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Lunes, 10 Febrero 2014 00:00

CONSTRUYENDO EQUIDAD

Me encanta esta mujer… Lo que hace y lo que dice…  Uzma Shakir es asesora de la ciudad canadiense de Toronto, donde diseña políticas de integración de las minorías y antidiscriminatorias, y en estos días visita España, y específicamente Andalucía, donde ha tenido la oportunidad de compartir sus experiencias de las que tenemos tanto que aprender, unos y otros, aquí y allá…

En unas declaraciones realizadas en una entrevista en la prensa “CAFÉ CON…UZMA SHAKIR« reflexionaba sobre la contraposición entre igualdad y equidad:

“Igualdad es tratar a todo el mundo por igual, al margen de que el resultado sea desigual. Equidad es tratar a la gente de manera diferente para que al final todos disfruten de los mismos derechos”. Ejemplo: el Ayuntamiento de Toronto monta unas reuniones para que los vecinos puedan opinar sobre un desarrollo urbanístico. Si simplemente se convoca a la gente, muchos no acudirán porque no pueden, explica. “Las madres no vendrán si no les ofrecemos un lugar para cuidar a sus hijos mientras dura la reunión. La gente con menos recursos no vendrá si no les damos un bonometro y habrá inmigrantes que no se presentarán a no ser que les aseguremos que habrá un traductor. Porque si el Ayuntamiento organiza algo abierto a todo el mundo, pero de facto muchos no pueden participar, entonces no hay igualdad que valga. Hay que tratarles de manera desigual para que el resultado sea el mismo para todos”.

Lo dicho… Me encanta!

Uzma Shakir. Fuente: elpais.com
Uzma Shakir. Fuente: elpais.com

Como ya sabreis, Antonio Muñoz Molina, el genial escritor ubentense, ha sido galardonado con el Premio Principe de Asturias a las Letras Españolas. Este Ciudadano Comprometido ha sido motivo de varias reseñas en el  blog, y aprovechando la ocasión recordamos uno de esos articulos, donde Abel, el protagonista de la novela titulada “La noche de los tiempos”, narra su particular visión sobre la evolución de la arquitectura española. Esperamos que lo disfruteis¡

MODERNIDAD Y TRADICIÓN EN LA ARQUITECTURA ESPAÑOLA, por Ignacio Abel en LA NOCHE DE LOS TIEMPOS

Portada de 'La noche de los tiempos

Madrid, Martes, 7 de octubre de 1935, 7 de la tarde, salón de actos de la Residencia de Estudiantes: Ignacio Abel, el arquitecto que dirige las obras de la Ciudad Universitaria de la capital, imparte una conferencia sobre la arquitectura española, o más bien, sobre los vínculos existentes entre la arquitectura popular española con la arquitectura funcional que postula en esos años el movimiento moderno (No en vano Ignacio estudió dos años en La Bauhaus, verdadera cuna de la arquitectura y del diseño del siglo XX).

Y os cuento esto porque Ignacio Abel es, a su vez, el protagonista de La noche de los tiempos, la última novela de Antonio Muñoz Molina, quien sin duda  hubiese sido un gran arquitecto… bueno, o quizás sí que  lo sea… o al menos sus reflexiones sobre arquitectura son tan actuales, tan sensatas y tan oportunas que necesitamos que se prodigue mucho más.

Aquí os dejo con Ignacio Abel y su conferencia:

