“ Querido amigo Juan Carlos:
Me ha encantado el artículo de tu amigo y no porque haya sido excepcional el descubrimiento de lo compartido, sino por todo lo contrario, por la sencillez y claridad con la que ha expuesto lo que una gran mayoría pensamos.
Que la investigación es algo secundario para nuestros próceres políticos es algo que la inmensa mayoría tenemos muy presente, y así nos va en determinadas circunstancias… como la presente.
Sobre la comunidad internacional para qué vamos a hablar, cuando millones de personas siguen muriendo de hambre; algo tan sencillo de erradicar por la comunidad si de verdad ésta tuviera voluntad de hacerlo.
Y por supuesto la nula coordinación, no ya en cuanto a medidas sanitarias sino a la forma de interpretar esos valores con criterios sensatos. Esto se ha parecido más al ejército de Pancho Villa, donde cada uno hacía lo que quería, que a una comunidad sensata y consecuente.
Y de nuestro personal de sanidad, a la fuerza les han convertido en héroes, agradecerles de verdad todo lo que han hecho y lo que van a seguir haciendo, jugándose la vida literalmente, en unos casos porque los test son sólo para la casta (ya sabéis, la política), y los EPIS (equipos de protección individual) han brillado por su ausencia en demasiadas ocasiones, poniendo al pie de los caballos a muchos de nuestros abnegados biosanitarios.
Y como dice el refrán, “a río revuelto, ganancia de pescadores”, y así los medios de comunicación y las fuerzas políticas aprovechan la situación para arrimar el ascua a su sardina, haciendo de su capa un sayo y, en muchos casos, tomándonos el pelo o al menos intentándolo.
Y acabamos casi como empezamos, pero en vez de llamarle comunidad internacional en esta ocasión le llamamos globalización; y vuelvo a insistir, si somos capaces de dejar morir de hambre a nuestros compañeros de viaje, a partir de ahí podemos esperar cualquier cosa en cualquier aspecto.
Hace unos días me tropecé con una viñeta que me hizo pensar y mucho, en la que se veía un supuesto arca de Noé lleno de animales y una familia con su equipaje que se dirigía hacia el arca. En la puerta del arca había un león y les decía: “Probaremos sin ustedes esta vez”. ¿Premonición?
Un abrazo como yo de grande. ”