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Los desafíos para lograr una Amazonía sostenible
Me encantan las cadenas de mensajes. Esas en las que a raíz de una primera reflexión se van sucediendo los comentarios de unos y otros, hilvanándose un discurso coral lleno de emociones… Y lo cuento porque de algo así ha sido testigo La Ciudad Comprometida en estos días.
Mirad, todo empezó con mi post “Es tiempo de actuar” en el que os contaba una serie de acciones esperanzadoras que en Europa y en España estaban surgiendo a cuenta de la reciente Cumbre del Clima. Y en eso que Ana, desde Hernani (País Vasco, España) me mandó un bellísimo mensaje:
“He vivido mucho, he sufrido, he reído, he gozado… Pero te puedo asegurar que lo único que nunca me ha defraudado es la naturaleza. Jamás. Es lo único que realmente me ha dado vida… si cada uno buscáramos dentro y profundizáramos nos daríamos cuenta de que es nuestra madre. Que venimos de ella. ¿Y qué hijo mata a su madre?”
Que a su vez dio lugar a un nuevo post que le tomó prestado el nombre y que a su vez, entre otras muchas, recibió las palabras sentidas que Gisela nos mandó desde Bogotá (Colombia):
“Podemos seguir excusándonos mientras acabamos los animales, los árboles, los ecosistemas..., irresponsables y soberbios. La codicia reina. Hoy más que nunca se requiere nuestro compromiso con él, de eso depende la vida de todos.
La contribución de los arquitectos y su cambio en el diseño de ciudades es esencial en esta era del Antropoceno.”
Gisela Paredes Leguizamón es catedrática en planeación urbano/regional en la universidad La Gran Colombia, y es una apasionada luchadora en defensa de La Amazonía, y con ella he tenido el honor de coincidir en diversos foros profesionales. Pues bien, Gisela me acaba de mandar una recientísima publicación de la que es autora (auspiciada por el gobierno de su país), a la que podéis acceder pinchando en la imagen, en la que traza el camino para que las políticas territoriales sean sostenibles en este delicado espacio:
“Nos proponemos destacar los retos y oportunidades ambientales más significativos para el desarrollo territorial de la amazonia, que consideramos tienen que ver con cinco aspectos principales:
-
- el control a la deforestación;
- la consolidación de una economía forestal;
- el cumplimiento de la Sentencia 4360 de 2018 que reconoció a la amazonia como sujeto de derechos;
- la contribución a la protección de los derechos de las comunidades étnicas
- y el cumplimiento de los compromisos del acuerdo de paz.”
Se trata de una bella y pedagógica publicación con la que se quiere ilustrar a todos los actores políticos, institucionales y sociales de Colombia implicados en La Amazonía “para fortalecer los procesos de formulación de los planes de desarrollo, con la certeza de que estos planes constituyen la carta de navegación de los territorios en un momento histórico para la región y el país, pero reconociendo igualmente los grandes desafíos que afrontamos para la construcción conjunta de una amazonia sostenible.”
Así pues, como veis, unas reflexiones llevaron a otras, y finalmente nos trajeron a esta iniciativa tan comprometida con la sostenibilidad La Amazonía colombiana, en todas sus dimensiones, cuya lectura no os defraudará. Y a mí me ha parecido hermoso compartirlo con vosotros…
¡A ver si cunde el ejemplo!

Granada: ¿“Ciudad Comprometida en 2031”?
¿Por qué unas ciudades prosperan más rápidamente que otras? ¿Por qué mientras que unas pareciera que rezuman modernidad y dinamismo, a otras les cuesta salir de su ensimismamiento? ¿Por qué hay lugares en los que es más fácil que los agentes sociales se pongan de acuerdo, para definir primero e impulsar después, las cuestiones más importantes? ¿Tienen los ciudadanos las mismas oportunidades en unas ciudades que en otras?...
Ya intuís la respuesta: a pesar de contar con contextos geográfica y socioeconómicamente parecidos, sin embargo, unas ciudades son más competitivas que otras y por ende van a ser capaces de atraer mayores inversiones, por lo que sus ciudadanos tendrán mejores servicios y mayores opciones de todo tipo. Pero… ¿Y eso a qué se debe?
Mirad, en sentido positivo se me vienen a la memoria ejemplos clamorosos como el de Medellín (Colombia), una ciudad que estaba hasta hace no mucho destrozada por la violencia y la marginalidad, y que en apenas una década logró revertir ese declive colectivo para convertirse en la ciudad de moda en toda Latinoamérica. Todo un paradigma de lo que ha venido a denominarse el “urbanismo social”. https://granadablogs.com/gr-arquitectos/2011/12/30/%C2%BFvivirias-en-una-ciudad-donde/
O ya aquí, en Andalucía (España), todos hablan del milagro de Málaga, que en apenas un par de décadas ha pasado de estar identificada con el turismo de sol y playa a ser una ciudad extraordinariamente dinámica, cosmopolita y moderna, con excelentes infraestructuras de comunicaciones, culturales, portuarias y de servicios, y como consecuencia de todo ello, estar llena de oportunidades para sus gentes…
O incluso el caso de otra ciudad andaluza: Almería, que hace dos décadas supo definir las infraestructuras esenciales para modernizar la ciudad, y gracias a que también supo apostar por su ejecución hoy es mucho más próspera y eficiente. https://laciudadcomprometida.eu/component/k2/41-en-almeria-se-demuestran-las-excelencias-de-la-planificacion-urbanistica
Mientras que, en otras ciudades, como es el caso de Granada, desde donde os escribo, siempre flota en el ambiente la pesada losa de los agravios territoriales (“que habeilos haylos”) y de su pérdida de peso en el contexto andaluz… Aunque sin embargo a los granadinos les cuesta reconocer también que en ese devenir de las últimas décadas el hecho más determinante ha sido seguramente su permanente incapacidad para llegar a acuerdos colectivos… perdiéndose en interminables debates que a la postre han lastrado casi todas las iniciativas interesantes.
Y os contaba estas cosas porque hace unas semanas asistí a una interesante mesa redonda en el Colegio de Arquitectos de Granada en la que algunos ilustres colegas, de profesión (Peña, Santos, Reina) o de vocación (Isac), disertaron al hilo de la anunciada candidatura de Granada, Capital Europea de la Cultura 2031… Y aunque allí se dijeron cosas muy sensatas y pertinentes, me pareció que también debería sumarme a dichas reflexiones, aportando una visión integradora y trasversal, como suele ser la pauta de La Ciudad Comprometida, en la esperanza de que pudiera ayudar a contextualizar dicho debate, no solo en beneficio de Granada, sino que podría extenderse a otras muchas ciudades, por supuesto.
Ya que como imaginareis son muchas las ciudades y los territorios que depositan sus esperanzas de prosperidad en la obtención de títulos y reconocimientos exteriores que les pongan en el punto de mira de los turistas e inversores; o en organizar grandes eventos que conciten el compromiso de las administraciones públicas para invertir en infraestructuras que de otra manera tardarían años en llegar…
Y no digo yo que todo eso sea baladí… claro que no. Pero lo entendería mejor si antes esas ciudades (y sus gobernantes, claro) hubieran hecho de manera aplicada sus deberes para no basar su prosperidad exclusivamente en unos golpes de efecto (eventos) que el azar hará que se den o no se den, ya que la competitividad es altísima.
Por eso yo creo mucho más, muchísimo más, en el modelo de Vitoria (País Vasco, España) que fue elegida en 2010 como Ciudad Verde Europea en reconocimiento a las excelencias de su urbanismo moderado, en el que se conjuga maravillosamente su función como centro político y administrativo de Euskadi con el respeto a su patrimonio y a su cultura. Pero es que además han sido sus nuevos crecimientos urbanos, tanto aquellos a modo de ensanche de finales del siglo XIX como las actuaciones contemporáneas, los que mejor hablan del estilo de vida que han elegido sus gentes, configurando una verdadera ciudad comprometida: una ordenación urbana bien jerarquizada y armónica , un excelente sistema de parques y espacios libres, su red de recorridos peatonales y en bicicleta, su transporte público ejemplar, equilibrada distribución de equipamientos y servicios urbanos… En definitiva, una buena manera para vivir con calidad, reconocida con todo merecimiento por La Unión Europea para servir de ejemplo del resto de las ciudades.
Pero ¿Y Granada? “No solo la ciudad, claro, sino la Granada que se ha configurado antes en aglomeración urbana que en metrópoli, la de los pactos difíciles y la que gasta muchos más esfuerzos en la discordia que en la construcción de un modelo de futuro con el que caminar juntos… ¿Por qué a Granada cuyas condiciones de partida son más que optimas, le ha costado siempre tanto llegar a esos reconocimientos?” https://granadablogs.com/gr-arquitectos/2010/12/02/%C2%BFque-necesita-granada-para-ser-ciudad-de-la-cultura-y-para-ser-ciudad-verde-en-2020/