“…La silueta de la recién llegada se recortó sin que él la viera sobre la fotografía de una fachada campesina, una casa construida a mediados del XVIII, explicó, mirando sus notas, en una ciudad del sur, ideada no por un arquitecto, sino por un maestro de obras que conocía su oficio y , literalmente, el suelo que pisaba: la tierra de la que había salido la  piedra arenosa y dorada del dintel de la puerta y las ventanas y el barro para los ladrillos y las tejas; la cal con la que se había blanqueado la fachada entera, dejando sólo al descubierto, con una intuición estética admirable, dijo, la piedra de los dinteles, labrada con delicadeza por un maestro cantero que había esculpido también, en el centro del dintel, el cáliz situado exactamente en el eje del edificio. Hizo una señal para que pasaran a la siguiente diapositiva: un detalle del ángulo del dintel; señaló con el puntero la diagonal de la juntura entre dos sillares que formaban la esquina, en la que dos fuerzas contrarias se equilibraban entre sí, con una precisión matemática todavía más asombrosa porque probablemente quieres concibieron el edificio y lo construyeron no sabían leer ni escribir. La piedra y la cal, dijo, los muros gruesos que aislaban igual del calor que del frío; las ventanas pequeñas distribuidas según un orden irregular relacionado con la inclinación de los rayos solares, jugando a eludir la simetría obvia; la cal blanca que la reflejar el máximo de luz solar hacía más suave la temperatura interior en los mese de verano. Con argamasa y cañas crecidas junto a los arroyos cercanos se hacía un aislante natural para los techos de las habitaciones más altas: la técnica era sustantivamente la misma que se había usado en Egipto y en Mesopotamia. Los arquitectos de la escuela alemana –“yo mismo entre ellos”, apuntó sonriendo, sabiendo que se escucharían risas en la sala- hablaban siempre de construcciones orgánicas; qué podía ser más orgánico que aquel instinto popular para aprovechar lo que estuviera más a mano y adaptar flexiblemente un vocabulario intemporal a las condiciones inmediatas, al clima, a la forma de ganarse la vida y a las necesidades del trabajo, reinventando formas elementales que siempre eran nuevas y sin embargo, nunca condescendían al capricho, que resaltaban en el paisaje y al mismo tiempo se fundían en él, sin ostentación y sin repetición mecánica, transmitiéndose a lo largo del país y de una generación a otra como romances antiguos que no precisan ser trascritos porque sobreviven a la corriente de la memoria popular, en la disciplina sin vanagloria de los mejores artesanos. Al fondo de la sala, a pesar de la penumbra, adivinaba o casi distinguía la sonrisa aprobadora del profesor Rossman, inclinado hacia delante para no perder ninguna de aquellas palabras españolas: la intuición de las formas, la honradez de los materiales y de los procedimientos; patios empedrados con guijarros de río trazando un ritmo visual giratorio; tejas que se ajustaban entre sí con la precisión orgánica de las escamas de pescado.(Otra vez había dicho esa palabra: de ahora en adelante debería evitarla). Según hablaba en el entusiasmo disipaba la vanidad y sus gestos perdían la rigidez del principio, que quizás  sólo Adela había advertido, igual que advertía cómo su voz se iba volviendo más natural. Mostraba un patio empedrado con columnas y con un aljibe en el centro que podía haber estado en Creta o en Roma pero que pertenecía a una casa de vecinos de Córdoba: su forma tan ajustada a su función que había perdurado con sólo variaciones menores a lo largo de varios milenios; la luz y la sombra se modelaban igual que la materia; la luz, la sombra, el sonido; el chorro de agua de un aljibe refrescando un patio; la opacidad de los muros hacia el exterior: la luz diurna que entra desde arriba y se difunde por habitaciones y zaguanes. ¿Quién tendría la petulancia de afirmar que la arquitectura funcional- había estado a punto de  decir: orgánica- era una invención del siglo XX?. Pero era una estafa imitar, parodiándolas, las formas exteriores: había que aprender de los procesos, no de los resultados; la sintaxis de un idioma y no palabras sueltas; el hierro, el acero, las anchas láminas de cristal, el  hormigón armado, tendrían que usarse con la misma conciencia de sus cualidades materiales con que el arquitecto popular usaba las cañas o la arcilla o los cantos de finos agudos con los que levantaba una tapia divisoria, aprovechando instintivamente la forma de cada piedra para ajustarla a las otras, sin empeñarse en someterla a un molde exterior. Mostraba la foto de una choza de pastores hecha de paja y de juncos entretejidos; la del interior de un refugio en el monte en el que con cantos sin argamasa se había armado una bóveda que tenía la áspera solidez de un ábside románico. El azar en la forma de cada laja se convertía en necesidad al ajustarse como una afinidad magnética a la forma de otra. Y en el fondo de todo actuaba el instinto popular de aprovechar lo escaso, el talento de convertir en ventajas formidables las limitaciones. Hasta ahora en las fotos se habían visto sólo edificios. Sonó el clic del proyector y la pantalla entera fue ocupada por una familia campesina posando delante de una de las chozas con aleros de pasa y de juncos admirablemente entretejidos. Caras oscuras miraban con los ojos fijos a la sala, ojos grandes de niños descalzos, barrigudos, vestidos con harapos; una mujer embarazada y flaca, con un niño en brazos; un hombre enjuto a su lado, con una camisa blanca y un pantalón atado a la cintura con una cuerda, con abarcas de esparto. En la sala de la Residencia la foto tenía algo del testimonio de un viaje a un país remoto, sumido en tiempos primitivos. Igual que antes había indicado con el puntero los detalles de la arquitectura ahora Ignacio Abel señalaba las caras que él mismo había fotografiado sólo unos meses atrás en un pueblo de fantasmagórica pobreza en la Sierra de Málaga: la arquitectura no consistía en inventar formas abstractas, la tradición popular española no era un catálogo de pjntoresquismos para enseñar a los extranjeros o para usar decorativamente en el pabellón de una feria; la arquitectura de los nuevos tiempos había de ser una herramienta en el gran empaño de hacer mejores las vidas de los hombres, de aliviar el sufrimiento , de traer la justicia, o mejor todavía, o dicho de una manera más precisa, de hacer accesible lo que esa familia de la foto no había visto nunca y ni siquiera sabido que existía, el agua corriente, los espacios ventilados y saludables, la escuela, el alimento suficiente y a ser posible sabroso; no un regalo, sino una devolución; no una limosna sino un gesto de reparación por el trabajo nunca recompensado, por la destreza de las manos y la finura de las inteligencias que habían sabido elegir los juntos mejores y trenzarlos lo mismo para sostener un tejado de paja que para hacer un cesto, la arcilla más adecuada para enjalbegar los muros de una choza. De lo que esa gente ha creado a lo largo de siglos viene casi lo único sólido y noble en España, dijo, lo original e incomparable, la música y los romances y los edificios, conmovido, advirtió Adela desde la primera fila compartiendo íntimamente su emoción, aunque no le veía bien la cara, pero sí escuchaba con claridad su voz. Ignacio Abel se esforzaba en contener una efusión que lo tomaba por sorpresa y que no sabía bien de dónde brotaba, ascendiendo desde el estómago, como poseído de golpe no ya por la rememoración de su padre y de los albañiles y canteros que trabajaban con él, los que levantaban edificios y pavimentaban calles y horadaban zanjas y túneles y luego desaparecían de la tierra sin dejar rastro: también por la conciencia de los que vivieron antes, los campesinos de varias generaciones atrás de los que él mismo procedía, los que vivieron y murieron en chozas de barro idénticas a la de la foto, tan pobres, tan obstinados, tan sin porvenir como esa gente cuyas caras se difuminaban, cuando la luz de la sala se encendió sin que se apagara todavía el proyector fotográfico…”

