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PRIMERA EDICIÓN DEL PREMIO PERIODÍSTICO PHILIPS SOBRE SALUD Y BIENESTAR EN LA CIUDAD Y EN LA SOCIEDAD
En el contexto nacional y global que hoy vivimos, la Salud y el Bienestar se revelan como elementos que necesitamos recuperar, mantener y mejorar, para hacer nuestro futuro más sostenible.
Los medios de comunicación son claves para dar a conocer las iniciativas y herramientas que están a nuestro alcance, así como para estimular el debate público sobre los aspectos en los que debemos actuar para mejorar nuestro bienestar personal, social o global. Por ello, Philips Ibérica, S.A. ha convocado la I Edición de su Premio Periodístico sobre Salud y Bienestar, con el objetivo de reconocer aquellos trabajos periodísticos que profundicen en la realidad actual y las tendencias de futuro en el campo del bienestar desde todas sus perspectivas: la de la persona (salud, calidad de vida, bienestar laboral…) la de las comunidades (habitabilidad de las ciudades, eficiencia energética, seguridad, sostenibilidad económica y medioambiental, acceso a la atención sanitaria…) o la global (cambio climático, cambio demográfico y envejecimiento…). Los trabajos periodísticos seleccionados tratan de estos temas desde la perspectiva tecnológica y de innovación, social, económica o de la responsabilidad corporativa.
Los trabajos han debido estar publicados y difundidos en España entre el 1 de noviembre de 2009 y el 31 de octubre de 2010, ambos inclusive, en alguno de los diarios, revistas, cadenas de televisión o emisoras de radio cuyo ámbito de difusión sea local, regional o nacional.
Desde ‘La Ciudad Comprometida’ elogiamos este tipo de iniciativas comprometidas en beneficios de nuestras ciudades.
NO TENEMOS UN PLANETA DE RECAMBIO
Ceremonia de entrega de losPremios Príncipe de Asturias 2010.
INTERVENCIÓN DEL SR. AMIN MAALOUF, Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Oviedo, 22 de octubre de 2010
Majestad. Altezas. Excelentísimos señoras y señores. Señoras y señores del jurado. Mis queridos amigos…
Esta dicha inmensa que siento al recibir el Premio de las Letras de la Fundación Príncipe de Asturias me habría gustado expresarla, igual que otros intervinientes, en la lengua de Cervantes, de Borges y de García Lorca. No podré hacerlo por mucho que lo lamente. El castellano es una lengua que me gusta oír, que me gusta leer y que entiendo algo más de lo que suelo admitir. Pero me siento incapaz de usarla con la oportunidad y la sutileza que se merece. Es algo que, esta noche, me avergüenza un tanto, pero albergo la esperanza de que vean en este uso mío de una lengua que llega de allende los Pirineos y de un acento que llega de allende el Mediterráneo un símbolo del interés que les merece a esta Fundación y a este país la diversidad del mundo.
De esta diversidad del mundo, de esta extraordinaria diversidad que es hoy en día característica de todas las sociedades humanas, todos cantamos a veces las alabanzas; pero también nos hace padecer a todos a veces. Porque es manantial de riqueza para nuestros países, pero lo es también de tensiones. Las naciones que se asientan en los cimientos de la diversidad étnica y la inmigración se hallan entre las más dinámicas del planeta, y basta con mirar la otra orilla del Atlántico para convencerse de ello. Pero a este dinamismo lo acompañan con frecuencia trastornos, discriminaciones, odio y violencia.
La diversidad en sí misma no es ni una bendición ni una maldición. Es sencillamente una realidad, algo de lo que se puede dejar constancia. El mundo es un mosaico de incontables matices y nuestros países, nuestras provincias, nuestras ciudades irán siendo cada vez más a imagen y semejanza del mundo. La que importa no es saber si podremos vivir juntos pese a las diferencias de color, de lengua o de creencias; lo que importa es saber cómo vivir juntos, cómo convertir nuestra diversidad en provecho y no en calamidad.