Tiene un tamaño óptimo, unos recursos paisajísticos y ambientales de primer orden, una vocación cultural y universitaria más que reconocida y apreciada, es cuna de monumentos y de espacios naturales de escala mundial, un destino turístico consolidado… Y entonces, ¿Qué es lo que falla? ¿Caminan todos en la misma dirección? ¿Existe un modelo nítido al que tender? ¿La sociedad local comparte lo fundamental?
Si echamos la vista atrás, veremos que hace apenas una década, en 2010, Granada también optó a la capitalidad europea de la cultura y no debió hacer un buen papel ya que ni siquiera pasó el primer corte. En este blog nos hicimos eco de aquella (mala) noticia y quise explicaros por qué esas otras seis ciudades españolas (Burgos, Córdoba, Las Palmas, San Sebastián, Segovia y Zaragoza), al contrario que Granada, sí que pasaron a la fase final como dignísimas candidatas:
“sea la que sea la elegida finalmente, todas ellas han dado un tremendo impulso en su modernidad y en su calidad urbana. Por eso podemos afirmar que el esfuerzo, el tiempo y el dinero que han invertido estas ciudades lo recogerán sus ciudadanos a través del mejor fruto posible: la mejora de calidad de vida en sus ciudades respectivas, con independencia del resultado final de este reto.”
Y también nos hicimos eco de las palabras del entonces presidente del Comité de Selección (Manfred Gaulhofer):
“muchas de las ciudades han invertido esfuerzo, dinero y tiempo en la preparación de sus proyectos… aunque una ciudad no llegue a la fase final el simple ejercicio de presentar la propuesta da importancia a su cultura…
Todas las candidaturas han destacado la alta participación y el apoyo de los ciudadanos y todas las ciudades han mencionado su intención de que la cultura sea un foco central en el futuro”
Y por eso desde La Ciudad Comprometida, ni cortos ni perezosos, organizamos un ciclo de debates para que los principales líderes políticos de Granada nos contasen su modelo de ciudad para el futuro, bajo el lema:
¿Qué necesita Granada para ser Ciudad de la Cultura y para ser Ciudad verde en 2020? Por tanto… ¿GRANADA CIUDAD COMPROMETIDA EUROPEA EN 2020?
Nadie duda que Granada es una ciudad universal que forma parte del imaginario de millones y millones de personas. Es que cuenta con atributos de primera magnitud (La Alhambra y el Generalife) que se ubican en un contexto urbano y natural que no hace sino ensalzarlos, configurando una ciudad única que enamora, atrae y atrapa a cuantos oyen hablar de ella y se deciden a visitarla.
Hasta el punto de que la ciudad disfruta (y sufre) un éxito, sin parangón hasta ahora, aunque todo hace indicar que no ha alcanzado aparentemente su mayor cota de visitantes. De modo que el turismo y lo turístico presiden, seguramente con mayor intensidad de lo soportable, la vida y las decisiones en importantes sectores urbanos… pero no como consecuencia de una estrategia institucional de nuestras administraciones para hacer de Granada una ciudad mucho más competitiva y con altas cotas de calidad de vida, o del establecimiento previo de un modelo de la Granada que queremos alcanzar a medio plazo, a fin de que todas las decisiones, o al menos las más relevantes, vayan orientadas en tal sentido…
Granada y su cinturón se merecen que las diferentes administraciones públicas se tomen en serio abordar los grandes retos que están pendientes desde la aprobación del POTAUG en 1999, entre los que son inaplazables la generalización del transporte metropolitano, la protección de la Vega y la implantación de estrategias de sostenibilidad, por ejemplo.
Así que, por decepcionante que pudiera parecer, resulta que los grandes retos que en 2010 propusieron para Granada, sus barrios y su metrópoli los candidatos a la alcaldía de Granada (PSOE, PP, IU y Los Verdes) fueron prácticamente los mismos que los que hace apenas unos días expresaron en el colegio de Arquitectos los expertos con vistas al 2031…¡En fin!:
- Recuperar el espacio público para los ciudadanos por su papel vertebrador de la vida cotidiana y como continente del patrimonio de la ciudad
- Avanzar en la cohesión territorial entre Granada y los municipios del cinturón.
- Un gran pacto por la sostenibilidad de Granada.
- Diseñar un proyecto de ciudad que mire al pasado, al presente y al futuro.
- Resaltar la vinculación de Granada con su paisaje cultural: urbano, de la Vega, de Sierra Nevada, el paisaje sonoro o el paisaje del agua.
- Un gran pacto social para aprobar los Planes Especiales pendientes: Albaicín, Sacromonte, Alhambra, y La Vega
Por eso, lamentablemente, los ciudadanos tenemos todo el derecho a dudar porque el tiempo va pasando y los grandes retos avanzan poco o muy poco incluso. Lo sabemos y lo percibimos. Y no se atisban vientos de trabajo coordinado entre los partidos que gobiernan, las administraciones y la sociedad local. Aunque sería extraordinario que al menos se intentase…
A mí la experiencia me dice que las apuestas de mirada larga y de larga vigencia surgieron no en legislaturas de grandes mayorías sino en periodos que requirieron construir acuerdos y consensos colectivos. Al igual que las mejores concertaciones entre las administraciones llegaron a partir de unos pactos locales sólidos previamente establecidos.
Así que en primer lugar el Ayuntamiento de Granada, aunque con la complicidad del resto de las administraciones públicas, tiene la palabra… porque como afirmó ese día uno de los expertos “Granada no se puede permitir perder la Capitalidad Europea de la Cultura en 2031”. A lo que yo añado: No solo por las innumerables consecuencias positivas que ello supondría (inversiones, notoriedad…), sino porque sería la mejor evidencia de que, al fin, Granada habría hecho sus deberes, dejando de lamentarse por lo que pudo ser y no fue, y ser capaz de soñar su futuro.
Ya que, para ser una merecida capital europea, de manera previa hay que ser una ciudad comprometida y ejemplar, en la que deban mirarse el resto de ciudades.
Y para ello se va a requerir liderazgo y mucha determinación.
FORO PROFESIONAL de La Ciudad Comprometida
Estimado colega, ya seas consultor, profesional o técnico: Sé que esto es de tu interés, y por eso te escribo.
La Ciudad Comprometida es un blog que en sus 10 años de vida ha generado algo más de 1800 post para contar de manera sencilla cuestiones complejas, facilitando la comprensión de numerosas cuestiones relacionadas con los edificios y sus instalaciones, con el funcionamiento de las ciudades, o con el territorio y sus dinámicas.
Y ahora, recogiendo la petición de numerosos profesionales, se da un paso más con la creación de un nuevo apartado, mucho más específico y técnico, totalmente gratuito, denominado FORO DE PROFESIONALES: un lugar de encuentro en el que periódicamente voy a ir “masticando” temáticas que con toda seguridad van a ser de tu interés.
Tú mismo podrás participar, ya sea con tus comentarios, ya sea proponiendo los temas a tratar o las cuestiones sobre las que quisieras conocer mi punto de vista (con el apoyo de nuestra red de asesores especializados):
- ya sea a través de un comentario a algunos de los post del propio blog,
- o ya sea escribiendo a mi correo: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.especificando nombre, dirección, y el objeto de la consulta.
Por último, para animarte te adjunto algunos de los enlaces ya publicados en este Foro:
SEAMOS CLAROS, ¿PODEMOS PREVENIR LAS INUNDACIONES?
¿QUÉ ESTÁN HACIENDO LAS CIUDADES PARA MEJORAR EL AIRE QUE RESPIRAMOS?
LOS-4-ATRIBUTOS-ESENCIALES-PARA-SER-URBANISTA
¿CUÁL SERÍA LA MEJOR MANERA DE ORGANIZAR UN ÁREA METROPOLITANA?
¿CÓMO PUEDO CONOCER EL AFORO MÁXIMO DE UN LOCAL?
Además, si es de tu interés, también te invito a suscribirte gratuitamente al Blog a través del siguiente enlace: https://laciudadcomprometida.eu/suscribete
¡Espero que nos crucemos muchas veces en la red! ¡Abrazos!
Juan Carlos García de los Reyes, autor de La Ciudad Comprometida

