“ Mi querida Noelia, tú has sido la responsable directa e indirecta de que me haya apuntado de nuevo al carro de las pruebas grandes... ya veremos si de manera puntual o si con la puerta entreabierta.
Fíjate que ambos, sin haberlo hablado previamente, al llegar a la media maratón miramos al cielo y recibimos el mismo regalo de Julián: un hermoso y emocionante escalofrío. ”