Vivir juntos no es algo que les salga de dentro a los hombres; la reacción espontánea suele ser la de rechazar al otro. Para superar ese rechazo es precisa una labor prolongada de educación cívica. Hay que repetirles incansablemente a éstos y a aquéllos que la identidad de un país no es una página en blanco, en la que se pueda escribir lo que sea, ni una página ya escrita e impresa. Es una página que estamos escribiendo; existe un patrimonio común —instituciones, valores, tradiciones, una forma de vivir— que todos y cada uno profesamos; pero también debemos todos sentirnos libres de aportarle nuestra contribución a tenor de nuestros propios talentos y de nuestras propias sensibilidades. Asentar este mensaje en las mentes es hoy, desde mi punto de vista, tarea prioritaria de quienes pertenecen al ámbito de la cultura.
La cultura no es un lujo que podamos permitirnos sólo en las épocas faustas. Su misión es formular las preguntas esenciales. ¿Quiénes somos? ¿Dónde vamos? ¿Qué pretendemos construir? ¿Qué sociedad? ¿Qué civilización? ¿Y basadas en qué valores? ¿Cómo usar los recursos gigantescos que nos brinda la ciencia? ¿Cómo convertirlos en herramientas de libertad y no de servidumbre?
Este papel de la cultura es aún más crucial en épocas descarriadas. Y la nuestra es una época descarriada. Si nos descuidamos, este siglo recién empezado será un siglo de retroceso ético; lo digo con pena, pero no lo digo a la ligera. Será un siglo de progresos científicos y tecnológicos, no cabe duda. Pero será también un siglo de retroceso ético.
Se recrudecen las afirmaciones identitarias, violentas en muchísimas ocasiones y, en muchísimas ocasiones, retrógradas; se debilita la solidaridad entre naciones y dentro de las naciones; pierde fuelle el sueño europeo; se erosionan los valores democráticos; se recurre con excesiva frecuencia a las operaciones militares y a los estados de excepción… Abundan los síntomas.
Ante este retroceso incipiente, no tenemos derecho a resignarnos ni a cederle el paso a la desesperación. Hoy en día lo que honra a la literatura y lo que nos honra a todos es el intento de entender las complejidades de nuestra época y de imaginar soluciones para que sea posible seguir viviendo en nuestro mundo. No tenemos un planeta de recambio, sólo tenemos esta veterana Tierra, y es deber nuestro protegerla y hacerla armoniosa y humana.
Gracias a todos por la acogida que se me brinda en esta inolvidable ceremonia.
Traducción de M.ª Teresa Gallego Urrutia
LIU XIAOBO, ESCRIBIR SIN LIBERTAD (por Ramón Lobo)
El premio Nobel de la Paz 2010, Liu Xiaobo, explica en este vídeo que significa escribir sin libertad. La reacción de Gobierno chino demuestra lo acertado del galardón. La entrevista fue grabada en 2006, antes de que fuera detenido, condenado y encarcelado por pensar y expresar ese pensamiento.
La movilización internacional de escritores es anterior al premio Nobel, pero es ahora cuando debe de continuar y extenderse. Los premios sirven para sacar a la luz lo que se desea ocultar. Es la hora de hablar de China, de sus deficiencias en el respeto de los derechos humanos, de la pena de muerte y de las miles de personas que, como Liu Xiaobo, estàn privadas de su libertad y nada o poco sabemos de ellos.
Para ver los videos y el resto del contenido, pincha en el enlace:Liu Xiaobo, escribir sin libertad
Por Ramón Lobo. Publicado en su blog de ‘Aguas Internacionales’ del Periódico El País
EL ARQUITECTO RAFAEL MANZANO RECIBIÓ EL PREMIO RICHARD H. DRIEHAUS
Rafael Manzano Martos es un arquitecto español “clásico” que recibió el pasado 27 de marzo en Chicago el premio Richard H. Driehaus , el más prestigioso de arquitectura clásica del mundo, y según el cual hoy en día “el clasicismo tiene que ser minimalista” . Es un gran defensa de la arquitectura clasicista. Este premio es otorgado por la Universidad de Notre Dame y reconoce la calidad en la arquitectura y el urbanismo clásico y sostenible.
Desde ‘La Ciudad Comprometida’ queremos sumarnos a este reconocimiento felicitando públicamente desde nuestro blog al premiado, así como agradecerle el legado que nos está dejando a los profesionales en particular y a la arquitectura en general.
Aquí compartimos con todos vosotros el enlace de acceso a un artículo publicado en el periódico argentina El Litoral y al cual tuvo acceso en la edición de papel Juan Carlos García de los Reyes en su estancia en Reconquista , Argentina.