Lo que aprendió de su tierra: Manual de AGRICULTURA TRADICIONAL EN LA ALPUJARRA

Ayer viví en primera persona la presentación de un libro esencial: AGRICULTURA TRADICIONAL DE LA ALPUJARRA, en el que Juanjo Bonilla, su autor, aunque aparentemente describa el ciclo anual de un agricultor de La Alpujarra, sin embargo, indirectamente está contando todo lo que ha aprendido de su tierra y todo lo que la ama y la respeta, invitando al lector a comprometerse con el mundo rural, con todo lo que esto significa.
Por eso este bello libro constituye un hermoso manual para valorar en su justa medida y, por eso mismo, a perpetuar los valores ancestrales que encierra el saber del hombre popular.
Ya que al dejarnos plasmado el rastro de las tareas, usos y costumbres de la agricultura tradicional está asimismo dándole vida a esta herencia recibida de los que nos antecedieron, para que pueda ser también legada a las generaciones futuras.
Y como yo he tenido el doble honor de escribir el prólogo y de acompañarle en su presentación, quisiera invitarte a leer lo que les dije a los allí presentes…
PRESENTACIÓN DEL LIBRO:
AGRICULTURA TRADICIONAL DE LA ALPUJARRA Juanjo Bonilla
LAUJAR DE ANDARAX (Andalucía, España) 25 de enero