Sábado, 18 Diciembre 2010 08:58

VARGAS LLOSA, UN INTELECTUAL COMPROMETIDO

Mario Vargas Llosa.
Mario Vargas Llosa.

Mario Vargas Llosa, actual y reciente Premio Nobel de Literatura, nació en Arequipa (Perú) el 28 de marzo de 1936. Miembro de la Real Academia Española, atesoraba ya todos los premios importantes de su idioma, entre ellos: del Cervantes al Príncipe de Asturias. Después de años de sonar como favorito en todas las quinielas del Nobel, el escritor peruano ha visto recompensada una trayectoria que incluye clásicos de la literatura contemporánea como La ciudad y los perros (1962), La casa verde (1965) o Conversación en La Catedral (1969). 

Un intelectual comprometido 

“…Por eso tenemos que seguir soñando, leyendo y escribiendo, la más eficaz manera que hayamos encontrado de aliviar nuestra condición perecedera, de derrotar a la carcoma del tiempo y de convertir en posible lo imposible. Estocolmo, 7 de diciembre de 2010…” 

Con esta frase acaba el discurso de recepción del Premio Nobel concedido a  Vargas Llosa, autor que forma parte de ese mundo imprescindible de ciudadanos comprometidos al que felicitamos desde ‘La Ciudad Comprometida’

Pincha aquí para acceder al discurso pronunciado por Mario Vargas Llosa tras recibir el Premio Nobel

Miércoles, 04 Noviembre 2009 12:22

Foro profesional de La Ciudad Comprometida

La Ciudad Comprometida (2)
Foto de familia./ Angie
Foto de familia./ Angie

El pasado martes tuvo lugar la segunda sesión de los Foros Profesionales de Arquitectura y Urbanismo LA CIUDAD COMPROMETIDA en el Salón de Actos de la Cámara de Comercio de Granada.

El tema central en torno al que se centraron las ponencias giró en torno a aquellas cuestiones que hacen comprometida a una ciudad y los retos que tiene Granada de cara a la construcción de su futuro.

