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Querido amigo Juan Carlos:
Sueles escribir siempre con un 50% de mente y un 50% de corazón, pero me parece que aquí has desequilibrado tu balanza habitual y el corazón ha primado sobre la mente. Y puede que haya sido por ello, y por supuesto que para mí el tema de la montaña ocupa un lugar muy importante en mi corazón, el que me hayas hecho aflorar sentimientos muy íntimos convertidos en unas lagrimillas.
Hace unos días, el 5 de agosto, rememoraba el día de la virgen de las Nieves, un día muy especial en mi pueblo de adopción, Trevélez, y en nuestra mítica cumbre del Mulhacén, donde tantas veces disfruté de ese día. Todavía no se me había ido el regusto, cuando has venido tú a reavivarlo.
Te envidio sanamente por esos días que tanto has disfrutado en esa maravillosa tierra; ¡cuánto me hubiera gustado poder acompañarte!
Y cuando he visto tu foto con el Naranjo de Bulnes guardándote la espalda, me he preguntado: ¿Quién es más grande, Juan Carlos o el Naranjo?
La elección ha sido bien sencilla.
Pero a pesar de todo me ha quedado un regustillo, que por supuesto no me voy a quedar para mí solo, y ahí va. Creo que seremos muchos los que te agradeceríamos que compartas con nosotros todas esas fotos que sin duda has hecho, y la forma podría ser tal vez haciendo un monográfico en un artículo más de tu blog. ¡Ahí queda eso!
Me alegro de corazón que hayas disfrutado tanto por esos caminos.
Un abrazo como yo de grande.