Querido amigo Juanjo, queridos amigos de Laujar de Andarax, queridos amigos de La Alpujarra, aunque lo que hoy nos ha reunido es la presentación de la última de las publicaciones de Juan José Bonilla que versa sobre la AGRICULTURA TRADICIONAL EN LA ALPUJARRA, sin embargo, me vais a permitir que yo, más que profundizar en el contenido de la publicación, porque eso ya lo hará Juanjo después mucho mejor que yo, os hable, o más bien os susurre, sobre vuestra tierra, vuestro paisaje, vuestra cultura y vuestras tradiciones, vuestra arquitectura que conforma bellos pueblos, y también sobre vuestra arquitectura del paisaje a través de los bancales, paratas y acequias…
Porque, aunque Juanjo en su libro aparentemente describa el ciclo anual de un agricultor de La Alpujarra, sin embargo, indirectamente está contando todo lo que ha aprendido de su tierra y todo lo que la ama y la respeta, invitando al lector a comprometerse con el mundo rural, con todo lo que esto significa.
Para a mí, que nací hace ya algunos años al otro lado de las montañas, en las tierras de Guadix, me llena de orgullo haber sido invitado para acompañaros porque, cuando echo la vista atrás, veo con nitidez que seguramente lo mejor que la vida me regaló fueron los vínculos que milagrosamente fui entretejiendo con vosotros y con vuestra tierra, La Alpujarra… a medida que iba aprendiendo a mimar vuestra arquitectura, vuestro urbanismo, vuestro paisaje y vuestras costumbres.
Y es que nunca pude sospechar que, al otro lado de Sierra Nevada, la vida me tenía reservado algo milagroso… Porque os confieso que soy urbanista gracias a algo que ocurrió muy cerca de aquí, hace ya muchos años, cuando soñaba con serlo algún día… Y por eso me gustaría compartirlo hoy con vosotros:
"Son muchas las leyendas que acompañan a la festividad de la Virgen de Las Nieves, tejidas por la historia de los pueblos de Sierra Nevada y labradas por el fervor de sus gentes... Así que qué mejor que evocar a esta virgen serrana para explicar el sosiego, la calma o la paz que siempre sucede a las terribles tormentas y ventiscas... que tantas y tantas veces pudieron finalizar en terribles dramas...
Pero para mí esta patrona de las nieves es especial ya que me evoca algo que sucedió y que ya era hora que os lo contara. Veréis...
Allá por 1986 yo era un joven arquitecto que vivía (y trabajaba) en La Línea de La Concepción, junto a Gibraltar, pero ansiaba encontrar la oportunidad para volver a mi tierra, de la que había salido para estudiar muchos años antes... y llegó a mis oídos que se iba a convocar un concurso de ideas para la regulación urbanística del Barranco del Poqueira, un hermoso valle que mira hacia el Sur, bajo la sombra de los grandes colosos: Mulhacén y Veleta...
Así que supe que era mi oportunidad y decidí tomarme una semana de vacaciones para empaparme de aquel lugar, de su cultura, de sus tradiciones, de su paisaje... Y ya desde el primer momento supe que aquellos pueblos: Capileira, Bubión y Pampaneira, con sus bancales agrícolas aterrazados, sus casas blancas y sus terraos de launa, su sencilla arquitectura tan llena de lógica y de armonía, o sus gentes francas y sabias, iban a meterse en mis entrañas para ya nunca salir...
Y allí conocí que aquella Virgen nívea, llamaba a sus gentes a subir en la madrugada de cada 5 de agosto a la montaña más alta. Y por eso aquel día de aquel verano pude ver amanecer en la cumbre del Mulhacén y, seguramente también, desde lo más íntimo, le pedí a aquella señora que me ayudase a recorrer ese camino que entonces lo anhelé tanto y que durante aquellos pocos días en La Alpujarra lo vi tan claro... Sería más que nada urbanista y daría todo para que también todo empezara trabajando en aquel lugar. Y lo logré.
Las sensatas propuestas de mi equipo fueron las ganadoras y con ellas empecé una etapa que ya para siempre me vincularía con las buenas gentes de La Alpujarra. Una comarca que ha apostado desde entonces por construir su futuro a partir de la viveza y la franqueza de sus tradiciones, y a la que yo, con el respaldo de tantos y tantos desde entonces, les ayudé a escribir las primeras páginas de ese reto…
Por eso creo que es justo que os contase que quizás todo empezó, o al menos yo lo creo así, cuando un 5 de agosto, en plena noche cerrada, inicié mi ascensión a la cumbre del Mulhacén, para honrar a aquella señora, blanca como las nieves, y para hablarle de mis sueños..."
https://laciudadcomprometida.eu/component/k2/172-hoy-os-hablare-de-mis-suenos
Y esos sueños se hicieron realidad trabajando con afán en favor de la conservación de vuestro urbanismo tradicional, así que, como comprenderéis, ya fue inevitable que mi camino y el de Juanjo se cruzasen, y creo que fue instantáneo nuestro alineamiento, ya que pareciera que ambos llevásemos toda la vida trabajando en favor de las mismas cosas.
Recuerdo con cariño, por ejemplo, que a principios de los años ’90, coincidimos en Capileira con motivo de unas jornadas comarcales que organizó el colectivo ABUXARRA para la defensa de la arquitectura tradicional. Y lo recuerdo perfectamente porque allí recibí una caricia inesperada que me ayudó a implicarme más y más con esta tierra.
Mirad, recuerdo que uno de los alcaldes allí presentes como me veía tan activo, se acercó a otro de los políticos y le dijo: - Oye Pedro, ¿Este es de los nuestros? Y pedro le contestó: - Noooo, pero es de los “buenos” Jajajaj…
Las jornadas fueron todo un éxito ya que marcaron un antes y un después ya que el GDR Grupo de Desarrollo Rural de La Alpujarra tomando como bandera sus conclusiones. Dando lugar a muchos años de iniciativas y actividades pedagógicas para poner en valor toda vuestra cultura… Y, como imaginaréis, allí estaba Juanjo siempre presente y empujando…
Siempre lo recuerdo trabajando o, más bien, haciendo pedagogía en favor de su tierra. Y no importaba desde qué lugar o posición, ya fuera como responsable de alguna institución pública o como lugareño comprometido, porque siempre lo recuerdo construyendo, sumando, aunando, ilusionando, y abriendo puertas, pero sobre todo conciencias.
Ya sabéis que siempre lo hace con esa sencillez que le caracteriza, que le permite hacer fácil lo complejo. Y con esa sabiduría y con ese saber hacer que enseguida te impregna, sumándote a su causa. Por eso yo solo soy uno más de esos centenares, por decir un número, de aquellos que consideramos a Juanjo un hombre bueno, en el mejor y más noble sentido de la palabra. O también, como me gusta a mi denominarlo: Un ciudadano comprometido.

Han pasado por tanto muchos años desde entonces y hay que reconocer que, durante todo ese tiempo, se han dado muchos pasos hacia un modelo de desarrollo equilibrado y compatible con el mantenimiento de los valores de esta tierra. Favoreciendo la participación y ensanchando la dimensión social del urbanismo y el desarrollo local desde una visión pedagógica. Y creo que en la mayor parte de los municipios de La Alpujarra se ha conseguido cambiar la tendencia especulativa existente hace apenas unos años por un importante movimiento en defensa de sus valores arquitectónicos y eco-culturales.
Todos sabemos que no es suficiente lo que se ha conseguido, pero lo más loable, desde mi punto de vista, es que al menos haya coincidencia general sobre que uno de los más grandes atributos de La Alpujarra lo constituye su atractivo paisaje agrario abancalado, que es el fruto de una eco-agricultura de regadío enraizada a través de siglos de buen hacer del hombre popular, y que por tanto constituye la esencia misma del paisaje cultural de esta tierra. De ahí que su mantenimiento esté estrechamente relacionado con el otro pilar de la economía de la comarca, el turístico.
Lamentablemente, en este discurrir tan acelerado de la sociedad actual, se tiende a olvidar de manera tozuda que todo lo bueno y sin duda todo lo mejor lo fuimos labrando a través de miles de puntadas hilvanadas en centenares de generaciones. Y quizás olvidamos que los paisajes rurales que hay más allá de las urbes, encierran toda la sabiduría que el hombre ha ido adquiriendo a lo largo de su historia. De modo que lo natural y lo naturalizado dialogan desde el respeto y el equilibrio, en una ecuación maravillosa que ahora llamamos pomposamente sostenibilidad.
Y para ilustrarlo no se me ocurre un mejor ejemplo que La Alpujarra. Una tierra en la que su paisaje y los elementos que lo conforman - arroyos y barrancos, vegetación, relieves, bancales agrícolas, las construcciones rurales y los núcleos de población- constituyen un bien colectivo que sintetiza a la perfección los tesoros naturales y culturales de los que goza este lugar ubicado entre la sierra y el mar, entre la vega y el cielo.
Por eso debemos seguir aplicándonos a fondo para que, dotándonos de los mejores criterios y del mayor compromiso, avancemos mucho más por la senda de la integración que por el precipicio de la ruptura.

A través de mis propias vivencias, ya que casi toda mi vida profesional ha estado vinculada con La Alpujarra, puedo dar fe de que las enseñanzas que puede brindarte el mundo rural son sin duda mucho más valiosas que lo que uno mismo pudiera aportarle. Por eso sé de primera mano la importancia de divulgar sus ricas enseñanzas, maceradas a lo largo de generaciones, para que puedan servir como referencia a la sociedad actual, a la que tantas veces se le olvida que todo lo que es, es por lo que ha sido.
Por eso este bello libro que nos ha regalado Juanjo, constituye un hermoso manual que ayudará a valorar en su justa medida y, por eso mismo, a perpetuar los valores ancestrales que encierra el saber del hombre popular.
Porque al dejarnos plasmado el rastro de las tareas, usos y costumbres de la agricultura tradicional está asimismo dándole vida a esta herencia recibida de los que nos antecedieron, para que pueda ser también legada a las generaciones futuras.

¿Qué hijo mata a su madre?