Presentaron el acto Carlos Rodríguez-Escudero, Vicepresidente 2º por ausencia de Javier Jiménez Ortiz, Presidente de la Cámara que por motivos de viaje no pudo asistir; y Juan Carlos García de los reyes, director de GRarquitectos y organizador de estos foros profesionales.

Con más de cien asistentes al foro y con la presencia de numerosos medios de comunicación granadinos que se dieron cita para cubrir el evento, las jornadas comenzaron pasadas las 17:30 horas. Destacó la presencia de Mariano Gutiérrez Terrón, Presidente de Cetursa; Baltasar Garzón, ex concejal de Izquierda Unida del Ayuntamiento de Granada; Francisco Cuenca, Delegado Provincial de Innovación, Ciencia y Empresa, etc.

Esperanza Caro durante su intervención./ Angie
Esperanza Caro durante su intervención./ Angie

Esperanza Caro Gómez, Secretaria General de Cambio Climático y Calidad Ambiental de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía fue la encargada de exponer La Ciudad Comprometida con el medio ambiente.

A continuación de la pausa, se abordó la mesa redonda moderada y coordinada por Eduardo Peralta de Ana, Director de Ideal. La política urbanística de Granada para el siglo XXI encabezó esta iniciativa en las que Lola Ruíz Doménech, concejala y portavoz de IU-L.V.-C.A. en el Excmo. Ayuntamiento de Granada; Chema Rueda Gómez, concejal del Grupo Socialista en el Excmo. Ayuntamiento de Granada y Secretario General del PSOE de la capital; e Isabel Nieto Pérez, Tercer Teniente Alcalde y concejala del Área de Planificación Urbanística y Obras Municipales del Excmo. Ayuntamiento de Granada de Grupo Popular expusieron durante 15 minutos sus visiones sobre los diferentes aspectos relacionados con el crecimiento de la ciudad.

Posteriomente se abrió un productivo turno de preguntas entres los asistentes y ponentes.

Imagen del auditorio con la mesa de debate al fondo./ Angie
Imagen del auditorio con la mesa de debate al fondo./ Angie

Artículo de Juan Enrique Gómez en el periódico Ideal:

La Vega es la clave de la futura metrópoli de Granada

Los portavoces municipales creen que el modelo de ciudad para el siglo XXI debe pasar por un concepto metropolitano de protección, usos y desarrollo del suelo

El futuro urbanístico de Granada tiene una visión, la metrópoli. Así de clara fue la conclusión del debate entre los portavoces de los grupos municipales granadinos en el foro de GRarquitectos, La Ciudad Comprometida, que dirige Juan Carlos García de los Reyes. El debate fue moderado ayer por el director de IDEAL, Eduardo Peralta, en la Cámara de Comercio. Tres dirigentes políticos tuvieron ayer coincidencias de ideas y objetivos, Isabel Nieto, del Partido Popular y concejala de Urbanismo; José María Rueda, concejal del PSOE, y Lola Ruiz, concejala de Izquierda Unida. Todos creen en la necesidad de políticas de protección y de desarrollo sostenible; lo fundamental es la calidad de vida y la protección de la Vega, con usos agrícolas. Sin embargo, difieren en las formas y métodos de actuación.

El Plan General de Ordenación Urbana de Granada (PGOU) no contempla todavía los suelos protegidos del área metropolitana, y el Ayuntamiento aporta ya a la Junta sus ideas para que coíncidan con el resto de municipios de la zona. Isabel Nieto defiende que el nuevo PGOU considera la importancia de los grandes espacios libres con más de un millón de metros cuadrados de espacio para la ciudadanía, la mayoría hacia El Fargue. El Plan también contempla la construcción de más de 12.000 viviendas.

Desde el PSOE, apuestan por una política común con los municipios metropolitanos. Rueda afirma que es inútil hacer una planificación en solitario. También creen que la Vega no se puede quedar simplemente con la declaración de espacio protegido sino que hay que establecer los usos del territorio. Por otro lado, Lola Ruiz mantiene su posición de preservación y potenciación de la Vega como espacio agrícola. La portavoz de Izquierda Unida también recalca la necesidad de tener en cuenta el transporte público y las energías renovables en el desarrollo de la ciudad.

Interesante la mesa de debate con la representatividad de la misma./ Angie
Interesante la mesa de debate por la representatividad de la misma./ Angie
Publicado en Foro Profesional
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