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“ Querido amigo Juan Carlos:
Hace unos días hablábamos de los preciosistas edificios salidos del ingenio de Salvador Gaudí; hoy hablamos de los preciosistas edificios salidos de las manos del señor Pfeifer. Y aunque evidentemente poca relación tienen unos y otros, para mí la belleza sigue estando en unos y otros, aunque de muy diferente manera. La pena es que mientras unos están muy protegidos frente a los vándalos de diverso origen y a sus barbaridades, los otros están abiertos a cualquier descarrío. Una verdadera pena.
Un abrazo como yo de grande.
”