Qué bueno que a través de mis reflexiones y de vuestros comentarios podamos ir tomando conciencia sobre diversas temáticas, para ir desgranándolas e ir creando conciencia ciudadana.
Pues veréis, al hilo de mi último post: ES TIEMPO DE ACTUAR, en el que daba cuenta del novedoso “Plan Verde” de la Unión Europea tras la reciente Cumbre del Clima de Madrid COP25, y de cómo lo que se cuece en Europa llega más pronto que tarde a nuestras vidas, se ha generado un interesante debate en las redes sociales, y más específicamente en una de las páginas punteras BLOGDELAUNIÓN que os quiero sintetizar. Veréis:
Ana Laura, una arquitecta de Valladolid hizo un comentario que podríamos enmarcar en la línea de la corriente ultraconservadora comúnmente denominada “negacionismo del cambio climático”:
“El cambio climático se debe a la actividad solar y no al factor humano. La temperatura del planeta cambia como siempre lo ha hecho. Puedes decir que reducir el CO2 está bien para reducir la contaminación en las grandes ciudades, pero no para evitar el cambio climático…” Proponiendo a continuación “que los arquitectos se abstengan de intervenir en el debate sobre el cambio climático, ya que se trata de una gran mentira”.
A lo que siguió un aluvión de intervenciones apasionadas, pero también muy clarificadoras, llegadas desde Salamanca, Madrid, Oviedo, Murcia, Granada, Argentina…:
- Entonces no hay cambio climático, es inexistente el aumento de CO2 por la acción del hombre, no existe desforestación, la contaminación con plásticos en el mar es mentira... ¡Sólo me queda creer en los Reyes Magos!
- ¿Aún se pueden publicar noticias equívocas sobre La influencia de los gases con efecto invernadero?"
- La libertad es que cada uno hable …
- La libertad de mentir tiene que tener el contrapunto de lo que opina la comunidad científica internacional… porque hay campañas financiadas por grandes empresas para crear la falsa sensación de que se trata de algo controvertido.
- Cuando queráis os invito a venir y ver cómo los seres humanos hemos convertido el Mar Menor en una charca llena de porquería... ¡Lo del negacionismo no tiene nombre!
- Existe el consenso científico que explica como el cambio climático está creciendo de manera exponencial por malas artes del ser inhumano. ¡No os dejéis engañar! https://climate.nasa.gov/scientific-consensus/
- Hay mucho cavernícola que quiere desentenderse… ¡Que cruz!
Además, como era de esperar, otros muchos comentarios versaron sobre la contaminación en las ciudades actuales:
- ¿Vivir en una ciudad es estar condenado a morir contaminado?
- ¿Vamos a renunciar a hacer ciudades habitables sostenibles y responsables? ¡Claro que podemos hacer ciudades mejores!
- Con buenos edificios mitigaremos las emisiones y ruidos. Con un buen urbanismo mitigaremos los atascos y las emisiones.
- Es una oportunidad para reivindicar el papel del arquitecto como curador y sanador.
Al igual que muchos arquitectos mostraron su escepticismo sobre si la maraña de normativas a las que deben ceñirse los edificios es realmente efectiva para evitar el cambio climático o si por el contrario responden a intereses políticos y económicos, ya que la eficiencia energética y las emisiones de CO2 se han impuesto como indicadores en la edificación, tal vez con un peso de valor excesivo. Algo que no se tiene en cuenta sin embargo al construir puentes y carreteras…
- ¿Realmente es tan terrible poner una caldera de gasoil en un pueblo de 10 habitantes de Soria rodeado de bosques mientras diseñamos accesos con "cortinas de aire" a locales abiertos en ciudades de inviernos severos?
- ¿Cuántas aerotermias se venderán éste verano en Madrid? Cumplen las normas pero contaminan el aire al verter calor a la atmósfera, lo mismo que los vertidos de los tubos de escape de los coches.
- Todo contribuye: hay que eliminar los coches contaminantes, pero no olvidemos que el aumento de elementos " recalentadores " no han sido penalizados y cumplen el Código Técnico de la Edificación CTE…
- ¿Por qué las bombas de calor se consideran casi como energías renovables? El CTE es muy cuestionable en algunos casos.
Aunque a la hora de reivindicar soluciones globales al cambio climático también hubo aportes generosos como el de Graciela que desde Argentina se ofrecía a “sumar un par de manos y mucha voluntad”; el de Manuel que nos recordaba que “el mundo es tan pequeño que hasta se huele el humo de los incendios acaecidos en Australia” o el de Roberto que se queja de que “los países más poderosos del mundo siempre suelen ser los más tibios a la hora de solucionar el grave problema que ya tenemos encima…”
En fin, que me parece a mí que no deberíamos buscar excusas para obviar la irresponsabilidad de la sociedad actual, porque en realidad a qué es a lo que nos referimos cuando hablamos del “cambio climático”, pues a la irresponsabilidad tremenda de la sociedad actual y sus modos de vida ya que de manera inequívoca estamos alterando el planeta con emisiones exageradas de CO2, con residuos por doquier, alterando geografías y ecosistemas...
Así que, como eso es innegable, lo relevante no es que la inmensa mayoría de los científicos hayan establecido una relación de causa y efecto, sino el mensaje de que debemos cambiar de manera inexcusable nuestros hábitos para poder legar a las generaciones futuras (las inmediatas incluso) un mundo mejor. Esa es nuestra responsabilidad como ciudadanos, como profesionales formados, como naciones o como Humanidad...
Pero para terminar mi reflexión de hoy, me gustaría dejaros con el bellísimo mensaje que me ha mandado Ana desde Hernani:
“He vivido mucho, he sufrido, he reído, he gozado… Pero te puedo asegurar que lo único que nunca me ha defraudado es la naturaleza. Jamás. Es lo único que realmente me ha dado vida… si cada uno buscáramos dentro y profundizáramos nos daríamos cuenta de que es nuestra madre. Que venimos de ella. ¿Y qué hijo mata a su madre?”
Es Tiempo de Actuar
Aunque algunos insensatos lo sigan negando, se trata de algo que ratifican con nitidez los científicos de todas las universidades del mundo:
"La temperatura global del planeta sigue aumentando peligrosamente y para evitar consecuencias desastrosas son necesarios planes de reducción de las emisiones de CO2 mucho más ambiciosos."
A pesar de ello, los medios de comunicación vienen a coincidir que en la reciente Cumbre del Clima celebrada en Madrid, COP25, la comunidad internacional apenas ha conseguido consensuar un documento en el que se insta a los países a una mayor ambición climática. A pesar de los ciudadanos pedían "una respuesta más sólida, más urgente y más ambiciosa". Y es que según afirma la presidenta de este evento, Carolina Schmidt, una vez más han sido los grandes países y las grandes multinacionales los que no han querido propiciar una acción mucho más decidida (fundamentalmente EEUU, Brasil, Australia, Arabia Saudí, Canadá, Japón, China e India y las principales compañías de petróleo, gas y carbón).

