyan simplemente en los muros y perpendicularmente a aquellos se colocan las alfanjías que son trozos irregulares de ramaje de castaño a modo de una red tupida sobre los rollizos. Sobre este entramado se disponen lajas de piedra que se ceban superficialmente con el malhecho, que no es sino barro apisonado.
Cambio + Conservación
Por Carolina Minola Foti. Arquitecta
Las primeras casas de la Alpujarra reflejaban un modo de vida totalmente acoplado y mimetizado con su entorno. Respondían a una sociedad que se basaba en la agricultura y en donde las casas se constituían con espacios que albergaban las necesidades básicas y actividades del campo. A nivel de conformación de la vivienda como envolvente se proyectaban las mismas a través de una arquitectura vernacular, utilizando la piedra y la madera del lugar.
A su vez, la implantación refleja una sociedad marcada por su entorno inhóspito, donde el respeto por las vistas se traduce en un juego de volúmenes a diferente cota que conforma una unidad perfecta con la montaña.
Pero, ¿qué sucede cuando un paraje de estas características se convierte en bien de interés cultural. ¿Se pueden armonizar las nuevas necesidades y modos de vida con la conservación de su entorno?.
La composición de la vivienda unifamiliar, definida como conjunto de espacios y aplicación de tecnologías, ha ido cambiando y lo seguirá haciendo, ya que como seres humanos nos seguimos desarrollando, no solo a nivel individual sino como sociedad. Por medio de la globalización, nos vemos afectados por nuevas necesidades y metodologías técnicas, las cuales vamos incorporando de forma inherente a nuestros nuevos modos de vida.
En la actualidad como profesionales, uno de los problemas a solucionar es el de compatibilizar las nuevas técnicas sin degradar a un entorno de gran carga cultura, pero sin que este nos deje paralizados a la hora de actuar. Debemos de intervenir a conciencia sin hacer replicas obsoletas de elementos del pasado que no dan respuesta a las nuevas necesidades presentes o futuras.
Creo que debemos apostar por el “cambio certero”, para lograr mejorar la “conservación” de nuestros bienes y poder generar de esta manera un entorno coherente que revalorice lo existente, sin perjudicar o acotar nuestras nuevas construcciones.