Pero en este caso, la buena noticia ha llegado desde la Unión Europea, dormida para tantas cosas, que en este tema trascendental ha dado un paso de gigante hacia adelante para liderar a nivel mundial un cambio de actitud, tan urgente como valiente: Bruselas lanza un plan de un billón de euros para la transición ecológica para garantizar que Europa se convierta en el primer continente en lograr la neutralidad climática (emisiones cero) en 2050.
Y para ello se ha diseñado un "plan verde", denominado Sustainable Europe Investment Plan (SEIP), que va a propiciar una tremenda transformación económica, social, tecnológica e industrial, de ahí ese billón de euros que servirá “para estimular la inversión; diseñar un marco legal que facilite y atraiga el capital privado; y reservar partidas especiales para los socios de la UE menos ricos y para las regiones con alta dependencia de fuentes energéticas o industrias con gran nivel de emisiones”.
“Queremos que la Unión Europea se convierta en un modelo y que sea el líder mundial en esta materia… Estoy convencida de que se convertirá en la nueva estrategia europea de crecimiento”, señaló Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.
https://elpais.com/economia/2020/01/10/actualidad/1578691535_348064.html
Ya sé que a los ciudadanos eso de ""Europa aún se nos antoja como algo muy lejano, aunque sea en realidad justo lo contrario ya que lo que se legisla en Bruselas más pronto que tarde se traduce en acciones concretas en cada país de la unión. Y si no, fijémonos en la composición de los ministerios que acaba de anunciar ayer mismo el presidente del gobierno de España: Habrá cuatro ministerios, algunos de nueva creación, relacionados de una u otra forma con esa transición ecológica auspiciada hace menos de quince días por la Comisión Europea:
Derechos Sociales y Agenda 2030 (con rango de Viceministerio)
Transición Ecológica y Reto Demográfico (con rango de Viceministerio)
Transporte, Movilidad y Agenda Urbana
Política Territorial
Pero es que, si vamos descendiendo a escalas inferiores de la administración, vemos cómo por ejemplo desde el gobierno de Andalucía se acaba de anunciar que “La Junta primará la eficiencia energética cuando acometa actuaciones de rehabilitación de edificios patrimoniales” (Alicia Martínez, Secretaria General de Vivienda):
“… en su apuesta por la sostenibilidad en la rehabilitación del patrimonio, la Unión Europea tiene por delante un “un reto grandísimo”, que se pone de manifiesto de manera clara en Andalucía, por la ingente cantidad de edificios de interés patrimonial que atesora esta comunidad.”
https://www.juntadeandalucia.es/organismos/fomentoinfraestructurasyordenaciondelterritorio/actualidad/noticias/detalle/227128.html
Una acción que está enmarcada en el proyecto europeo Violet, que trabaja en el diseño de medidas que impulsen un cambio en la estrategia de conservación y rehabilitación del patrimonio histórico en Europa incorporando criterios de eficiencia energética.
Y de la misma manera podríamos detenernos en las numerosas estrategias que los municipios se ven abocados a incorporar en sus políticas, ya sea para cumplir directivas europeas, ya sea para poder acceder a ayudas comunitarias… o en auquellas otras que, a la postre, tienen que asumir los ciudadanos en sus actuaciones individuales, como, por ejemplo, sería el caso de la certificación de eficiencia energética de edificios de nueva construcción… (Pero ese ya es un tema que requerirá de una reflexión mucho más detenida y que os brindaré en los próximos días)
En definitiva, una cascada de acciones esperanzadora que, si bien a los ciudadanos es más que posible que aún se nos antoje insuficiente, sin embargo debe hacernos sentir orgullosos de ser europeos por esta acción emprendida, y también por permitirnos sentir que Europa quizás no esté tan lejos, sino todo lo contrario... ¡Ya era hora!
Y para empezar el año… aprendamos de El Cabañal
Tenía muchas ganas de visitar El Cabañal, el barrio marinero de Valencia (España), para comprobar su estado de salud físico y emocional. Así que, hace pocas semanas, allí que me fui… Y hoy quiero contároslo para empezar el año con buen pie, porque esta es una historia en la que entraron en colisión las ambiciones, la especulación y la megalomanía de los gobernantes locales con los valores patrimoniales, con un modo de vivir, y con la movilización ciudadana…
¿Y cuál ha sido el final? Tú sígueme y verás...
Ubiquémonos primero: El Cabañal es un barrio antiguo de pescadores, declarado Conjunto Histórico, que tiene una personalidad especial quizás por la luz que le otorga su cercanía al mar, quizás por su aspecto decimonónico salpicoteado de casas modernistas que cuentan historias a través de sus fachadas y sus característicos paneles cerámicos… Pero, con seguridad, también por su carácter popular; por la personalidad de sus gentes, abiertas y acogedoras; y por el ritmo diferente que allí tiene la vida. Por eso “pasear por las calles de El Cabañal es descubrir la historia viva de la ciudad de Valencia”, no en vano los dos grandes pintores locales, Joaquín Sorolla y Josep Renau “lo eligieron para inspirarse, y es que este barrio tiene mucho que decir…”

https://blog.singularstays.com/2016/11/24/descubriendo-valencia-el-cabanal-el-barrio-marinero/
De manera equivalente a como ha ocurrido en tantos otros barrios históricos, por muchos años ha estado sumido en el olvido de la gran ciudad y de sus gobernantes, por lo que las huellas del tiempo y del abandono fueron haciendo mella en su estado físico, aunque felizmente no tanto en el estado anímico de sus gentes, muy vitalistas y amantes de lo suyo.
Y en ese contexto de degradación física del barrio desde el ayuntamiento de Valencia surgió hace décadas una iniciativa para intentar unir la gran ciudad con el nuevo paseo marítimo, mediante la apertura de una gran avenida a la que le estorbaba El Cabañal. Y la reacción fue la que hizo que este barrio y sus gentes se convirtieran en un verdadero icono de la movilización ciudadana en contra de la especulación y los proyectos tremendistas. Porque la prolongación de la avenida Blasco Ibáñez” hasta el mar, y con ella la demolición de 1.651 viviendas y la destrucción de la trama urbanística del Conjunto Histórico Protegido, ha constituido una gran amenaza que siempre ha estado latente.
Por eso quería ver in situ el resultado de casi dos décadas de lucha ciudadana y de resistencia bajo el lema “Salvem El Cabanyal” en favor de la conservación integral del patrimonio social y patrimonial del barrio.
Y es que lo conseguido ha sido enorme, ya que se ha logrado cambiar aquella mala perspectiva desarrollista municipal por otra mucho más sensible y respetuosa, que ya se ha concretado en la formulación de un planeamiento de protección y de recuperación urbana que se me antoja que ya es imparable (el Plan Especial de Conservación PEC del barrio) al “sentar las condiciones imprescindibles para gestionar un buen futuro”, algunas de cuyas propuestas son:
- crear un parque público de unas 1.000 viviendas, el 60% de las cuales de Protección Pública
- duplicar los equipamientos y las zonas verdes actuales
- y resolver adecuadamente la llegada desde la Avenida Blasco Ibáñez, que ahora culminará en una plaza ajardinada y edificios de aparcamientos públicos para los residentes, ya que muchas de las calles ahora pasarán a ser peatonales.
https://valenciaextra.com/es/salvem-cabanyal-valora-nuevo-plan/
Así que la plataforma vecinal valora positivamente el nuevo planeamiento urbanístico ya que “respeta al conjunto histórico, mantiene la trama urbana y no destruye”, al tiempo que incluye “previsiones para equipamientos educacionales o sociales” y por tanto mejorará las condiciones de vida de sus hbitantes.
Pero lo mejor es que la regeneración y renovación urbana de este barrio ya se empieza a percibir porque el Ayuntamiento de Valencia y el gobierno regional (Generalitat) están impulsando un ambicioso programa para la rehabilitación de viviendas (Área de Regeneración y Renovación Urbana del Cabanyal-Canyamelar).


Así que aprendamos de ellos: El Cabañal ha luchado contra su etiqueta de barrio olvidado y reivindica su papel de barrio emergente e innovador. Pero también quisiera resaltar que una parte importante del éxito de “Salvem El Cabanyal” lo tienen las numerosas iniciativas culturales, gastronómicas o artísticas que allí se concentran y que de alguna manera están “revolucionando la ciudad de Valencia”, habiendo convertido a El Cabañal en jun verdadero icono de la modernidad de la ciudad.
Y por eso yo he elegido para vosotros la visita a una de estas iniciativas tan particulares: BODEGA LA PESETA, en la que pude disfrutar de sus exquisiteces culinarias, de la simpatía que allí se palpaba y, mucho más aún, del compromiso con el lugar, con sus gentes, con su economía y con su cultura… y si no, mirad lo que reza en la carta de este restaurante:
“Todos nuestros panes se hornean cada amanecer en el obrador de Antonio de Calamocha. Los encurtidos son de Ginés, las carnes de Pitu (Mercat del Cabañal), los embutidos italianos de Víctor y los huevos son de Kike. Las clotxinas de Juan y de nuestras latas el culpable es Rafa. Nuestros productos del mar nos los trae cada mañana Pilar de la Lonja. Los quesos nos los selecciona personalmente Pau. No tengas prisa y disfruta.”
¡Qué tengáis un maravilloso 2020, y que nos veamos muchas veces por La Ciudad Comprometida!


Mirar a través de los ojos del otro
Yo no se si por esto soy muy antiguo o muy moderno... pero el caso es que acabo de mandar un par de centenares de felicitaciones navideñas a parientes, amigos y personas a las que, o bien tengo mucho contacto con ellas, o bien a las que añoro. Cada una de las felicitaciones con su frasecica y su abrazo particularizado. Y con cada una que escribo rememoro mi amistad y mi aprecio, sintiendo que eso me hace bien.
Ya se que se trata de algo cuasi desaparecido, pero a mí eso de escribir unas letras, desear las fiestas, regalar lotería o llamar a las personas queridas me parece algo tan importante que no lo concibo como algo añejo o trasnochado, sino como un hábito muy necesario que permite que se abra un poquito tu corazón... y por eso no lo veo como antiguo sino como algo muy muy moderno.
Y en esa rueda de saludos navideños, mi querido amigo Roger Pla Farnós, un insigne cirujano con una larga trayectoria como gestor público, me envía desde Tarragona unas bellísimas fotografías que "robó" para mí mientras andaba por los senderos en las faldas del Montsant. Resulta que no hace muchos días tuve la gran dicha de recorrer esos parajes montanos del sur de Cataluña con Roger (y con otro amigo del alma, Pepe Expósito), y fueron tantas las alabanzas y expresiones de júbilo con las que viví la armonía de los paisajes domados por la mano del hombre en el Priorat, de la saludable energía y viveza del Bosque de Poblet, y de los alucinantes contrastes que la naturaleza, mecida por la mano del hombre, ha generado en el Delta del Ebro y su entorno, que este amigo no ha podido sustraerse a mandarme esas fotografías, algunas de las cuales yo ahora os quiero compartir...


Y las miro y requetemiro y me maravilla la sabiduría del hombre popular y de su arquitectura depurada, ya fuera para construir cobertizos, apriscos, cabañas o bancales. Donde la huella del hombre que se percibe en la arquitectura del paisaje está en plena conjunción y equilibrio con la bella dignidad de los edificios de antaño. Ya que la arquitectura popular (o vernácula, como nos suele gustar denominarla a los arquitectos) auna generalmente simplicidad y eficiencia constructiva con plasticidad y sobria elegancia. Además de un sentido de la integración en el lugar que ya lo quisiéramos para la mayoría de los edificios e infraestructuras actuales.
Pero el caso es que mientras que admiro esas fotografías se me viene a la cabeza una calificación que, al respecto, hizo mi insigne paisano andaluz, el escritor Antonio Muñoz Molina, al calificar a la arquitectura popular con el doble atributo de "modernidad y tradición"...
Y al recordarlo, me da la impresión de que la verdadera magia que se produjo durante esos días en los que viví cosas en Tarragona, fue que al compartir vivencias, senderos y charlas, pudimos también hacerlo a través de las miradas, de los sentimientos y de la perspectiva cultural del otro. Por eso, cuando me vine sentí que una parte de mi corazón se había quedado en aquel hermoso rincón de Cataluña. Al igual que, seguramente, nuestros anfitriones pudieron contemplar también la esencia de su tierra a través de la mirada hermana, llena de afecto, de un andaluz.
Así que, como veis, sin quererlo ni saberlo, mis pensamientos han hilvanado este coctel en el que las felicitaciones navideñas me llevaron a evocar unas vivencias compartidas gracias a la amistad y al afecto. Y desde entonces creo que soy un poco menos de mi terruño y un poco más de ese lugar que visité. Y viceversa.
¡Feliz Navidad!





Historias de la España vacia (6): El caso de CASTRIL (Granada)

Las buenas gentes de Castril de la Peña (Provincia de Granada, Andalucía, España) son muy correosas y duras de pelar… ¡Vamos, que no se vienen abajo, así como así! Porque salvo que la vida y la naturaleza les regalaron un lugar maravilloso en el que vivir, respecto del resto… ¡Uf! El resto lo tienen muy trabajoso y dificil. Bueno, en realidad tanto como la mayor parte de los pueblos en los que se dan todas esos “defectos” incompatibles con lo que la sociedad actual malentiende como modernidad:
Eso de ser pueblos serranos de reducido tamaño; alejados de las grandes vías de comunicación y del mundanal ruido (esto es: de las grandes ciudades); y en los que el tiempo fluye lento como el agua del río en uno de sus recodos, el aire huele a pan recién horneado, a tomillo y a romero, en el cielo bailan con parsimonia sus otros habitantes leonados, y donde tus paisanos saben de ti y tú de ellos…
Pero dejando de lado las ironías, pues claro que los castrileños viven en primera persona el “síndrome de la España vaciada”, porque siendo un municipio pequeño (apenas 2500 habitantes) se las ven y se las desean para prestar unos servicios básicos de calidad, ya que Castril es también Fátima, Almontaras, Fuente Vera, Cebas, Isidoros, Cortijillos… y así hasta diez pequeños pueblos. Y porque es tanto lo bueno que atesoran (excepcional diría yo), que tienen que ser cuidadores de su exquisita naturaleza (Parque Natural de la sierra de Castril); veladores de las límpidas aguas de su río (ya que se las rifan los cultivos bajo plástico de otras provincias); y amantes de su bello patrimonio (porque Castril y sus ruedos están declarados B.I.C. Conjunto Histórico) …

Y entre medias de todo eso… hay que tirar para adelante: bastantes agricultores, muchos pastores, algún que otro apicultor, un puñado de funcionarios, guardas forestales, muchos jubilados y también temporeros, gentes de oficios diversos y, desde no hace tanto, también hosteleros… Aunque en realidad casi todos sus habitantes viven un poco de todas esas cosas. Porque la vida en los pueblos de la montaña suele ser la suma de muchas pequeñas cosas.
Ya visteis por tanto porqué os decía que los castrileños son correosos, ya que de ser de otra pasta se habrían abandonado, dejándose llevar por ese desarrollismo que banaliza a tantos otros pueblos. Ese que tira por la borda sus tradiciones, su cultura, su memoria colectiva, su autenticidad y la pureza de sus montañas y valles… Pero aquí no. ¡Que no, que no!. Y os lo cuento porque los conozco bien.
Mirad, hoy mismo he pasado varias horas con su alcalde Miguel, dos jóvenes concejalas (María e Irene) y dos de sus más cualificados funcionarios (Juan y Fernando), retomando los trabajos para culminar una valiente planificación de su territorio municipal que está basada, sin dobleces ni excusas, en mimar todos esos valores que atesoran, porque sin ellos ya no sabrían ser como son... Aunque también, por supuesto, como fuente de vida y de prosperidad.

Y para mí constituye algo muy valioso ese compromiso de todo un pueblo para salir adelante. No a toda costa sino mimando lo que les regalaron su naturaleza, su historia y sus tradiciones. Y por eso están empeñados en trazar un Plan de futuro que garantice que sus gentes puedan vivir con prosperidad, pero en armonía con la mejor salud de su Parque Natural y del rico legado del patrimonio cultural y paisajístico de su Conjunto Histórico.
Y saben que más pronto que tarde llegarán los reconocimientos de las asociaciones e instituciones más exigentes como reserva Starlight, calificación como Cities Slow o su inclusión en el selecto club de los Pueblos más Bonitos de España.
Pero entre tanto, la vida sigue y Miguel, su alcalde, se multiplica ideando cosas. Una de ellas es organizar un Trail que una el pueblo con Cazorla, siguiendo la ruta que recorrieron los Reyes Católicos en 1489 en su camino hacia la conquista de Baza. Y también me habló con gran preocupación por la posible implantación de macrogranjas de cerdos en los municipios colindantes, una seria amenaza que podría alterar irreversiblemente la ecología de la comarca… En fin, que ¡Por si éramos pocos… parió la abuela!
Pero no olvidéis lo más importante: que os recomiendo que visitéis pronto este bello lugar…
El poder didáctico de la vida y costumbres pretéritas...

Cuando en España visitamos una ciudad de cierta relevancia, una de las opciones más atractivas para acercarnos a su historia, su cultura y sus tradiciones suele ser visitar su Museo Arqueológico provincial. Como generalmente está emplazado en uno de los edificios más relevantes de la ciudad, al tiempo que recorres las dependencias de ese antiguo palacio, convento, templo o fábrica, podrás acercarte de una manera didáctica y divertida a los avatares que allí acaecieron a lo largo de los siglos, mientras visualizas todo tipo de elementos de la cultura material local que allí se exponen tras haber sido recuperados o donados.
Este tipo de museos tienen su origen en una iniciativa de aquellas Comisiones Provinciales de Monumentos que, a finales del siglo XIX, fueron recopilando los principales objetos muebles cuya seguridad obviamente peligraba, ademá de que, desde entonces, vienen recogiendo para su estudio y custodia todos los restos arqueológicos hallados en el territorio provincial. Pero lo que se suele exponer allí, también es el fruto de la colaboración altruista de los particulares, y así se han ido impulsando depósitos, donaciones y legados con piezas de todo tipo.
Como cada uno tiene sus preferencias, a mí lo que me atrae es poder transportarme en apenas un par de horas a los modos de vida ancestrales, con sus usos y costumbres… Cómo nació, sobrevivió, convivió con su entorno, soñó y murió el hombre en aquellas épocas tan lejanas del paleolítico, por ejemplo. Y poder acercarte también a la evolución de tales costumbres y usos al visualizar los vestigios de las diferentes culturas que habitaron por esas tierras (íberas, romanas, bizantinas, hispanomusulmanas…). O cómo los poblados fueron tornándose en pequeñas ciudades, primero fortificadas, y más tarde abriéndose al comercio con la creación de lonjas, plazas porticadas, o puentes en los accesos a cada urbe. Y cómo también los poderosos, cuyo reino estaba en la tierra o más allá en los cielos, siempre iban dejando su impronta en el arte y en los símbolos…
Por eso, poder acercarte a la intimidad de un enterramiento milenario, leer las inscripciones de un sarcófago o de una estela conmemorativa, deleitarte con las monedas que allí se acuñaron, o adivinar los rituales de cada época a través de sencillos objetos cotidianos –aretes, vasijas, utensilios, alfileres…- te invita a soñar, y a reconocerte a ti y a tu generación como simples continuadores de la cultura y los conocimientos que la humanidad ha ido acopiando y depurando a lo largo de los tiempos.
Aunque, tengo que reconocer, que mi principal debilidad la constituyen las salas dedicadas a la denominada “cultura tradicional”. Esa que refleja las artes, costumbres y actividades populares ya desaparecidas o en vías de extinción: artesas, alforjas, molinos, caleras, utensilios de labranza, ropajes, vajillas, arados, trillos, queseras, hornos…
Pero hoy, ya que estamos metidos en harina, quisiera resaltar también esa feliz estrategia que se suele dar en los museos locales de vincular la adecuada conservación y reutilización de edificios históricos con su destino para fines culturales, y por tanto abiertos al público en general. Porque la maravillosa arquitectura de esos antiguos templos, casas solariegas, pósitos, cuarteles o palacetes, por ejemplo, suele ser tan versatil que se nos presenta así transformada en maravillosos contenedores para estos fines didácticos y culturales, al tiempo de que ayudarán a contextualizar, como ningunos otros edificios, la historia del lugar.



Y en dicho sentido quiero hablaros, para finalizar mi reflexión de hoy, de una agradable sorpresa que descubrí en mi reciente visita a Ávila. Me estoy refiriendo a la Iglesia de Santo Tomé el Viejo, ahora convertida en “almacén visitable” del Museo de Ávila. Se trata de una fantástica iniciativa integrada en la red de Museos de Castilla y León a través de la cual este templo románico del siglo XII ha cobrado vida una vez más para aunar de manera exquisita dos funciones museográficas -almacenamiento y exposición- que hasta no hace mucho tiempo eran entendidas como contrapuestas. Así pues, se “posibilita el acercamiento general a unos importantes fondos que debido a sus dimensiones y por razones de infraestructura, se conservan adecuadamente en este espacio… cuyas características podrían corresponder a lo que se conoce como museo lapidario” (según reza el prospecto).


¡Ay! ¡Cuántas ciudades que yo me sé tienen edificios maravillosos vacíos y ajados a la espera de que el tiempo o la inteligencia decidan su destino… mientras dichas ciudades, con sus gentes, van a su vez vaciándose y ajándose por la desidia, la apatía, la falta de inicativas, o el abandono de unos y otros!




